Obra póstuma de Mariana Gándara

Días así transforma el duelo en encuentro escénico

Foto: Pili Pala, cortesía Teatro UNAM.

Lo primero que me parece emocionante de esta experiencia, y que Mariana así lo planeó, es que es para un solo espectador cada función”, explicó Ana Valeria Becerril, actriz e integrante del Colectivo Macramé. Esta decisión dramatúrgica, tan inusual como contundente, define el corazón de Días así, la obra póstuma de Mariana Gándara (1984-2025), gestora cultural, coordinadora de la Cátedra Ingmar Bergman, dramaturga y directora quien falleció el pasado agosto, dejando tras de sí un legado que ahora sus compañeras han decidido materializar.

La pieza, que se presenta hasta el 7 de diciembre en el departamento que habitó Gándara, nace de un acontecimiento doloroso: el diagnóstico de cáncer colorrectal en etapa IV que recibió el 11 de noviembre de 2021. A partir de ese momento, la creadora transformó el miedo y la vulnerabilidad en impulso artístico, gestando una experiencia escénica que funciona simultáneamente como testimonio, bitácora corporal y metáfora viva de la incertidumbre. El texto forma parte de una trilogía titulada Todo lo Vivo Tiene Fecha de Caducidad, y constituye el único material completamente terminado de este proyecto mayor.

“Para nosotras, ya que decidimos continuar con este deseo y seguir con el proyecto adelante, muchos de los retos tuvieron que ver con cómo adaptarlo. No hablar por Mariana, ni siquiera interpretarla, sino que funcionáramos más como guías y acompañantes de lo que ella quería decir”, señaló Becerril.

El Colectivo Macramé, que Gándara dirigió y conformó junto con amigas creadoras, asumió la responsabilidad de honrar su visión artística sin suplantarla, convirtiéndose en detectives de su deseo, descubriendo las pistas que la dramaturga dejó meticulosamente planificadas.

El formato no es casualidad, sino consecuencia de la poética que definió toda la trayectoria de Gándara. Para ella, el teatro era ante todo un espacio de convivio, un lugar donde lo colectivo se volvía posible a través del juego y el descubrimiento compartido. Sin embargo, al enfrentar la intimidad radical de la enfermedad, comprendió que su testimonio requería una reciprocidad equivalente: un espectador, una experiencia, un momento irrepetible.

“Dejarse llevar, dejarse guiar con nosotras las figurantes, y sí, entrar en la intimidad de Mariana, entrar en su cuerpo, entrar en su casa”, describió Becerril sobre el recorrido que propone la obra. A través de audios, video y elementos escénicos, el espectador transita por los espacios domésticos que Gándara seleccionó cuidadosamente para cada segmento de la pieza. La escenografía, de Natalia Sedano, quien trabajó con Mariana desde el inicio del proyecto, transforma el departamento en un mapa emocional donde cada habitación representa un estadio de la enfermedad, una reflexión sobre la mortalidad.

El texto aborda el cáncer desde múltiples dimensiones: los datos científicos que revelan el crecimiento alarmante de esta enfermedad entre personas menores de 40 años, las transformaciones corporales que impone el tratamiento, pero también, y quizá fundamentalmente, los cuidados y la ternura de quienes acompañan.

“Mariana señala que, al entrar en la casa, lo primero que debía suceder era que el espectador encontrara una taza de té y unas galletitas calientes esperándolo”, reveló Becerril, subrayando cómo estos pequeños gestos funcionan como contrapeso a la dureza del tema.

Cinco actrices: Ana Valeria Becerril, Alma Gutiérrez, Aura Arreola, Mariana Villegas y Abril Pinedo, alternan como figurantes en las 40 funciones programadas, presentándose de jueves a domingo con dos horarios. Cada una guía al espectador por un recorrido que incluye los vestidos de Mariana, la peluca que utilizaba, sus objetos personales convertidos en imágenes potentes que dialogan con la ausencia. Significativamente, todas las funciones cuentan con la presencia de una tanatóloga, Ángela Barraza, quien acompañó a Gándara en vida, para contener emocionalmente a los asistentes al finalizar la experiencia.

“A mí me parece tiernísimo que Mariana nos haya dejado este legado”, reflexionó Becerril. El proyecto, que cuenta con el apoyo de Teatro UNAM y el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales, incluye además la distribución de un fanzine en el Instituto Nacional de Cancerología. Las 40 funciones iniciales ya tienen registro completo de público, aunque el colectivo planea explorar otros formatos para ampliar el alcance de esta obra necesaria.

Para más información se puede consultar la página www.teatrounam.com.mx y las redes sociales de @TeatroUNAM y @colectivomacrame, así como en el sitio www.colectivomacrame.com, donde se encuentra parte de la bitácora que Mariana Gándara llevó sobre su enfermedad y su proceso creativo.

También podría gustarte