Coloquio El nearshoring y el futuro del T-MEC

Sí habrá renegociación del T-MEC; lo que está en duda es hasta dónde, cómo y bajo qué lógica se realizará. Uno de sus motivos principales es el contenido regional de los productos que intercambia nuestro país y el vecino del norte, así como el incremento del valor agregado de terceros países en las exportaciones de México hacia Estados Unidos, señalaron expertos en la UNAM.

En la mesa 1 del Coloquio El nearshoring y el futuro del T-MEC, Raúl Vázquez López, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la propia Universidad, señaló que en la renegociación, uno de los puntos importantes se relaciona con el incremento del valor agregado de terceros países, particularmente China, en las exportaciones de México hacia EU, que pasó de 13 y 19 por ciento para las industrias manufacturera y electrónica, en 1995, a 26.1 y 50.7 por ciento, respectivamente, en 2020.

México importó insumos por 80 mil millones de dólares para poder hacer exportaciones industriales a Estados Unidos a precios competitivos, lo que se tradujo en un déficit de casi 20 mil millones con China y 30 mil millones de dólares con terceros países.

Al hablar de Los saldos del comercio entre México y Estados Unidos ante la renegociación del T-MEC, expuso que las remuneraciones pagadas en la Unión Americana asociadas al comercio con México son 68.6 por ciento más altas que las mexicanas, a pesar de que el número de empleos en nuestro país es superior en más de cinco veces.

Un empleo contenido en las exportaciones de EU a México percibió en promedio 72 mil 770 dólares al año, mientras que uno en las exportaciones de nuestro territorio al estadounidense recibió solamente siete mil 897 dólares, en promedio. “Aquí está la gran disparidad de la distribución de los beneficios de una cadena regional”, añadió en la Sala de conferencias “Mónica Verea” del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN).

México apuntala la competitividad de las cadenas globales de valor regionales suministrando una gran cantidad de empleos, pero que no reciben una compensación proporcional a la rentabilidad que generan. “A futuro, el tema es más grave: con la emergencia de la industria 4.0 la cadena cada vez tiene menor porcentaje de empleos en la manufactura y de baja calificación”.

Hoy los trabajos se están concentrando en el sector servicios, y todo ello nos pone a pensar si una estrategia de desarrollo a largo plazo, basada en la manufactura, como antes se proponía, y bajo las actuales condiciones, puede ser viable, dado que no va a generar puestos, y aún menos, de alta calificación.

Celso Garrido Noguera, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco, sostuvo que la configuración de la región económica de América del Norte es un ancla suficientemente fuerte para asumir que la renegociación buscará un ajuste dentro de ese contexto.

Y todo ello en un ámbito de grandes cambios en el capitalismo global, en particular, la detonación de la inteligencia artificial y la revolución digital que “está creando otros juegos de negocios distintos a los tradicionales”, alertó en el coloquio organizado por Norteamérica, revista académica del CISAN-UNAM.

Frente a ese panorama, “urgen respuestas proactivas más enérgicas por parte de México para retornar al sendero del desarrollo y el crecimiento nacional”. Sin embargo, los tiempos políticos de México y EU (ambos gobiernos enfrentan cambios electorales a mediano plazo) son condicionantes decisivos para la dinámica de la renegociación en el futuro previsible, por lo que subsiste la incertidumbre.

En la sesión moderada por Jorge Basave Kunhardt, del IIEc, Garrido Noguera, opinó que estamos en un contexto de renovación del T-MEC, en un marco donde han cambiado las condiciones: el nearshoring mutó a fenómenos de orden económico y geopolítico bajo las cambiantes estrategias del mandatario de la Unión Americana.

En el caso de México, esto determina la complejidad e incertidumbre en la renegociación del T-MEC y el propio futuro del país. “La imprevisible conducta de Trump continúa haciendo muy difícil imaginar tendencias con cierto grado de certidumbre”, concluyó Celso Garrido.

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