Cátedra Octavio Paz en San Ildefonso

Diálogo entre literatura, ciencia y naturaleza

En una época donde los bosques arden, las aguas se contaminan y la basura se acumula sin pausa, la pregunta no es si la poesía puede salvar al mundo, sino si puede ayudarnos a replantear nuestra manera de habitarlo. Desde esta urgencia nace el tercer encuentro “Poesía y Naturaleza. Mundos posibles”, organizado por la Cátedra Extraordinaria Octavio Paz, bajo la coordinación de María Baranda, que se celebrará del 13 al 15 de noviembre en el Colegio de San Ildefonso con entrada libre.

“Es un llamado urgente a lo que está sucediendo con nuestro planeta. Lo que me admira es la falta de ética que tenemos, creo que hay que discutirla, reflexionarla y recuperarla”, explicó Baranda sobre la génesis de la jornada. La poeta, que encabeza la Cátedra como una iniciativa dedicada a la poesía y el pensamiento crítico, concibe el ejercicio literario no como un refugio estético, sino como un territorio de cuestionamiento ético.

La iniciativa surgió de una conversación que sostuvo con amigos del EcoLab de la Universidad de Varsovia (proyecto que reúne a poetas, artistas y académicos en torno de problemas “ecopoéticos”, entendidos en sentido amplio como un campo de investigación sobre las formas humanas y no humanas de construir mundos en el Antropoceno), particularmente con los poetas y ecologistas Gerardo Beltrán y Julia Fiedorczuk, quienes fungieron como consejeros en la primera edición.

Lo que distingue a esta actividad de la Cátedra Extraordinaria Octavio Paz de otros festivales literarios, es su apuesta por el entrecruzamiento disciplinario: “crear un espacio de reflexión y conversación sobre todo entre diversas manifestaciones artísticas”.

El programa de este año confirma esa vocación dialógica. La inauguración estará a cargo de Mercedes Gómez Benet, quien ofrecerá un recital de arpa titulado La respiración de las flores y otros cantos. La arpista buscó compositores que trabajaran su instrumento en obras relacionadas con flores y piedras, un concierto que le tomó más de 10 meses preparar.

Junto a ella, Gerardo Herrera Corral, físico del CERN, dictará una conferencia sobre el tiempo profundo, demostrando que la ciencia y la poesía pueden conversar sin traicionarse mutuamente.

Las voces poéticas provienen de cinco países. De Reino Unido llega Zoë Skoulding, quien graba animales y plantas para desarrollar una poética de “la escucha no humana”. Adam Dickinson, de Canadá, presentará “El poeta en el laboratorio: metabolismo, poesía y medioambiente”, explorando el cuerpo como laboratorio y creando una biosemántica a partir de las bacterias que lo habitan.

Desde Italia, Alessio Brandolini pondrá el foco en la tierra que trabajó su padre campesino, reflexionando sobre cómo esa herencia hace de la poesía “algo más genealógico, pero también más ontológico, más vivo”. Jean Portante, de Luxemburgo, abordará “La ballena, el ciervo, la pantera”, animales que ha trabajado en su obra desde la mitología. Y en una de las participaciones más conmovedoras, Iryna Shuvalova, de Ucrania, hablará sobre “La naturaleza en la guerra”, transformación forzada de una poesía que versaba sobre ecología, plantas y agua, y que ahora debe confrontar la destrucción bélica.

La reunión también contempla la presencia de voces mexicanas fundamentales. Coral Bracho, con su preocupación específica por los elementos naturales; Maricela Guerrero, quien trabaja las células y “el cuerpo adentro”, y Mikeas Sánchez, poeta en zoque y activista social, quien presentará material de Lutitas durmientes, su libro de próxima publicación sobre las pequeñas piedras de los ríos. Claudia Sandoval, Lázaro Izael, Arístides Luis y Esteban López Arciga completarán el elenco de lecturas.

Para Baranda, el éxito de esta convocatoria no se medirá en respuestas sino en interrogantes.“Si logro que el público se vaya con preguntas como ‘¿qué estoy haciendo?’ o, ‘¿cómo puedo colaborar un poco más?’”, comentó la poeta antes de recordar su conversación con Luis Zambrano, biólogo encargado del cuidado del ajolote en Xochimilco, quien le explicó que proteger a ese anfibio endémico significa atender los problemas de agua en Ciudad de México. La lección: girar la cabeza y encontrar otros puntos de vista.

Durante tres jornadas, de 11 a 18 horas, el Colegio de San Ildefonso se convertirá en un territorio de reflexión urgente. Porque si hay algo que este encuentro propone es que la naturaleza no es un tema más para la poesía: es el escenario donde decidimos si queremos seguir aquí.

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