Michael Sandel visitó la Facultad de Derecho

Con la polarización hemos perdido la capacidad de razonar juntos

Paulina Campos, Michael Sandel, Sonia Venegas y Roberto Cabrera. Foto: Víctor Hugo Sánchez.

La lección más importante que deberíamos enseñar a nuestros estudiantes es cómo razonar y debatir juntos sobre las grandes cuestiones éticas que afectan nuestra vida pública”, señaló Michael Sandel, Premio Princesa de Asturias 2018 y reconocido por sus aportaciones a la filosofía política contemporánea, la teoría de la justicia y la ética pública.

Con la polarización política, agregó en entrevista con Gaceta UNAM, “hemos perdido la capacidad ciudadana de razonar juntos. Así que espero que podamos ayudar a la próxima generación a aprender a escucharse mutuamente, especialmente a quienes discrepan”.

El autor de Filosofía pública precisó: “El enfoque neoliberal de la globalización, impulsado por el mercado, aumentó las desigualdades y creó una brecha cada vez más profunda entre ganadores y perdedores. Por eso en mis escritos recientes, incluyendo La tiranía del mérito, he intentado reflexionar sobre cómo nos hemos polarizado tanto y cómo una política del bien común podría empezar a abordar los desafíos que enfrenta la democracia”.

Sandel explicó que “una economía de mercado es una herramienta valiosa y eficaz para organizar la actividad productiva. Pero una sociedad de mercado es un lugar donde todo está en venta, en el que las relaciones humanas, la vida cívica y los bienes intrínsecos relacionados con la educación, la salud y la participación política se transforman cada vez más a imagen de un mercado. Esto es peligroso, porque conduce a una política puramente tecnocrática y nos distrae de abordar, como ciudadanos democráticos, las grandes cuestiones morales y cívicas que debemos afrontar para decidir sobre temas de justicia y bien común”.

Una meritocracia, incluso perfecta, puede generar actitudes hostiles hacia el éxito, especialmente entre los triunfadores, indicó. “Y lo hemos visto. Quienes han llegado a la cima durante la era de la globalización impulsada por el mercado, han llegado a creer que su éxito es obra suya”.

Esto lleva a los exitosos a olvidar la suerte y la buena fortuna que los ayudaron en su camino, recalcó. “Olvidan su deuda con quienes hicieron posible sus logros: desde la familia y los maestros hasta los vecinos y las comunidades, el país y la época en que vivimos. Ese es el peligro de una versión radical de la meritocracia que cambia nuestra actitud hacia el éxito y crea una especie de arrogancia entre los triunfadores, y una especie de humillación, una sensación de menosprecio entre quienes luchan”, concluyó.

Encuentro con la comunidad universitaria

Durante el encuentro que tuvo Michael Sandel con la comunidad universitaria, realizado en el Auditorio Ius Semper de la Facultad de Derecho (FD), Sonia Venegas Álvarez, directora de entidad, fue la encargada de dar la bienvenida.

Venegas Álvarez destacó: “Su visita no es solamente motivo de orgullo, sino una oportunidad histórica para el debate filosófico, la reflexión democrática y el fortalecimiento del pensamiento crítico en nuestro país”.

En su participación, Sandel dijo: “Necesitamos cultivar la humildad como una actitud cívica por el bien común; hacerlo será el primer paso para volver al camino que actualmente nos separa”.

Enfatizó que es paradójico hablar de la “tiranía del mérito”, porque se considera el mérito como algo bueno; entonces, ¿cómo puede volverse una tiranía? “Si vemos, en las últimas cuatro décadas podemos observar que la división entre ganadores y perdedores se ha eliminado, contaminado la política”.

En la charla, que fue transmitida en redes sociales y varios auditorios de la FD, el profesor de la Universidad de Harvard mencionó que esto tiene que ver parcialmente con la inequidad económica, pero también con el cambio en la actitud sobre el éxito, que ha acompañado a aquellos que están arriba, quienes tienen la creencia de que su éxito es propio y que merecen la riqueza que el mercado les ha dado.

Por el contrario, quienes lidian con pocas oportunidades, también creen que no lo merecen. Esto nace de una idea del éxito que puede parecer atractiva, y tiene que ver con que mientras las condiciones sean iguales el ganador merece el éxito; pero en la práctica las oportunidades no son iguales.

Sandel, considerado uno de los filósofos políticos modernos más influyentes, subrayó: “Los niños que nacen pobres tienden a ser adultos pobres, si este fuera el único problema con la meritocracia la solución sería obvia, perfeccionarla para crear oportunidades iguales para todos, traerlos al mismo punto de partida en la carrera; pero esto requiere que todos realmente tengan las mismas oportunidades de educación, salud, y de todas las necesidades básicas”.

También podría gustarte