Laboratorio de Investigaciones Antropológicas

Celebran 50 años de Paleoetnobotánica y Paleoambiente

Cuenta con un acervo de referencia de más de cinco mil ejemplares de restos macrobotánicos y polen: César Villalobos Acosta, director del IIA

Desde hace 50 años México cuenta con el Laboratorio de Paleoetnobotánica y Paleoambiente (LPP) del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) que estudia las interacciones entre las sociedades antiguas, las plantas y el medio ambiente.

Al poner en marcha las cinco jornadas de conmemoración por los primeros 50 años de labor de dicho Laboratorio, adscrito al IIA, que incluyen 30 presentaciones entre ponencias, conferencias y charlas, César Villalobos Acosta, director de dicha instancia universitaria, dijo que “el LPP acompañó la creación del propio Instituto”.

En el Auditorio Jaime Litvak King, Villalobos Acosta informó que el Laboratorio cuenta con un acervo de referencia de más de 5 mil ejemplares de restos macrobotánicos y polen, procedentes de diversas excavaciones correspondientes a ocupaciones humanas llevadas a cabo en el centro de México; además de una colección comparativa de ejemplares modernos. También se dispone de una base de datos de diversos materiales macrobotánicos analizados.

Humano-planta

El director del IIA explicó que en el Laboratorio se realizan análisis de micro y macrorrestos, y de otros materiales botánicos, así como identificación de maderas, fibras, gráficos de almidón, “y todos los materiales que permiten obtener información relevante para entender la relación entre los grupos humanos y las plantas”.

Ese Laboratorio, abundó, ha colaborado en más de 50 proyectos arqueológicos, tanto internos como externos. “Evidentemente lo cito porque se muestra la profundidad de esas raíces en la arqueología”.

Aunado a eso, el LPP ha formado recursos humanos especializados y ha extendido su campo de acción con asesorías a estudiantes.

Cuenta con una alta producción de publicaciones, expuso el director, y una participación continua en numerosas actividades académicas, proyectos y colaboraciones con instituciones nacionales e internacionales, así como trabajo de campo, ponencias y conferencias en encuentros académicos, eventos de divulgación y cursos, “por lo que su impacto ha sido mayúsculo”.

César Villalobos recordó que si bien originalmente únicamente se llamó Laboratorio de Paleoetnobotánica, debido al estudio de los restos de plantas obtenidos en contextos arqueológicos y que contribuía a entender cuál era su relación con las sociedades pasadas, desde hace dos décadas a su nombre se le añadió Paleoambiente, “para destacar que actualmente también se asimilan las prácticas agrícolas de las épocas pasadas y cómo cambiaron la vegetación y el paisaje en su momento”.

Últimas jornadas

La conmemoración por las primeras cinco décadas del LPP continuará hoy jueves 18 de junio, a partir de las 10 horas, con la conferencia “Las vidas ocultas de las plantas cultivadas en la antigüedad”, a cargo de Paul Minnis, profesor emérito de la Universidad de Oklahoma; y posteriormente con “Los hallazgos paleobotánicos de Terremote Tlaltenco, un sitio arqueológico lacustre”, por parte de Mari Carmen Serra Puche, exdirectora del IIA.

El viernes 19 de junio concluirá la celebración destacando: “Estudios recientes en el Templo Mayor de Tenochtitlan. El mundo del agua: los artefactos de hule”, por Leonardo López Luján y María Barajas, del Proyecto Templo Mayor y Museo del Templo Mayor del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH); y ”Más allá de lo evidente: el polen de las ofrendas”, por Laura Ortiz Tenorio, también del proyecto y museo del INAH, y Emilio Ibarra Morales del Instituto de Investigaciones Antropológicas.

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