Presentan número 22 de ¡Goooya!
¿Cómo son los trayectos de los estudiantes universitarios?
Esta edición reunió 267 colaboraciones que retratan las experiencias surgidas de los recorridos cotidianos de la comunidad en el transporte público

Se llevó a cabo la presentación del número 22 de ¡Goooya!, el periódico de lxs estudiantes de la UNAM, en la Biblioteca Vasconcelos, con la asistencia de casi 500 universitarios provenientes de sus 34 diferentes entidades de bachillerato y licenciatura. Bajo el título “Próxima estación: historias de transporte, transbordos y trayectos”, esta edición reunió 267 colaboraciones entre textos, fotografías e ilustraciones que retratan las experiencias, desafíos y vínculos que surgen en los recorridos cotidianos de la comunidad universitaria.
En el encuentro participaron Silvia Alejandre, directora de la Biblioteca Vasconcelos; John M. Ackerman, director del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS) de la UNAM, y César Guevara, integrante del Consejo Asesor de ¡Goooya! y académico de la Facultad de Ciencias, quienes acompañaron a estudiantes, colaboradores y al equipo editorial en la presentación de esta nueva edición.
John M. Ackerman comentó el motivo por el cual se había elegido la sede del encuentro: “Esta fue la antigua estación Buenavista, un lugar donde se interconectan diferentes espacios de la República, y de la ciudad, y se comparten historias y trayectos. Por eso quisimos hacer aquí la presentación, ya que el tema de este número es sobre el transporte, los sufrimientos, las esperanzas, las magias y todo lo que las y los estudiantes de la UNAM viven en él”.
Silvia Alejandre enfatizó la coincidencia entre la publicación y el carácter de la Biblioteca Vasconcelos: “Es un espacio para la reflexión y el pensamiento crítico. Y tiene que ver con la temática de este número; aquí en Estación Buenavista es donde las personas se movían todos los días”. Además, anunció que ¡Goooya! formará parte de la sección de publicaciones periódicas del recinto.
Durante la presentación las y los colaboradores compartieron las experiencias que dieron origen a sus textos, ilustraciones y fotografías, construidas desde sus propios recorridos hacia la Universidad y a partir de sus distintas realidades.
Ana Karen Rodríguez, estudiante de la Facultad de Artes y Diseño (FAD) y autora de la portada del número 22, recordó los largos trayectos que realizó durante su etapa en la preparatoria: “Hacía dos horas de transporte para llegar a la prepa. La línea naranja se volvió mi segunda casa. Viví un montón de cosas”.
Gillian Dávalos, estudiante de la FAD y autora de la contraportada, explicó que su trabajo reflexiona sobre la manera en que la sociedad ha normalizado las dificultades de la movilidad urbana: “Es muy importante señalar estas deficiencias y no sólo concientizarse, hay que exigir mejoras”.
Mariana Carmona, estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras y autora del texto “La ciudad no nos espera”, compartió una reflexión sobre la forma en que las personas habitan diariamente la urbe a través del transporte público: “Mi texto nace de la imperiosa necesidad por comprender cómo habitamos cada día, en breves o largos lapsos de tiempo, el transporte público urbano”. Señaló que la movilidad también plantea el reto de reconstruir los vínculos comunitarios: “Es necesario crear un tejido social en el contexto urbano, pero es muy complicado porque se nos condiciona para actuar desde el individualismo. Sin embargo, el cuidado colectivo debe restaurarse con urgencia, pero también deben de existir las condiciones materiales para facilitarlo”.
Por su parte, Marta Gabriela García, estudiante de la Escuela Nacional de Trabajo Social, participó mediante un mensaje audiovisual en el que narró su experiencia como persona con discapacidad motriz y usuaria de silla de ruedas: “Colaborar en esta publicación es una oportunidad para contar una historia que muchas personas con discapacidad viven todos los días; pocas veces se narra lo que significa llegar a clases cuando la ciudad no fue pensada para todas y todos”. Resaltó que la accesibilidad debe entenderse como un derecho: “No comienza cuando abordamos un transporte, sino desde la posibilidad real de movernos con autonomía, seguridad y dignidad”.
Entre las colaboraciones que dieron cuenta de la diversidad de miradas reunidas en este número destacó la de Sebastián Arenas, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, autor de “Atrás de la línea amarilla”. A partir de solicitudes de transparencia dirigidas al Metro, a la Fiscalía y a otras instancias, Arenas documentó 313 arrollamientos de personas en el Metro desde 2020; un promedio de uno por semana. Para su reportaje, entrevistó a personas que han atravesado situaciones de crisis y a especialistas en conducta suicida, además de revisar el funcionamiento del programa “Salvemos Vidas”.
Subrayó que la atención no debe limitarse a la contención inmediata, sino acompañarse de seguimiento y redes de apoyo. “El suicidio no es una enfermedad. Se puede prevenir y contenerse a tiempo, siempre y cuando estemos dispuestos a ayudarnos entre nosotros”.
