Prosperidad compartida, opción clara para combatir la desigualdad
Este modelo económico nos fortalece, impulsa el crecimiento y une a la sociedad: Salvador Illa Roca, presidente de la Generalitat de Catalunya, quien estuvo de visita en la UNAM

Durante la visita a la UNAM de Salvador Illa Roca, presidente de la Generalitat de Catalunya, López Leyva reflexionó que nada puede funcionar o entenderse si no se ataca la desigualdad en general, es decir, la económica, la social, y, sobre todo, las más puntuales que atraviesan a nuestras sociedades, como la de género.
El doctor en Ciencias Sociales indicó: “A través del conocimiento universitario y académico se puede contribuir a difundir cambios en públicos más amplios para ir construyendo un mejor futuro. Debemos pasar por una transformación cultural para que todos comprendamos que hay un conjunto de problemas que se tienen que atender, y que no es natural que existan las desigualdades, sean las que sean”.
Momentos antes, frente a estudiantes y académicos de la Universidad reunidos en el Auditorio Jorge Carpizo de la Coordinación de Humanidades, Illa Roca ofreció la charla “Catalunya: tiempo de convivencia y prosperidad compartida”, donde compartió sus reflexiones en torno a los retos que enfrentan las naciones respecto a la democracia.
Entre ellos, destacó la institucionalidad contra el gobierno, la integración contra las fronteras, la ciencia contra el negacionismo y el humanismo contra la automatización, pero todos y cada uno de estos desafíos inicia con reducción de las desigualdades y la defensa de la posición social.
Illa Roca precisó que “las desigualdades descontroladas provocan un hostigamiento grave del contrato social que vincula a los ciudadanos con sus gobiernos e instituciones. Si la democracia y las instituciones internacionales, si la transición tecnológica y la ciencia no generan avances tangibles y oportunidades reales para mejorar la vida, entonces la ciudadanía las cuestiona”.
El mandatario español, que visita nuestro país con motivo de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, agregó que en la más reciente reunión del G20 el ganador del Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, presentó los resultados del primer informe sobre la desigualdad en el que se subrayó que hoy existe una crisis global de desigualdad con muchas divisiones económicas y democráticas.
El documento indica que el 83 % de los países presenta un alto nivel de desigualdad y estas naciones albergan el 90 % de la población mundial, por lo que ni moral o económicamente se debe permitir un planeta con esa característica.
Illa Roca añadió que la desigualdad no es un mal menor ni una consecuencia inexorable de las economías, sino una elección política y, por lo tanto, está en nuestras manos evitarla, con mecanismos consensuados, así como políticas públicas ambiciosas.
Actualmente, puntualizó, en el orbe hay dos grandes modelos económicos: el de la prosperidad compartida y el de la acumulación insolidaria; este último “nos debilita, a largo plazo fractura y divide a las sociedades e instituciones; por el contrario, el primero nos fortalece, impulsa el crecimiento y une a la sociedad”.
Reflexionó que en Cataluña, España, su gobierno apuesta por la prosperidad compartida, ya que no se quiere un mundo de suma cero, donde la mayoría pierde para que ganen unos pocos. “Sería bueno que, desde la política, tomemos nota de cómo funcionan las redes colaborativas universitarias, por ejemplo, entre las instituciones de educación superior mexicanas y catalanas, para compartir conocimiento y generar talento.
Illa Roca remarcó que la prosperidad compartida se basa en un liderazgo público, es decir, políticas públicas ambiciosas a favor del bienestar. En pleno siglo XXI, la sanidad y la educación pública continúan siendo las estrategias más fusionadoras y transformadoras de la sociedad. En segundo lugar, la colaboración público-privada que compartan objetivos comunes, en la que el verdadero patriotismo corresponde en pagar los impuestos que te corresponden.
Finalmente, sostuvo que está en nuestras manos evitar un mundo regido sólo por valores mercantiles y recuperar uno que lo haga por valores humanistas. Es cuestión de confianza y de que cada uno desde su responsabilidad actúe con un optimismo responsable e informado.