
Desde que era niña, Angélica Mirian Montero Popocatl, alumna de segundo semestre del CCH Azcapotzalco, se sintió atraída por el mundo del automovilismo. En su casa, ese interés siempre fue visto como algo natural, sin importar que se trata de un ámbito tradicionalmente asociado a los hombres. Su familia fomentó su curiosidad y la apoyó para aprender y explorar todo lo relacionado con los autos.
Al mismo tiempo, en su entorno familiar se le inculcó el valor del ambientalismo, entendido como la protección, conservación y mejora del medio ambiente frente a los impactos humanos.
Ambas pasiones convergieron recientemente en el concurso internacional Recover E, organizado por el equipo Envision Racing, que impulsa la movilidad eléctrica y la sostenibilidad ambiental. La convocatoria invitó a jóvenes de todo el mundo a crear una réplica de un coche de Fórmula E a partir de residuos electrónicos.
En su interés por aprender más sobre el cuidado del medio ambiente, Angélica Montero descubrió esta iniciativa y decidió participar. Con la asesoría de su hermano, comenzó a construir su modelo a escala.
Durante el proceso enfrentó diversos retos, pues no contaba con herramientas adecuadas ni experiencia previa en este tipo de construcción. Además, uno de los requisitos era incluir baquelita, un plástico sintético termoestable difícil de cortar y moldear. A pesar de estas dificultades, logró avanzar gracias a su esfuerzo, creatividad y perseverancia.
El proyecto también fortaleció su convicción de que es posible contribuir al cuidado del planeta mediante la innovación y el aprovechamiento de materiales que normalmente se desechan.
Una vez concluido el prototipo, participó en la categoría de 12 a 16 años junto a jóvenes de distintas nacionalidades. Tras la evaluación, los organizadores reconocieron la calidad de su trabajo: no sólo obtuvo el primer lugar, sino que su proyecto fue difundido en diversas plataformas digitales.
Aunque el premio incluía un viaje a Londres, no pudo realizarlo. Sin embargo, su logro fue reconocido en México durante un evento en el Autódromo Hermanos Rodríguez.
“Más allá del reconocimiento, esta experiencia tuvo un significado profundo en términos de orgullo personal. Por un lado, representar a México fue sumamente emocionante; por otro, demostré que las mujeres podemos participar en áreas tradicionalmente dominadas por hombres, como la ingeniería automotriz. No lo considero sólo un logro individual, sino también un símbolo de lo que somos capaces de alcanzar. Espero que esto inspire a otras niñas y jóvenes a interesarse por la ciencia, la tecnología y el ambientalismo”, expresó.