Cultura de Paz. En frases y reflexiones

Programa Universitario de Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias

El miércoles pasado, la UNAM presentó el Programa Universitario de Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias, una iniciativa que busca responder al contexto actual de violencia y polarización.

En el marco de esa estrategia, llamada “Cultura de Paz: un semillero universitario”, conversamos con especialistas, académicos e integrantes de la sociedad civil…


Javier Sicilia

Novelista y fundador del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad

“La paz nace, en primer lugar, al detener la violencia y, después, al insuflar una conciencia de paz en la ciudadanía”.

“Las universidades, como instituciones que resguardan el saber, el sentido de la cultura y el del ser humano, son fundamentales en este trabajo de la cultura de la paz. De esta forma, creo que las instituciones y la UNAM se vuelven una vanguardia”.

“Las diferencias no deben ser motivo de polarización, como lo estamos viviendo en la actualidad, sino un motor de paz que fomente el diálogo y sirva como principio y fundamento de la comunidad humana”.

“No se puede llegar a una paz absoluta, por desgracia, pero sí reducir los índices de violencia a niveles que puedan ser contenidos por una cultura y una convivencia de paz”.


Alicia Cabezudo

Pedagoga con especialidad en Construcción de Cultura de Paz

“La cultura de paz y su necesidad supera, en cierta forma, el hecho regional. Todos conocemos los acontecimientos del mundo actual, la extraordinaria escalada y espiral de violencia que sufrimos; por ello, trabajar la violencia desde un enfoque disciplinar, de la educación formal y no formal, desde la investigación y proyectos territoriales, es absolutamente fundamental”.

“La violencia no soluciona ni resuelve nada a nivel doméstico ni internacional. Por lo tanto, debemos construir todos juntos, en los múltiples espacios, una cultura de paz”.


Gabriela Ramos

Subdirectora general de Ciencias Sociales y Humanas de la UNESCO

“La UNAM, ante un mundo cada vez más polarizado, demuestra que un liderazgo sólido, que apuesta a la construcción de nuevos modelos de convivencia y mediación de conflictos, es lo que necesita el mundo de hoy”.

 

 


Nashieli Ramírez Hernández

Actual presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México

“La vía es reconocernos en la diferencia, y entender que la violencia no puede formar parte de ello. No podemos seguir naturalizándola: ni como parte del contexto, ni como parte de nuestra lógica de entendimiento, ni como parte de nuestra cultura cotidiana”.

 


Guadalupe Barrena

Titular de la Defensoría de los Derechos Universitarios, Igualdad y Atención de la Violencia de Género de la UNAM

“Es necesario formar de manera continua a las comunidades. Primero, para reconocer qué significa un acto de violencia o en qué lugar estamos frente a uno. Segundo, para reconocer que somos agentes potencialmente generadores de violencia. El conflicto parte de lo humano y la violencia no es privativa de una sola persona, le puede ocurrir a cualquiera”.

“Debemos aprender a identificar estrategias de afrontamiento ante dichos eventos, con el fin de transformar esas situaciones de conflicto en oportunidades de aprender, reconocernos en nuestras diferencias y construir colectivamente”.


Rigoberta Menchú

Premio Nobel de la Paz 1992 y profesora en la Facultad de Derecho de la UNAM

“La cultura de paz es necesaria porque hemos perdido muchos valores y principios. Hemos permitido que este mundo normalice la violencia como forma de vida. Además, se ha ido perdiendo la fe en las demás personas y, sobre todo, la confianza. Creo que si queremos construir un mundo mejor, uno pacífico, armonioso y recíproco para el futuro, necesitamos realmente esta estrategia de cultura de paz”.

“La construcción de una cultura de paz es una obligación multisectorial e intergeneracional, en la que necesitamos liderazgos no sólo que respeten la dignidad humana, sino también que construyan un entorno armonioso y en el que se puedan resolver conflictos”.


Mara Hernández

Profesora e investigadora del Programa Universitario de Gobierno de la UNAM

“En la UNAM lo que estamos haciendo no solamente es este compromiso de educar para la paz, para crear cultura de paz, sino también la investigación; para mostrar que lo que estamos haciendo realmente está generando resultados”.

“Todos los días nos atraviesan violencias cotidianas en el hogar, en los espacios laborales y educativos, es ahí donde tenemos que construir esa cultura de paz, porque la cultura por la paz también implica, sobre todo, avanzar en esa conciencia del otro”.

“Es importante que la escuela sea un espacio en el que desde la diferencia y la diversidad, haya muchas oportunidades para hacer trabajos en equipo y actividades comunitarias, porque todo lo que implica una colaboración horizontal también teje esta red de paz”.


María Elena Morera

Presidenta de la organización civil Causa en Común

“La cultura de paz es una forma de vida y lo que necesitamos los mexicanos es fomentar el vivir con empatía, ya que ésta incluye una cultura de paz y el desarrollo de un pensamiento crítico. Ésta es la única manera de vivir en armonía y en paz, y esto permite, al mismo tiempo, convivir con todas nuestras diferencias”.

“La violencia en México no tiene un solo origen, pues es multifacética. Por ejemplo, la existencia de grupos criminales armados y violentos, así como los problemas de violencia que surgen en la sociedad y aquellos que tienen su origen en el núcleo familiar”.

“A pesar de nuestras diferencias, todos los mexicanos caben en una cultura de paz y la UNAM, a través de sus esfuerzos, la está impulsando”.


Carlos Cruz

Asesor en la Consejería Jurídica de la Ciudad de México

“Hoy en día todas las personas y todos los sectores de la población, somos víctimas y, en muchos momentos, victimarios, porque tanto padecemos como generamos violencia”.

“La UNAM, a través de sus estudiantes, de sus institutos de investigación, puede generar un proceso de ambientes saludables y pacíficos. En este momento, en que el país necesita construir un proceso de pacificación; la Universidad, al estar siempre a la vanguardia, debe asumir un papel preponderante en términos de participar, crear, discutir, dialogar y convertirse en un espacio de escucha”.

“En todas las áreas de la UNAM, en sus institutos, facultades, preparatorias, CCH, tienen la gran posibilidad de transformar la conflictividad social. Al contar con esta cantidad de estudiantes, la Universidad tiene el potencial de formar miles de constructores de paz en distintos territorios. Ahí es donde el conflicto puede resignificar y transformarse de manera positiva, contribuyendo a que las nuevas generaciones dejen de vivir preocupadas por la violencia y estén ocupadas en el diálogo y la construcción de paz”.

“Más allá de cualquier reforma política o económica, pacificar a la nación es el gran proceso revolucionario y de movilización. La UNAM acierta al convertirse en un crisol desde el cual se construya la paz para todo México”.

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