Debemos alzar la voz por los derechos de adultos mayores
Se les invisibiliza por lo que se conoce como edadismo, es decir, mitos o ideas de que ya no son productivos: Graciela Casas, de la ENTS
Los adultos mayores se encuentran invisibilizados debido a lo que se conoce como edadismo, es decir, mitos o ideas de que ya no son productivos, que ya cumplieron su ciclo, que están a un paso de dejar este plano de vida, por lo que se necesita alzar la voz por sus derechos, consideró la investigadora de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS), Graciela Casas Torres.
La coordinadora del Centro de Investigación y Estudios de Trabajo Social en Gerontología de la ENTS comentó lo anterior al participar en el programa de Radio UNAM “Vida Cotidiana. Sociedad en Movimiento”, donde precisó que dichas ideas suelen escucharse como “bromas” sobre que alguien roba oxígeno o hay que dejarle paso a otras edades, sin tener conciencia de que los adultos mayores contribuyen al desarrollo de la sociedad, son valiosos, tienen derechos y deben ser reconocidos.
Casas Torres añadió que hace falta hacerlos más visibles, si bien se ha avanzado con lo que ha hecho el gobierno federal respecto a las pensiones no contributivas, no es lo único. Deben tener más participación social, ser más visibilizados en todos los sentidos y necesidades; la económica siempre será transversal.
Durante el programa radial, la investigadora recordó que según la Convención Interamericana por los Derechos Humanos de las Personas Mayores, la vejez es una construcción social.
La integrante del Comité de Gestión por Competencias de la Geriatría del Instituto Nacional de Geriatría reflexionó que esa definición puede aplicarse en muchas circunstancias de la vida, por lo que en realidad se debería aclarar que esta etapa de la vida tiene que ver con la historia de vida y que se refiere al último momento del curso vital. En México, inicia a los 60 años y se caracteriza por el descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, además del aumento de enfermedades, entre muchas otras circunstancias.
Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) una de cada 10 personas de 60 años y más han sido víctimas de malos tratos, discriminación y exclusión social, lo que representa un problema social que afecta la salud y derechos humanos de esta población.
Además, la Organización de Naciones Unidas informa que una de cada seis personas mayores sufre algún tipo de abuso en entornos comunitarios y se estima que para 2050 una de cada cuatro personas en México será mayor de 60 años, alcanzando el 24.1 % de la población total.
Según el INEGI, Ciudad de México es una de las ciudades más envejecidas, con el 21.1 % de su población adulta mayor. Para el segundo trimestre de 2022 en México, el censo registró casi 18 millones de personas de 60 años y más, y el 14 % sufre algún tipo de maltrato, principalmente por hijos, hijas, pareja o familiares.
Casas Torres comentó: “Tenemos que tomar conciencia del abuso y maltrato, porque siempre se busca una vejez digna –que implica ser merecedor de algo, de respeto–. Pensamos que todas las personas mayores debemos tener condiciones sociales, familiares, individuales, económicas, y comunitarias dignas, y se comparte muy bien con lo que dice el artículo 1° de la Constitución, sobre que todos gozarán de los derechos humanos”.
La maestra precisó que todos tenemos derecho a la vivienda, alimentación, cobijo, educación, trabajo, y sobre todo a la muerte digna. El problema es que la idea que prevalece en la sociedad es que vale más la juventud o el dinero, y que supuestamente los adultos mayores ya no son productivos o tal vez no cuenten con un trabajo remunerado.
La académica de la ENTS explicó que se debe generar un cambio de cultura y dejar de lado actitudes como el hecho de esconder su edad para evitar recordar que es viejo o vieja, algo directamente relacionado con valoración hacia las personas mayores, y eso es el primer maltrato o descalificación, que por tener más edad ya no se tiene valor.
Casas Torres agregó: “Es necesario borrar la mala imagen que se tiene, que es discriminatoria y de desvaloración. A veces no es contundente, pero la indiferencia u omisiones son una agresión y maltrato, además del psicológico, la violencia o el despojo de propiedades o bienes son problemas que se presentan cada vez más. Hay que tomar conciencia para poner en un lugar distinto a las personas mayores”.
La investigadora comentó que las casas de retiro son una posibilidad aunque no la aspiración, pues se debe construir una vida comunitaria más armoniosa, donde las personas se sientan mejor.
Sin embargo, estos espacios son una posibilidad que apoya a muchos, pues hay adultos mayores que ya no tienen familia o no tienen hijos, pero no quiere decir que quienes estén solos no se la pasen bien.
Finalmente, enfatizó que es necesario reconocer que hay diferentes tipos de vejez, entre más años tenemos nuestra experiencia de vida nos define a cada uno de nosotros –hombres y mujeres– no es lo mismo vivir en la ciudad, en un estado pequeño o una población rural, indígena. Todo nos determina de manera distinta, el nivel educativo, dónde trabajaste, etcétera.
