Diálogo organizado por el CISAN

La historia olvidada de los mexicanos en EUA

Aunque Estados Unidos ha reconocido una raíz hispánica, siempre la ha menospreciado: Juan Carlos Barrón Pastor

Es muy importante comprender que aunque Estados Unidos de América (EUA) ha reconocido una raíz hispánica siempre la ha menospreciado, y los números que presenta de población hispanohablantes al momento de la expansión de las colonias siempre se minimiza, afirmó el director del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN), Juan Carlos Barrón Pastor.

Muchas de las poblaciones mexicanas en Illinois, Louisiana, etcétera, ya eran mexicanos antes de que naciera EUA; sin embargo, continúan siendo tratados como si fueran migrantes; por esto es tan importante repensar su papel allá, “porque no son migrantes, sino mexicanos originarios de Estados Unidos”.

El investigador del Área de Estudios Sociales y Culturales del CISAN enfatizó que dicha reflexión permitirá comprender que la actual situación entre México y EUA no surge de la nada, sino de un mito: el de que esos hombres blancos, estadunidenses, anglosajones actualmente agrupados al interior del movimiento Make America Great Again (MAGA) son los héroes indiscutibles de su epopeya mesiánica-estadunidense, en la que es importante el rechazo al otro –racial y culturalmente– y en la que se hace que el mexicano sea el enemigo; no las personas, sino la mexicanidad en general: la gastronomía o la cultura, por ejemplo.

Al participar en el Seminario Trinacional “Actores emergentes en seguridad humana”, agregó que, por lo anterior, es interesante ver una cinta como Una batalla tras otra, que muestra cómo se construye la otredad, lo latino y la tremenda red social que se gesta al interior de EUA para resistir los embates de esta ideología blanca que nos ha puesto a los mexicanos como el némesis.

El reto, ideológico

Momentos antes, Luis E. Coronado Guel, profesor de la Universidad de Arizona, ofreció ante estudiantes y profesores reunidos en la Sala de Conferencias Mónica Vera del CISAN, la charla “Apuntes sociales y culturales de la olvidada historia de los mexicanos en Estados Unidos”, como parte del Consorcio Binacional Universitario de Arizona-UNAM en Migración, Derechos Humanos y Seguridad Humana.

El director de SBS Mexico Initiatives explicó que el reto actual es ideológico y, en ese sentido, es necesario apoyar la investigación y el intercambio entre ambas naciones, que se aprenda la historia de los mexicoamericanos, para generar un reencuentro entre los mexicanos de allá y los de acá.

El doctor en Historia comentó que ambas son poblaciones muy valiosas, las cuales tienen un entrenamiento muy diferente en muchas cosas; el caso es que hay un gran potencial que nos permitirá mantener un vínculo mucho más conectado.

Coronado Guel destacó que los mexicanos en Estados Unidos se clasifican en tres grupos: los que están acabando de emigrar, los descendientes de personas migrantes y aquellos descendientes de personas que vivían en la zona que antes era parte de México, pero que fue olvidada tras la conquista del territorio luego de la guerra contra Estados Unidos.

Recordó que luego del Tratado Guadalupe-Hidalgo, que tuvo lugar en 1848, los propios cronistas ven este proceso histórico como una humillación y la historia nacional borra del mapa a los mexicanos que se quedaron de aquel lado; mientras que los estadunidenses también los marginaron, pese a que debían ser considerados miembros de la Unión Americana.

Precisó que la misma palabra chicano se deriva del relato fundacional de Aztlán, en el que se indica que son mex(shi)canos.

La historiografía chicana, agregó, es como los estudios de género: no quiere decir que antes de que existiera el concepto no estuviera ahí, y precisó que articula una identidad fronteriza y trasnacional, enraizada tanto en la historia de México como en la experiencia estadunidense y vinculada a la noción de resistencia cultural y ciudadanía crítica.

Programa Bracero

El investigador rememoró que la gran migración de mexicanos al vecino país dio inicio gracias al Programa Bracero, creado por orden ejecutiva en 1942, porque muchos agricultores argumentaron que la Segunda Guerra Mundial traía escasez de mano de obra a trabajos agrícolas, que eran mal pagados, por lo que la mayor contribución de México en este periodo no fue el envío del Escuadrón 201, sino la alianza económico-laboral con Estados Unidos. El programa fue tan exitoso, que siguió funcionando hasta 1964.

Recordó que, hasta la década de 1990, aquellos que viajaban a Estados Unidos para trabajar eran considerados traidores que abandonaban su patria; mientras que hoy sólo con ver las remesas enviadas por los compatriotas es posible darse cuenta su importante labor en el extranjero.

Hay quienes siguen siendo tratados como si fueran migrantes a pesar de ser originarios.
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