La coreografía de Lourdes Luna se presentará en el CCU
¡Baila! a la orilla de un río sordo refleja el desgaste físico y emocional de los bailarines

El punto de partida del montaje es una reflexión de su creadora acerca del cuerpo que danza como oficio y decisión de vida.
Situada en el borde de lo visible, lo audible y lo vital, sobre un escenario austero, con una iluminación que suma a las emociones plasmadas por el movimiento de los ejecutantes, la coreografía representa una síntesis de vida, esfuerzo y pasión por la danza contemporánea que llegará a la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario (CCU) los días 22, 23 y 24 de agosto.
Detrás del proyecto está Créssida Danza Contemporánea, compañía que nace en 2008, con sede en Mérida, Yucatán. Esta será la primera vez que presenta el montaje en Ciudad de México.
“Es una pieza que realmente me salió del corazón, de lo más profundo de mí. La necesidad de crearla la tenía en la cabeza desde hace mucho, como parte de una reflexión sobre mi vida en la danza, acerca de cómo seguir creando y bailando. El resultado es un carrusel de emociones sobre lo que significa esta profesión: una manifestación y un medio de expresión de la vida en este ámbito”, señaló Luna.
“La danza es tierra, viento y fuego. Es una expresión muy amplia que abarca aspectos como el sentido filosófico, el corporal y, evidentemente, el lenguaje del cuerpo, además de lo que cada montaje necesita: el diseño y la creación visual; porque todo eso proviene de lo que cada autor quiere hacer. Para mí, la danza es lo mejor y lo peor que me ha pasado en la vida”.
La pieza refleja, por ello, el desgaste físico y emocional por el que atraviesan los bailarines a lo largo de los años. Para ellos, esta práctica artística es una manera de generar una existencia radical que fluye como un “río sordo”, alegoría que representa la relación del arte escénico con lo social y lo institucional, pues cada ejecutante y compañía dependen de ello.
“La coreografía integra elementos de varios estilos musicales con el propósito de ejemplificar la enorme emoción que me dio bailarlos. Todo se desarrolla de tal forma que va creciendo cada vez, hasta que llega un momento en el que los cuerpos, agotados, luchan por seguir moviéndose. El punto es preguntarse: ¿qué más tengo que hacer en este escenario para que tú, espectador, o tú, sociedad, lo aceptes como algo que te interesa e importa?”, cuestionó la coreógrafa.
“Esa es la reflexión final del espectáculo, porque pasamos por una serie de escenas con las que exploramos, en términos de movimiento y de lenguaje corporal, la manera en la que se arrastran sin oír el murmullo del cuerpo que trabaja y se agota. Bailar se convierte en una forma de resistencia: no contra el silencio, sino dentro de él. No como espectáculo virtuoso, sino como práctica vital y política”.
Participan como elenco y colaboradores creativos: Dayra Guadalupe Carrillo Cano, María Fernanda Navarrete González, Iván Martínez Pérez y Lisa Natalia Torres Luna, entre otros. Todos ellos aportaron ideas y experiencias durante el desarrollo de la obra, que incluye interacción con el público.
¡Baila! a la orilla de un río sordo es la insistencia ante un entorno que no escucha, no ve y no siente; es una afirmación: seguimos aquí, en movimiento.
“Es un tema muy complejo aquel de la gente que se dedica a la danza en un país como México, donde vivir y, sobre todo, vivir de la danza, es muy difícil. Muchas veces lo tomamos a la ligera; se piensa que el bailarín se la pasa genial. Pero no es así: detrás de cada proyecto hay toda una serie de sucesos complicados, como el contexto social, el familiar e incluso el profesional”.
“Esta pieza también es un homenaje a los bailarines, a los coreógrafos y a todos los involucrados que se dedican a las artes escénicas. Para mí, la obra es muy significativa, pues me siento por primera vez en muchos años súper feliz y tranquila. Es mi oportunidad de volver a bailar, de revivir en el escenario fragmentos de lo vivido y compartirlos con el público. Esta creación no busca respuestas, sino dejar marcas”, concluyó Luna.