Beethoven: la tristeza de no poder escuchar música

Su grandeza está en la fuerza de su música: compositor Samuel Pascoe

La grandeza de Ludwing van Beethoven está en la fuerza de su música, más que en su proceso creativo diario, afirma el compositor Samuel Pascoe, autor de Sinfonía de la Paz.

Que compositores con sordera como Beethoven puedan escribir música pero no oírla, “es una vida triste”, dice el doctor Pascoe, académico de la Facultad de Música de la UNAM

“Ah —dice Beethoven en su Testamento de Heiligenstadt—, ¿cómo podría aceptar una enfermedad en el único de los sentidos que, en mi caso, debe ser más perfecto que los otros.

“Qué humillación la mía cuando alguien que está junto a mí oye una flauta en la distancia y yo no oigo nada”.

En esa conmovedora carta que escribió en Viena en 1803, advierte que solo su arte ha impedido ponerle fin a su vida y que le es “imposible dejar este mundo antes de haber creado todo aquello que soy capaz de crear”.

Aunque anecdótico y asombroso el caso de Beethoven, un Mozart sordo hubiera compuestos igual. De hecho, otros compositores con sordera podrían crear música, considera Pascoe.

A diferencia de Mozart, que componía para reyes y la corte, para ceremonias de coronación, Beethoven, primer genio del romanticismo, también supo leer su tiempo.

A su Tercera Sinfonía, que marca un antes y un después en la historia de la música clásica, le puso Sinfonía heroica, en vez de dedicarla —como pensaba— a Napoleón Bonaparte, al saber que el héroe que admirada había traicionado los ideales de la Revolución Francesa, al proclamarse emperador.

Su republicanismo, se manifestaba en su fe en los ideales de igualdad, libertad y fraternidad como elemento de unión entre los hombres.

El ultimo movimiento de su Sinfonía Novena (compuesta cuando su sordera era casi total) es un final coral sorprendentemente inusual en su época y que se ha convertido en símbolo de la libertad.

Música entre tachones

“Cada compositor escribe diferente” o tiene su propio proceso creativo, apunta Pascoe. Groso modo, unos van directo de la idea al pentagrama, otros van sacando del piano o de su instrumento ideas musicales. Algunos verifican y hacen cambios.
Hay, si embargo, compositores que tienen el lenguaje musical y el estilo bien definidos dentro de la cabeza, que “escriben música sencillamente como va saliendo”.

Mozart escribía directo en el papel, por la premura de entregar. Compuso tanto, que no le dio tiempo de escuchar más de la mitad de su música.

No es el único caso. Cuenta Pascoe: Georg Philipp Telemann es uno de los compositores más prolíficos que han existido. Un día, al asistir a la iglesia, después de que el organista terminara de tocar, el músico alemán preguntó:

—¿De quién es esta obra magnífica?
—De usted, maestro.

Telemann componía tanto que a veces no reconocía a algunas de sus obras, apunta Pascoe, director de la Orquesta Estanislao Mejía de la FMUNAM.

Tan proliferó como Mozart y Telemann fue Beethoven, quien escribía y recomponía en el papel. En sus partituras originales, de cuando aún escuchaba, hay muchos tachones y flechas que indican que probaba y analizaba.

Las tachaduras en sus partituras muestran que Beethoven eran muy impulsivo. “Con esa intensidad que uno se imagina”, qué hay en su música.

Imaginar como suena

La composición es uno de los dos lados de la moneda musical; el otro, es la interpretación. Un director de orquesta como Pascoe, al leer la partitura, “luego luego se imagina, sabe cómo va a sonar”.

La música, dice, es un lenguaje y uno tiene que entender la notación musical para poder descifrar lo que el compositor dice a través de sus notas.

No solo los directores de orquesta, sino también los editores y musicólogos deben dominar el lenguaje musical. Las tachaduras y la flechas en sus partituras ( “quien sabe que quiera decir ese o aquel tachón”), son una encrucijada en el trabajo de investigación sobre la obra de Beethoven.

Beethoven tenía varias versiones de una obra. Saber cuál era o podría ser la versión final era un reto para los editores, que a veces, con base el sello de agua de las hojas, “tomaban algunas decisiones”, apunta Pascoe.

—¿Por qué debemos escuchar a Beethoven?
Porque es un genio musical que supo leer su entorno y su contexto histórico. Vivió en una época de grandes cambios en Europa, como la Revolución Francesa, que implicó no solo una situación política-militar, sino también una de índole social y filosófica, estética y humanística.

Porque no solo es un compositor “de genialidad interesante” que entendió lo que pasada en su entorno, sino que actúo en consecuencia.

Para Beethoven hubiera sido mas fácil seguir haciendo música como Mozart y Hayden; pero tomó el estandarte “para hacer una transformación de la música”. Fue una figura clave en la transición entre el clasicismo y el romanticismo (hay en su música fuertes contrastes dinámicos, acentos explosivos y movimientos más largos)

Fue un líder con una nueva visión musical. Empezó con el romanticismo y abrió la puerta a un cambio. “De repente, ya no estaba buscando la belleza en sí misma, sino “cosas mucho más profundas”.

Es un músico sorprendente y/o sorpresivo, sobre todo por lo que escucho toda la vida la gente de su época. “Mozart, Hayden y sus contemporáneos son predecibles, de alguna manera”.

Beethoven empieza a buscar no ser predecible. Creaba sorpresas que “eran fuera de lo comun o no gustaban”, pero eso es parte de todo proceso de cambio.

Beethoven modificó su forma de escribir música porque supo leer su tiempo, entender “cosas” que aun hoy no son tan visibles, como la hermandad. Su Novena Sinfonía remite a ese ideal como baluarte.

La música de Beethoven “veía para el frente, con una gran visión, mucho mas allá de músicos antiguos que, de alguna manera, componían, y lo hacían magníficamente, para la coronación de un rey o para una ceremonia importante”. Su pensamiento es mucho más romántico.

Genio titánico

—¿Qué escuchar de Beethoven?
Su música sinfónica es la más famosa. Todas sus sinfonías son maravillosas, las 9. Son obras monumentales, pensadas para salas de concierto. Las oberturas también son magníficas. Hay que acercase a su música de cámara; oír sus cuartetos, tríos, sonatas, y su música coral, como la gran misa u oratorio Cristo en el Monte de los Olivos.

—¿Cuánto habrá compuesto?
Su catálogo es enorme. Es de los músicos que componían mucho y rápido. ¿Cómo era posible que escribiera tanto en una época donde no había tecnología como la de hoy? Porque, por ejemplo, para hacer una sinfonía había que escribir a mano las partituras para el director y para cada instrumento de la orquesta. Es un trabajo titánico, y a pesar de eso, Beethoven escribió muchísima música maravillosa.

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