Celebran investigadores de IFC congreso de Biología

Resulta difícil imaginar que un organismo casi imperceptible a simple vista sea tan crucial para la ciencia de vanguardia. Sin embargo, un gusano transparente, de apenas un milímetro de longitud, ha sido el modelo de estudio detrás de cuatro premios Nobel. Su nombre es Caenorhabditis elegans, conocido comúnmente como C. elegans.
Tal es la relevancia de este nematodo que del 24 al 28 de febrero se efectuó el Cuarto Congreso Latinoamericano de C. elegans en Mérida, Yucatán, que sentó un precedente sin igual al ser el primer “EMBO Workshop / Company of Biologists” celebrado en México.
EMBO, la reconocida organización europea de biología molecular, ha patrocinado reuniones científicas de alto nivel desde 1966 y apoya principalmente congresos en países miembros. En colaboración con la editorial Company of Biologists, EMBO ha ampliado ese alcance a naciones fuera de su membresía, como México. Este primer apoyo a nuestro país representa una gran oportunidad de cooperación internacional, así como de acceso a redes y recursos de alto nivel para la comunidad universitaria.
Organizado por investigadores del Instituto de Fisiología Celular (IFC), el encuentro contó con el respaldo de la UNAM, la Sociedad Mexicana de Bioquímica y la fundación estadunidense Pew Charitable Trusts. Esta convocatoria global reunió a un centenar de especialistas y estudiantes de cinco continentes para consolidar un espacio de intercambio entre América Latina, Estados Unidos, Europa, Asia y África.
Una figura clave en este esfuerzo fue Rosa Navarro del IFC, quien en 2002 inició el estudio de ese nematodo en la región. Como organizadora y referente en el área, dijo que este congreso “es esencial para que nuestros estudiantes se integren activamente en la ciencia internacional y descubran nuevas posibilidades para sus carreras”.
La relevancia del C. elegans como modelo de estudio es extraordinaria. Se ha consolidado como una herramienta esencial para entender procesos biológicos complejos.
Entre sus ventajas destacan su facilidad de cultivo en el laboratorio, su corto ciclo de vida y el hecho de poseer un genoma completamente secuenciado. Entre los grandes descubrimientos científicos logrados con C. elegans, destaca la descripción de la apoptosis (muerte celular programada).