Homenaje en la UNAM al investigador y académico

Amplió León-Portilla las fronteras de la historiografía mexicana

El rector Leonardo Lomelí presidió el acto dedicado al historiador, antropólogo, lingüista y filósofo, a 100 años de su nacimiento

Foto: Benjamín Chaires.
A lo largo de su prolífica vida, Miguel León-Portilla mostró que estudiar el pasado del México prehispánico es una forma de posicionarse e intervenir críticamente en el presente, afirmó el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas.

Al presidir el homenaje que la Universidad Nacional le rindió al historiador, antropólogo, lingüista y filósofo, con motivo de los 100 años de su natalicio, destacó: “al recuperar las voces indígenas desde sus propias fuentes, y al reivindicar sus lenguas, cosmovisiones y formas de nombrar el mundo, amplió de manera decisiva las fronteras de la historiografía mexicana”.

“Contribuyó a señalar y superar ideas hegemónicas excluyentes que durante mucho tiempo limitaron nuestros marcos teóricos para visibilizar, acoger y valorar la diversidad y riqueza étnica de todo nuestro continente”, añadió el Rector, acompañado por la viuda del autor de Visión de los vencidos e investigadora del Instituto de Investigaciones Filológicas, Ascensión Hernández Triviño, así como los doctores honoris causa de la Universidad Nacional Eduardo Matos Moctezuma y Javier Garciadiego Dantan; y la investigadora Teresa Uriarte, entre otras personalidades.

En el Salón de Actos del Instituto de Investigaciones Históricas (IIH), Lomelí Vanegas apuntó que el corpus académico de León-Portilla dejó una enseñanza más amplia y contundente: el deber de escuchar, de traducir entre mundos distintos, de reconocer la pluralidad de saberes que conviven en México y de tender puentes duraderos entre tradiciones ancestrales e intelectuales diversas.

Asimismo, recordó cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía sobre que en el país 39 millones de personas se reconocen como indígenas, y una parte significativa de ese crisol vive condiciones estructurales de vulnerabilidad, particularmente en el acceso a la educación.

Este panorama, agregó, no es ajeno al que León‑Portilla ayudó a resignificar; por el contrario, dialoga directamente con su convicción de que la universidad pública y autónoma debe tener un papel activo en la comprensión y atención de las necesidades más apremiantes de todos los sectores sociales. “Cuando se ejerce con rigor y sensibilidad, la investigación humanística contribuye a evidenciar estas brechas y a ofrecer soluciones pertinentes que orienten la acción pública”.

En tanto, Ascensión Hernández agradeció el homenaje, a nombre de la familia del historiador. Rememoró que la UNAM le hizo varios reconocimientos en vida, que eran los que tenía “más cerca de su corazón”, y algunos de ellos concluyeron con la edición de libros. En esta ocasión, se presentó la obra póstuma de su esposo, Soy mi memoria.

La Conquista desde la voz indígena

La coordinadora de Difusión Cultural, Rosa Beltrán Álvarez, se refirió a León-Portilla como un visionario, pues fue capaz de ver algo antes que los demás, decidió que algo no era “la visión total” y rompió con la tradición que perduró hasta mediados del siglo XX, de contar la historia de la Conquista desde la posición de los vencedores.

Se dio a la tarea de recopilar, traducir y organizar testimonios en náhuatl escritos por indígenas que provenían del Códice Florentino, de los anales de Tlatelolco, para contar cómo los vencidos vivieron la llegada de los españoles. Visión de los vencidos ha sido traducido a 20 lenguas que van desde el chino mandarín, japonés y náhuatl hasta su reciente edición en 2023 para personas con baja visión.

Al hacer uso de la palabra, el coordinador de Humanidades, Miguel Armando López Leyva, coincidió en subrayar el alcance de Visión de los vencidos que ha sido un hito editorial, pues de 1959 a 2004 se han editado 730 mil ejemplares, un promedio de 11 mil 230 al año.

Y más allá de las cifras, “frente al relato de la épica conquistadora, nos presenta la vida de los pueblos derrotados, los vestigios de la destrucción, la pérdida de la nación mexicana desde adentro. Tiene también un carácter universal al retratar la angustia humana por la posibilidad de que el mundo que habitaban llegue a su fin”, precisó.

Previamente, la directora del IIH, Elisa Speckman Guerra, dio la bienvenida al homenaje en el que, entre otras actividades, se dieron a conocer algunas publicaciones digitales y un sitio que reúne los libros, artículos, capítulos en volúmenes colectivos, incluso notas periodísticas publicadas por el historiador a lo largo de su vida.

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