Analizan en el CISAN el estado de la Unión

Con el discurso de Trump inicia la campaña de las elecciones intermedias

Es preocupante que no haya referencia al fortalecimiento de las relaciones con los aliados comerciales

Estefanía Cruz, Oliver Santín y Raúl Benítez. Foto: Francisco Parra.

El verdadero conflicto que se vive hoy día en los Estados Unidos (EUA) se refiere a los problemas domésticos y las divisiones al interior de su territorio, y el mensaje del presidente Donald Trump sobre el estado de la Unión es un discurso para iniciar la campaña rumbo a las elecciones intermedias, de noviembre próximo, señalaron académicos del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM.

En la conferencia de prensa a distancia “El estado de la Unión de Trump: implicaciones y repercusiones”, Oliver Santín Peña, experto en política canadiense y de EUA, dijo que el discurso de anoche se da en medio de una clara caída de la aprobación del mandatario en las encuestas de opinión, y se dirige a los votantes, y en especial a los apartidistas, quienes pueden inclinar la balanza en algunos estados.

De modo que el escenario es complicado para el magnate y por eso “hay que tener la mirada atenta ante cualquier conflicto militar que pueda surgir antes de las elecciones”, ya que ha sido reiterado que esa nación se “comprime” alrededor del liderazgo cuando se siente amenazada.

La situación de América del Norte es compleja, calificó. “Tenemos tres gobernantes muy distintos, una presidenta que surge de movimientos universitarios y sociales, una académica; un empresario populista, y un tecnócrata, “lo cual genera un escenario inédito en cuanto a los liderazgos y, por lo tanto, intenso”.

Asimismo, recalcó que México y Canadá no fueron un tema recurrente en el mensaje de Trump, lo cual resulta positivo, en especial ante el ambiente tan duro que se está dando en estas fechas con motivo de la revisión del T-MEC, y así “no se tensa más la difícil situación que se vive en algunos sectores”.

En contraste, Estefanía Cruz Lera, dedicada al área de estudios geopolíticos y estratégicos, especialista en incorporación política de minorías en EUA y sistema político estadounidense, aseguró que en México nos deberían preocupar las omisiones que hizo el mandatario, entre ellas, sobre el comercio internacional.

“Es preocupante que no haya referencia al fortalecimiento de las relaciones con los aliados comerciales, o de las cadenas estratégicas para el futuro, lo cual me hace pensar en un panorama complicado en la renegociación del T-MEC”. La única referencia que hace de México es bastante negativa, al mencionar que “extensas partes” de nuestro territorio están controladas por el narcotráfico y que gracias a su país se “dio de baja” al número uno de la lista de los criminales más buscados.

A pesar de que el discurso duró una hora con 47 minutos, en realidad “el del estado de la Unión duró 15”. Habló de pocos aspectos, y el resto del tiempo se dedicó a cuestiones que apelan más a la idea de que el ciudadano estadunidense tiene grandes posibilidades y méritos. Utilizar esa estrategia tiene que ver con la poca congruencia de los datos; por ejemplo, las estadísticas de desempleo son contradictorias.

Donald Trump no distingue entre estar en campaña y en el cargo, y muchos de sus discursos oficiales son propagandísticos; buscan llamar al voto. De ese modo, usó el acto de ayer como propaganda rumbo a las elecciones intermedias de este año, atacando a los demócratas en cuestiones, incluso, irrelevantes.

Raúl Benítez Manaut, especialista en teoría de conflictos y negociaciones de paz, geopolítica y seguridad nacional de México, y seguridad en América del Norte, afirmó que el mensaje de ayer fue ambivalente, de altibajos, y donde “todo lo negativo en la política interna de esa nación fue dejado de lado”.

Consideró que la mayor preocupación de las autoridades mexicanas es que para Trump “no existe Canadá ni México”, ni es prioridad el tratado comercial entre los tres países. La nación de la hoja de maple tiene muchas más opciones que nosotros para “darle vuelta” al acuerdo comercial si la negociación se pone difícil, porque tiene un primer ministro que es uno de los mejores economistas del mundo y ya tiene libre comercio con 80 países. Ellos tienen “abiertas las puertas del mundo; México, no, y ese es un gran problema”.

Finalmente, Benítez Manaut indicó que de cara al proceso electoral, el magnate tendrá que “jugar” entre dar gusto a la base que ya se decidió por su partido y no va cambiar de opinión, y ser más flexible con las demandas de la clase media baja en las que el aumento de los precios de los alimentos pega duro, y que podría tomar la opción de los demócratas. Sin embargo, “no es sencillo jugar con tanta radicalidad en sus discursos”.

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