Con lectura epistolar y novelada conmemoran 200 años del natalicio de Margarita Maza Parada

Para conmemorar 200 años del natalicio de Margarita Maza Parada, esposa de Benito Juárez entre 1858 y 1871, año en que ella falleció, especialistas del Seminario Siglo XIX, Cultura Escrita y Patrimonio Documental del Instituto de Investigaciones Bibliográficas (IIB) compartieron una lectura epistolar y novelada de ambos personajes, que fueron presidente y primera dama del país entre 1958 y 1872.
Ella nació en 1826 en Oaxaca, y es recordada como la pareja fiel de uno de los próceres nacionales, junto al que se mantuvo en tiempos de poder y de exilio, mostraron académicos del IIB mediante la interpretación en voz alta de parte de la correspondencia entre dichas figuras históricas.
En el auditorio José María Vigil de la entidad, vestidos a la usanza del siglo XIX y compartiendo fragmentos de cartas y novelas sobre Maza y Juárez, Ana María Romero Valle, secretaria técnica de IIB, Edwin Alcántara Machuca y Francisco Rodolfo Mercado Noyola, investigadores de esa entidad, representaron a ambos personajes y a un narrador para asomarse a la vida personal y política de Margarita y Benito, construida con testimonios epistolares reales y pasajes ficticios de novelas que, como piezas de un rompecabezas, fueron construyendo un retrato de la pareja presidencial y su época de exilio.
El Seminario Siglo XIX, Cultura Escrita y Patrimonio Documental es un espacio académico colegiado orientado al estudio de la producción intelectual, social y artística del siglo XIX, con énfasis en la cultura escrita y el patrimonio documental resguardado en la Biblioteca Nacional de México y la Hemeroteca Nacional de México.
En vez de las tradicionales conferencias o charlas, la y los académicos optaron por una actividad original en la que, semejantes a actores de teatro en atril, construyeron un retrato con parte del valioso material documental que resguarda la Biblioteca Nacional de México.
Algunos pasajes
“Margarita, es la corbata de moño de mariposa o de dos alas que el indio no sabe anudar. Es Benito Juárez que no sabe manejarse entre sus habitamentos occidentales. Margarita acude, solícita, y le anuda la corbata en un santiamén, no sin decirle: ¡qué inútil eres señor Juárez! Y la voz de la mujer lo envuelve, lo pacifica, lo devuelve a su niñez montaraz cuando era pastor de ovejas. Juárez, un ser de baja estatura, aparece gigante ante los ojos de Margarita. Ella está a nivel de su pecho, que era donde quería estar, a la altura de su corazón”.
Esta escena imaginada por Andrés Henestrosa en su libro Losbcaminos de Juárez (1972) nos lleva a un periplo entre Margarita y Benito que oscila entre la biografía, el libro de viajes, el testimonio y la novela. Juárez es mayor que ella por 20 años, narraron y comentaron los tres especialistas.
En medio, narraron cartas de ida y vuelta revelando el exilio durante laintervención francesa en México y el profundo dolor de ambos padres ante la muerte de José y Antonio, dos de sus 12 hijos.
En otro pasaje de su interpretación, evocaron la novela La isla tiene forma de ballena (2019), de Vicente Quirarte, donde el autor (también integrante del Seminario que organizó el evento) evoca el exilio de Juárez en Nueva Orleans y su labor en una fábrica de tabaco donde se vinculó con Ocampo, Mata, Arriaga y otros liberales para formar una junta revolucionaria contra Santana.
En la novela Margarita escribe a Juárez. Nueva York, 31 de agosto de 1864. “No acabo de aceptar que estemos separados, pero como siempre creo que tú sabes más. En Nuevo Orleans te recordé. Traté de mirar con ojos míos los lugares donde antes estuviste. No tuvimos mucho tiempo, pero sí para recorrer los espacios donde torcías el tabaco y la manera en que Ocampo y otros procuraban que tú no hicieras el trabajo”.
Margarita es también la voz, la memoria de Juárez en la amarga experiencia de Nuevo Orleans, pero pronto tendría nuevos sinsabores con la guerra de Reforma, cuando Juárez y su gabinete viajaban en un carruaje cerrado bajo el artilugio de ser una familia enferma y llevaron a su gobierno itinerante que escapó desde Jalisco en una travesía que llegaría hasta Veracruz, donde cristalizaron las leyes reformistas.
Así, entre cartas y fragmentos de novelas, los académicos presentaron una agradable biografía que saltó de lo personal a lo histórico, de lo íntimo a lo político.