La Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM) regresará al escenario del Palacio de Bellas Artes (después de una década de ausencia), con un programa integrado por una sola obra: la Sinfonía núm. 5 de Gustav Mahler. El concierto forma parte de la celebración por los 90 años de la agrupación; conmemoración que ha recorrido distintos escenarios a lo largo de 2026 y que se prolongará hasta el cierre del año.
“La última vez que estuvo en Bellas Artes fue en el 2015 […] y no se había vuelto a presentar”, recordó José Julio Díaz Infante, director general de Música UNAM.
La coincidencia no estuvo exenta de obstáculos. La Sala Nezahualcóyotl, sede de la orquesta desde 1976, atraviesa actualmente un proceso de rehabilitación, lo que en cualquier otro año habría significado simplemente trasladar la programación a otro espacio universitario. Pero, según explicó Díaz Infante, “consideramos que, independientemente de eso, sí era importante que la OFUNAM, en su 90 aniversario, se presentara en el Palacio de Bellas Artes”.
“Buscamos para esta ocasión un repertorio que fuera emblemático para una orquesta sinfónica: obras de gran formato, en las que la orquesta pueda brillar y lucirse en toda su extensión”, afirmó el director, quien encontró en la Quinta de Mahler la pieza idónea. Vale la pena detenerse en esa elección, porque no es menor.
“Creo que esta es una de las grandes obras del repertorio sinfónico de todos los tiempos […] está considerada […] como una pieza que plasma a una orquesta sinfónica en su esplendor”, expuso Díaz Infante. La Sinfonía, de cerca de 70 minutos, se estructura en cinco movimientos, y no en los cuatro habituales del modelo romántico, y, a diferencia de buena parte del catálogo mahleriano, no recurre a voces ni a solistas: toda la responsabilidad expresiva recae en el conjunto orquestal, lo que la convierte, según el propio director, en “el repertorio ideal para poder mostrar a la orquesta en todo su esplendor en el Palacio de Bellas Artes”.
La obra, además, encierra un universo emocional que pocas obras sinfónicas logran condensar con tanta intensidad: arranca con una marcha fúnebre y desemboca en un scherzo de carácter casi juguetón, recorriendo contrastes de luz y sombra, de texturas brillantes y oscuras.

“La gran síntesis de la obra es la muerte y el amor plasmados en la música sinfónica”, resumió Díaz Infante. No es casual: Mahler la compuso hacia 1901, en plena madurez compositiva, pero también en un periodo marcado por pérdidas familiares (hermanos fallecidos a edades tempranas, uno de ellos por suicidio) que dejaron una huella perceptible en su lenguaje. Escuchar la Quinta es, de algún modo, recorrer ese paisaje emotivo con tanta variedad como vértigo.
La fecha tampoco es arbitraria desde la perspectiva histórica. La agrupación que hoy conocemos como OFUNAM nació en 1929, y se constituyó formalmente como Orquesta Sinfónica de la Universidad en 1936, adquiriendo entonces como sede el Anfiteatro Simón Bolívar de la Escuela Nacional Preparatoria. Precisamente, ofreció un concierto el 28 de junio de ese año en el Palacio de Bellas Artes, con la participación de los solistas Georges Barrère (flauta), Horace Britt (violonchelo) y Carlos Salzedo (arpa).
En 1972 adoptó el nombre de Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México, y desde 1976 tiene su casa en la Sala Nezahualcóyotl. Que, 90 años después de aquel primer encuentro, la orquesta regrese al mismo escenario añade una capa de sentido a la celebración. Sin embargo, este concierto no representa el clímax de los festejos.
“Los mayores festejos los estamos reservando para cuando reabra la Sala Nezahualcóyotl. Este de Bellas Artes es muy importante, es un concierto conmemorativo, pero ya regresando con la reapertura de la Sala, echaremos toda la carne al asador”, adelantó Díaz Infante.
La preparación del concierto, por su parte, ha tenido un componente curioso: ante la falta de disponibilidad de espacios en fechas consecutivas, los ensayos se realizarán en distintas sedes: el Centro de Exposiciones y Congresos de la UNAM y el MUAC, antes de llegar a Bellas Artes.
“Será un concierto que se habrá ensayado con diferentes acústicas”, reconoció el director, lo que añade un reto adicional para los músicos, que deberán afinar su sonido a tres espacios completamente distintos en pocos días. La expectativa del público, mientras tanto, ha respondido con entusiasmo.
“La respuesta del público ha sido muy favorable. Ya casi no hay boletos, se vendieron muy rápido y estamos seguros que será una muy buena celebración”, afirmó, y además adelantó que la orquesta prepara un encore sorpresa para esa noche, cuyo contenido se mantendrá en secreto hasta el momento del concierto.
“Bellas Artes es considerado por muchos el máximo recinto cultural del país”, concluyó Díaz Infante. Para la OFUNAM, volver a ese escenario en el año de su 90 aniversario no es sólo un homenaje a su propia historia; es una reafirmación de su lugar entre las principales agrupaciones orquestales de Latinoamérica, justo cuando la orquesta universitaria, fiel a su vocación de vanguardia, inicia el último tramo del camino hacia su centenario.
El concierto tendrá lugar el próximo sábado 20 de junio a las 19 horas.