Simposio sobre la interacción evolutiva de especies

Animales polinizadores, guardianes de ecosistemas

La Facultad de Ciencias realizó un encuentro donde académicos, estudiantes, representantes de gobierno y sociedad civil reflexionaron acerca de la importancia del tejido invisible entre diversos organismos que mantienen el equilibrio ecológico

Mamíferos como el cacomixtle contribuyen en la floración del agave.
Imagina despertar un día y descubrir que gran parte de los alimentos que consumes diariamente ya no existen. Aunque parezca exagerado, es una posibilidad cada vez más cercana: alrededor del 75 % de los cultivos agrícolas del mundo dependen de la polinización; sin ellos, nuestra alimentación y la biodiversidad enfrentarían una crisis profunda.

El 20 de mayo no es una fecha azarosa, se conmemora el Día Mundial de las Abejas, fecha proclamada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en honor a Anton Janša, pionero de la apicultura moderna.

En este marco, el Simposio por los Polinizadores 2026. Encuentro por la Conservación: Guardianes del polen fue, más que una celebración dedicada únicamente a las abejas, una actividad que buscó recordarnos la enorme importancia de todos los organismos que participan en la polinización y mantienen vivos los ecosistemas.

La Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM fue la sede de este acto académico organizado “por estudiantes para estudiantes”, siendo el Comité Organizador el grupo 5101 de la materia de Recursos Naturales de la carrera de Biología. El Simposio por los Polinizadores 2026 fue un encuentro donde investigadores, profesores y representantes del gobierno, la sociedad civil y la cooperación internacional compartieron su conocimiento e hicieron reflexionar sobre la relación entre los seres humanos y estos organismos fundamentales para la vida.

Durante la actividad, el investigador Sergio Cevallos explicó que la polinización no es algo reciente: se trata de una interacción evolutiva que comenzó hace más de 300 millones de años. Gracias a ella hoy existen muchos de los alimentos y ecosistemas que conocemos. Sin embargo, esa red natural enfrenta amenazas cada vez mayores provocadas por la actividad humana.

Uno de los ejemplos más impactantes fue presentado por la catedrática Ma. del Coro Arizmendi, quien habló sobre la crisis de las abejas en los cultivos de almendra en Estados Unidos. El uso excesivo de pesticidas y la pérdida de prácticas tradicionales de apicultura provocaron el colapso de cerca del 40 % de las poblaciones de abejas manejadas.

Otros protagonistas además de abejas

La docente Stephanie Ortega de la FC compartió investigaciones realizadas en el Jardín Botánico de la UNAM a través del uso de cámaras trampa, que muestran cómo mamíferos poco imaginados, como el cacomixtle, también participan en la polinización de agaves. Estos hallazgos recuerdan que los ecosistemas funcionan gracias a redes complejas de interacciones, no por la presencia de una sola especie.

En esa misma línea, el académico también de la FC, Omar Ávalos Hernández, señaló que la salud de un ecosistema no depende sólo del número de especies presentes, sino de cómo se relacionan entre sí. Las redes de polinización funcionan como un tejido invisible que mantiene el equilibrio ecológico.

El interés llega a las ciudades

La profesora Ileana Esparza propuso repensar los espacios verdes urbanos: un parque perfectamente podado y cubierto de pasto homogéneo puede verse “bonito”, pero para los polinizadores representa un auténtico “desierto verde”. En contraste, jardines con flores nativas, vegetación diversa y espacios menos controlados pueden convertirse en pequeños refugios de biodiversidad.

Además de las conferencias y el panel de discusión, el Simposio incluyó talleres organizados por la asociación civil Consúltanos, enfocados en acercar las colecciones biológicas al público de una manera más accesible. La idea detrás de éstos es que la naturaleza no sólo se ve, también se percibe con el resto de nuestros sentidos: podemos escuchar el color o palpar el sonido, y de esta forma se comunica y entrelaza con todo ser vivo sin importar las barreras.

La conservación de los polinizadores no atañe sólo a la comunidad científica. Necesitamos involucrarnos en la política pública, en los marcos legales y en los convenios internacionales que al final del día son lo que rige la toma de decisiones que nos afecta a todos.

Cada decisión cotidiana importa, desde las plantas con las que adornamos nuestro jardín hasta los productos que decidimos consumir. Detrás de cada polinizador ocurre un proceso esencial que sostiene los alimentos que llegan a nuestra mesa y la red de vida de la que formamos parte.

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