
La Jornada Comunidad UNAM Solidaria, cuya primera edición se lleva a cabo desde ayer y concluye hoy en Las Islas de Ciudad Universitaria, es un evento que busca fortalecer la cultura de la solidaridad, la cooperación y la economía social en la Universidad.
Coordinada por diversas instancias universitarias, la jornada ha incluido talleres, exposiciones, dinámicas comunitarias, ferias de intercambio, presentaciones artísticas y actividades lúdicas y académicas, con la participación de entidades de la UNAM, organizaciones civiles, cooperativas y empresas sociales.
El Departamento de Estructuras de la División de Ingeniería Civil y Geomática de la Facultad de Ingeniería es de las entidades de la UNAM que participan en este evento, donde buscan que la comunidad se integre a los cursos de revisión de estructuras luego de un sismo.
Hugo Castellanos Rosado, jefe del Departamento de Estructuras, y Octavio García Domínguez, jefe de la División de Ingenierías Civil y Geomática, informaron que han realizado cinco cursos, luego del temblor de 2017, con los objetivos considerados en el Sistema Sismo UNAM, respecto a contar con información confiable y oportuna en los minutos siguientes a un evento sísmico.
“Canalizar los servicios de atención de emergencias hacia los puntos más urgentes, relacionados con brigadas de rescate, atención médica y psicológica, incendios, fugas o derrames de sustancias, corte de servicios y verificación de estructuras”, es un aspecto que se contempla, comentaron.
Además, manifestaron que otra tarea es comunicar a la comunidad universitaria la magnitud real, cuantificada, de los daños a la infraestructura universitaria, para dar certeza de la seguridad de las instalaciones y recuperar las condiciones de normalidad lo más pronto posible.
Castellanos Rosado dijo que desde 2017 la Facultad de Ingeniería, así como gremios del Colegio de Ingenieros Civiles, la Facultad de Arquitectura y otros organismos de educación superior se dieron a la tarea de apoyar a la sociedad civil para poder evaluar muchos de los daños que se ocasionaron por dicho sismo.
Lo anterior, expuso, en beneficio de la sociedad, porque se pudo colaborar con ella para descartar cuestiones de riesgo y daños a los ocupantes de viviendas que tenían alguna problemática.
“No obstante, la experiencia demostró que no estábamos tan preparados como se pensaba para responder a fenómenos de esta magnitud. No sólo en la UNAM, sino también en otros gremios y escuelas. Fue conveniente organizar grupos de apoyo para la revisión de edificaciones dañadas y así prevenir o mitigar riesgos”, reconoció.
En este contexto, describió que la Facultad de Ingeniería destaca como una de las instancias más importantes de la UNAM para impulsar estas acciones.
“De hecho, derivado de ese temblor, en la Facultad de Ingeniería se instauró lo que llamamos la brigada de revisión postsísmica, que es la encargada y responsable de apoyar tanto en los simulacros que se realizan semestralmente, como en la parte de inspección cuando se genera algún sismo intenso”, relató.
En este sentido, precisó que tienen una brigada aproximada de 50 profesores que atiende a las cerca de 26 edificaciones de la Facultad de Ingeniería.
Dejó en claro que la revisión postsísmica es tarea de un especialista del área estructural. “El nivel de revisión que se les imparte en el curso es de una inspección ocular”.
Advirtió que no es una inspección detallada la que realizan, porque la gente no tiene la formación de ingenieros y mucho menos en el área de estructuras.
“Estos cursos permiten a los participantes identificar problemáticas y daños comunes en las edificaciones después de un sismo. La información se reporta en una cédula o documento, que posteriormente es revisado por especialistas para determinar si existe algún riesgo importante en la estructura”.
El modelo funciona por niveles: el uno corresponde a personas con formación básica, capaces de identificar agrietamientos o patrones anormales que resultan evidentes. A partir de estas observaciones se genera un reporte que determina si es necesaria una revisión más profunda.
El nivel dos está a cargo de especialistas, quienes evalúan de manera técnica y detallada los daños importantes en las estructuras.
Octavio García comentó que la meta a futuro es contar con información suficiente para implementar sistemas de monitoreo más avanzados, incluso con dispositivos tecnológicos que permitan detectar de manera temprana daños estructurales tras un sismo.
Para ello, la Facultad de Ingeniería colabora con la Dirección General de Atención a la Comunidad (DGACO), que desarrolló una aplicación digital destinada a sistematizar la información. Esta herramienta permite enviar reportes a distancia y dar seguimiento a la situación de los inmuebles después de un sismo.
“Ha sido muy valiosa esta colaboración con la Facultad de Ingeniería porque nos permitió avanzar en un objetivo planteado desde el Plan Maestro de Seguridad: contar con un sistema automatizado de reporte tras un sismo”, explicó Luis Gutiérrez Padilla, subdirector de Proyectos de la DGACO.
Subrayó que la aplicación se programó a partir del formato de reporte nivel cero que diseñó el Instituto de Ingeniería para el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa, adaptado por la Facultad de Ingeniería y la DGACO. Gracias a ello, dijo, las personas capacitadas podrán identificar si un edificio no presenta daños visibles o si, por el contrario, existen indicios que requieren la revisión de un especialista.