El peso de las hormigas en el Juan Ruiz de Alarcón

Comedia satírica sobre el miedo de heredar un planeta muerto

La obra del dramaturgo canadiense David Paquet, y dirigida por Angélica Rogel, sigue a dos adolescentes enfrentados al desencanto ambiental y social en una puesta que mezcla humor ácido, neurodivergencia y estética de animación para adultos

Foto: Teatro UNAM / Pili Pala.
Con una propuesta escénica que mezcla el humor corrosivo de las caricaturas para adultos con la urgencia de las crisis que heredan las nuevas generaciones, El peso de las hormigas, del dramaturgo quebequés David Paquet, llega al Teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario.

La producción de Teatro UNAM, creada por la compañía Los Endebles y dirigida por Angélica Rogel, sigue a Jeanne y Olivier, dos adolescentes a quienes el director de su escuela impulsa a competir por la presidencia del consejo estudiantil durante la llamada “semana del futuro”.

Ella es combativa y anarquista; él, ansioso y lector compulsivo que cree que firmar peticiones puede cambiar el mundo. Lo que los une es una pesadilla recurrente: recibir la tierra muerta como herencia. Paquet construye sobre ese horror compartido una comedia satírica que no elude el dolor, sino que lo usa como palanca hacia la esperanza.

La obra toma su título de un dato que el autor encontró en un libro de curiosidades: el peso total de las hormigas en el planeta supera el de todos los seres humanos juntos. Si unas criaturas tan pequeñas y vulnerables pueden pesar tanto, ¿qué podrían lograr dos personas que logran conectar?

Al frente del montaje está Rogel, directora con más de dos décadas de trayectoria, que ha transitado con igual solvencia por el teatro clásico (incluyendo a Lope de Vega con la Compañía Nacional de Teatro) y por propuestas contemporáneas de largo aliento.

Egresada de la Escuela Nacional de Arte Teatral del INBA y del programa de Dramaturgia del Royal Court Theatre de Londres, ha sido becaria del Fonca y del Sistema Nacional de Creadoras Escénicas. Su trabajo más reciente ha girado hacia el público joven: Bodas de Sangre, Te daría mi cuerpo y En la noche el agua se agita furiosamente son antecedentes directos de esta apuesta.

“Si tú cambiaras tu manera de ser con las otras personas, una pequeña acción podría detonar una serie de cosas que modificarían el mundo”, reflexionó Rogel. Para ella, esa es la columna vertebral del texto: una apuesta utópica, sí, pero que se cuida de no caer en el panfleto fácil.

Paquet coloca a sus personajes en posiciones antagónicas (la que actúa sin optimismo y el que es optimista pero no actúa) para proponer que el equilibrio entre ambas posturas es donde reside la posibilidad real de cambio.

La directora subrayó también la precisión con que Paquet retrata la neurodivergencia. Jeanne tiene síndrome de Tourette; Olivier carga con algo que el texto nunca nombra pero que Rogel identifica como un miedo profundo a existir. Ambos son personajes que reflejan una realidad: lo que significa crecer sintiéndose fuera de lugar.

“El sistema educativo no está conteniendo la necesidad de estas nuevas generaciones. Se quedó caduco”, dijo sin rodeos. La escuela, escenario del 80 % de la obra, funciona como una metáfora más amplia de las instituciones adultas que siguen enseñando lo mismo mientras el mundo afuera colapsa o se acelera sin sentido.

La puesta en escena no propone un espacio realista, sino un caos ordenado que evoca esa estética de caricatura para adultos (Los Simpsons, Daria, BoJack Horseman) donde los personajes secundarios emergen de cualquier recoveco y los adultos son figuras probables pero atípicas.

El elenco lo integran Mahalat Sánchez, Boris Schoemann, Mariana López-Dávila y Germán Bracco, quienes dan vida a más de 20 personajes. La escenografía de Félix Arroyo está construida en un 90 % con material reciclado (lockers, escritorios, sillas que lo mismo sugieren un salón de clases que un TikTok), una decisión que Rogel defiende como congruencia entre el discurso de la obra y su materialidad. La iluminación es de Ana Luisa Gama, el vestuario de Erick George y la atmósfera musical de Yayo Villegas.

El peso de las hormigas se presentará los jueves y viernes a las 20 horas, los sábados a las 19 y los domingos a las 18, con una duración de 80 minutos y clasificación para mayores de 12 años. Las funciones arrancaron el 30 de mayo y se extienden hasta el 4 de julio, con un segundo bloque del 8 al 29 de agosto.

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