Danza butoh, entre modernidad y tradición

Foto: Funna Kang.
Taketeru Kudo, considerado como uno de los mayores representantes vivos de la danza contemporánea japonesa conocida como butoh, se presentará en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario, los días 2 y 3 de agosto a las 19 y 18 horas, respectivamente, con su más reciente obra, Candy explosion, que explora los vínculos entre modernidad y tradición.

La danza butoh, que en sus inicios fue la respuesta de Japón a la danza contemporánea occidental, plantea una manera propia de acercarse a las preocupaciones de ese país luego de la Segunda Guerra Mundial. Se le ha definido como el arte del “descenso en la oscuridad”, que explora los conflictos existenciales humanos en un intento de desembocar en cierta luz. Sin embargo, no hay una sola visión de lo que el butoh significa, cada maestro o maestra adopta su propia técnica, principios y definición. Tal es el caso de Taketeru Kudo.

“Desde la perspectiva de mi maestra, soy uno de sus sucesores, pero no se trata de un arte tradicional sino contemporáneo; no tenemos que seguir lo que hacían nuestros antepasados. Debemos recrearlo, pero para eso debemos traicionar lo que hacían nuestros maestros. En mis comienzos seguía la tradición de mis maestros, pero en los últimos 10 años mi forma de pensar ha cambiado. Ahora trabajo de forma más improvisada”, explicó Kudo en entrevista.

El artista japonés, nacido en 1967, estudió literatura francesa y comenzó la andadura escénica como actor. Sin embargo, el encuentro con la danza butoh lo convenció de seguir únicamente ese camino. Apareció así en obras de Yukio Waguri, discípulo de uno de los fundadores del butoh, Tatsumi Hijikata. Fue miembro de la aclamada compañía Sankai Juku y fundador de la Tokyo Gien-kan. Más de 30 obras como solista y presentaciones en diversos países como Japón, Estados Unidos, Rusia o Israel, han conformado una trayectoria reconocida con premios como el de la Japanese Dance Critic Association.

Para Kudo, vivimos en una época en la que nuestras raíces tradicionales han sido arrancadas de su fundamento y vivimos en la modernidad sin mantener esa conexión. Esta es la dicotomía que expresa su obra Candy explosion.

“Está basada en mi primer trabajo en solitario, de 1992. En este montaje exploro que vivo en la sociedad moderna y que, al mismo tiempo, llevo una tradición en mi cuerpo”.

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