Beethoven comienza a componer las Variaciones Diabelli

A comienzos del verano de 1819 ya había escrito más de 20; no obstante, al considerar que la obra estaba prácticamente terminada, la abandonó

La vida que Karl llevaba junto a Beethoven no le resultaba nada grata, por lo que el 3 de diciembre de 1818 huyó y se refugió con su madre. A la mañana siguiente, Beethoven fue a casa de Johanna y exigió que Karl volviera con él.

Johanna presentó otra solicitud al Landrech, el tribunal de la nobleza, para recuperar a su hijo, alegando que Beethoven pretendía mandarlo lejos de ella para que no pudiera verlo.

Una vez que este tribunal llamó a los tres para interrogarlos y descubrió que Beethoven no pertenecía a la nobleza, trasladó el caso al Magistrat, el tribunal de los plebeyos.

En enero de 1819, el Magistrat resolvió que Beethoven dejara de ser el tutor de Karl y que se buscara otro. Karl, por su lado, debía regresar a vivir con su madre.

En marzo del mismo año, Beethoven y otros compositores vieneses fueron convocados por el músico austriaco Anton Diabelli para que cada uno escribiera una variación sobre una melodía de vals del propio Diabelli.

Todas las variaciones resultantes serían publicadas en distintas entregas por una editorial de la que Diabelli era socio (por cierto, a los compositores que participaron en este proyecto musical se les agrupó bajo el nombre de Sociedad Patriótica de Artistas).

A pesar de los problemas y líos legales que debía enfrentar, Beethoven le respondió a Diabelli que, a partir de lo que él calificaba de “remiendo de zapatero” (Schusterfleck), no compondría una sola variación, sino un conjunto entero, y puso manos a la obra.

A comienzos del verano ya había escrito más de 20 variaciones; no obstante, al considerar que la obra estaba prácticamente terminada, la abandonó y se dedicó a esbozar las primeras secciones de lo que a la postre sería su Misa solemnis en re mayor, opus 123.

Mientras tanto, Karl ingresó en un internado y un amigo de Beethoven, Mathias von Tuscher, se convirtió en su nuevo tutor, pero pronto renunció a su cargo y el Magistrat designó a Johanna tutora única de su hijo.

Al cabo de un año, Karl ya estudiaba en una escuela de Viena dirigida por Joseph Blöchlinger, quien era seguidor de Johann Heinrich Pestalozzi, el famoso pedagogo suizo que revolucionó la educación con sus ideas progresistas.

Sin embargo, bajo el peso del disturbio emocional que suponía para él la disputa por su tutoría, Karl empezó a dar muestras de rebeldía y falta de interés en los estudios.

En una libreta de conversaciones, el mismo Blöchlinger le informaba a Beethoven: “He tenido mucho problemas para lograr que se ponga de nuevo a trabajar; las buenas palabra son a menudo inútiles con él y no logran sacarlo de su indolencia.”

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