María Andrea Giovine presentó su segundo informe

Bibliográficas, defensora del patrimonio nacional

Se publicaron 13 libros impresos, 15 digitales y dos números de la revista Bibliographica

Relevante labor de investigación y vinculación. Foto: Diana Maldonado.

El reconocimiento de la Biblioteca Nacional de México (BNM) como sede del Centro de Conocimiento de la UNESCO en nuestro país no sólo visibiliza su acervo y la labor realizada por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas (IIB), sino que pone a ese espacio en sintonía con las acciones globales en materia de defensa del patrimonio cultural, afirmó María Andrea Giovine Yáñez, directora de esa entidad universitaria al presentar su segundo informe de labores.

En el acto presidido por el coordinador de Humanidades, Miguel Armando López Leyva, la funcionaria mencionó que con el fin de ofrecer a los visitantes de la Biblioteca y Hemeroteca nacionales una imagen más pública, cercana y accesible, se realizaron más de cien actividades académicas, boletines, entrevistas, grabaciones y aumento del número de destinatarios de correos electrónicos, incluyendo a los aspirantes de nuevo ingreso; además, se incrementó la presencia en medios de comunicación internos y externos.

Ante estudiantes, trabajadores e investigadores del Instituto, reunidos en el Auditorio José María Vigil de la BNM, la también investigadora destacó que ha incrementado el número de suscriptores y el alcance de sus redes sociodigitales, “acciones que sin duda nos dieron mayor presencia”.

Respecto a las labores de la Biblioteca, detalló, se elaboraron políticas de selección y adquisición de libros y revistas en formato impreso y electrónico, se integraron ejemplares por donación o suscripción, y en total se prestaron para consultas 7 mil 120 libros impresos, 411 libros electrónicos y mil 515 fascículos de revistas.

Para atraer, especialmente a las infancias, se realizaron actividades sabatinas que incluyeron talleres de encuadernación, se abrió una sala de lectura virtual de la Biblioteca, se colaboró con el proyecto de iluminación Memoria del Xitle, se presentó el periódico estudiantil ¡Goooya!, se recibieron visitas de los participantes en el programa Jóvenes hacia la Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales, así como de profesores y personal directivo de diferentes escuelas.

Asimismo, se fomentó el ejercicio de los derechos humanos, con foros como “El derecho a leer”, y la conformación de la Cátedra Extraordinaria Manuel Buendía “Prensa y derecho de acceso a la información”, en la que participan no sólo diferentes entidades de la Universidad, sino externas.

También se trabajó en la inclusión de personas de los pueblos originarios, al realizar una feria de libro y la edición en lenguas indígenas, así como la organización de bibliografía en lengua náhuatl, además de la instalación de una mampara en la Biblioteca en lenguas nacionales.

Giovine Yáñez subrayó que para visibilizar la investigación bibliográfica y reconocer el trabajo de destacados expertos, se elaboraron 10 publicaciones y seis eventos sobre bibliografía mexicana, hemerografía y bibliógrafos de México.

Con la UNESCO y UNICEF, agregó, se realizó un club de lectura acerca de los Objetivos del Desarrollo Sostenible, y se fortaleció una red con las Bibliotecas Patrimoniales, que recientemente organizaron un foro; además de la edición facsimilar conjunta de Historia de las Indias de Nueva España e islas de Tierra Firme, de Fray Diego Durán, con la Biblioteca Nacional de España; y se firmaron convenios de trabajo con la Asociación Civil Pluralidad Indígena, la British Library y la Biblioteca Nacional de Francia.

Finalmente, la directora resaltó la creación de la asociación civil Aliados de la BNM y la Hemeroteca Nacional de México (HNM), el lanzamiento de una campaña de recaudación llamada “Donde habita la memoria”, la creación del Seminario Permanente de Investigación Bibliográfica y el Programa permanente de actualización académica, así como la publicación de 13 libros impresos, 15 digitales y dos números de la revista Bibliographica, logrando un récord de ventas.

A su vez, Miguel Armando López Leyva consideró que las bibliotecas, hemerotecas e instituciones culturales representan espacios de memoria, encuentro, diálogo y conocimiento orientados a la paz; en contraste con discursos que promueven la incomprensión y las violencias entre personas y pueblos.

En ese contexto, aseguró que lo logrado por la BNM, la HNM y el IIB abona a esta responsabilidad contemporánea, alineada con los principios éticos de la Universidad Nacional.

“Los millones de ejemplares que conforman su acervo son su principal fuerza institucional; sin embargo, para que ese acervo cumpla sus funciones requiere de una comunidad fuerte y bien articulada en cada uno de sus procesos, y de la capacidad para comunicar su quehacer y vincularse con otras instituciones y sectores sociales”, finalizó.

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