Mariana de la Fuente Obregón

Diseño interior arquitectónico, acto de responsabilidad humana

Foto: Cortesía Carlos Guerrero.
Foto: Cortesía Carlos Guerrero.

El libro Interiores del Alma. Espacios para habitar lo humano (Arquine), de Mariana de la Fuente Obregón, académica de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, fue presentado en la Biblioteca Lilia Margarita Guzmán y García de esta instancia universitaria, con la participación de su directora, Mónica Cejudo Collera, así como de Paola Calzada Prats y Andrea Griborio.

En breve entrevista, De la Fuente Obregón opinó que la relación entre los interiores del alma y los espacios que habitamos es, en realidad, inseparable.

“Desde mi perspectiva, habitar los espacios con alma implica construir sentido, memoria, identidad y vínculos. Hay algunos cuyo diseño favorece mejor la experiencia humana no porque determinen lo que sentimos, sino porque crean las condiciones para que sucedan ciertos hechos fundamentales como el silencio, la contemplación, el encuentro con uno mismo y los otros”, añadió.

Aunque, a decir de la académica universitaria, la vivienda ocupa un lugar importante en este libro, las reflexiones que hace no se limitan a ella.

Interiores del alma nace desde la reflexión de mi práctica profesional, la docencia, los viajes, muchas conversaciones y la observación cotidiana de cómo vivimos y construimos los espacios que nos rodean. Una de las preguntas que atraviesan este libro es cómo estamos enseñando a diseñar los espacios que habitamos y, al mismo tiempo, cómo los habitamos como sociedad. Por eso hablo de espacios en un sentido amplio: de refugio, trabajo, contemplación, encuentro, consumo, ocio y, también, de tránsito”.

A propósito de la enseñanza de la arquitectura y, en especial, de la arquitectura interior, la académica piensa que conlleva una enorme responsabilidad, porque diseñar interiores es diseñar maneras de vivir.

“Vivimos en un mundo acelerado, saturado de estímulos, marcado por la inmediatez, la incertidumbre y, muchas veces, por distintas formas de violencia y fragmentación social. Frente a ese contexto, la pregunta fundamental es: ¿para quién diseñamos? Por supuesto que la arquitectura debe responder a consideraciones económicas, técnicas y funcionales; sin embargo, cuando éstas desplazan por completo el bienestar de las personas, corremos el riesgo de producir viviendas eficientes, pero incapaces de sostener la experiencia humana. La misión contemporánea de la arquitectura interior es justo lo contrario: diseñar espacios que favorezcan el encuentro, la introspección, el cuidado, el sentido de pertenencia y la construcción de comunidad; que no sólo sean visualmente atractivos, sino que también contribuyan al bienestar emocional y humano de quienes los habitan”, señaló.

De acuerdo con De la Fuente Obregón, quienes enseñan arquitectura deben recordar constantemente que diseñar es, ante todo, un acto de responsabilidad humana.

“Me interesa que las nuevas generaciones entiendan que detrás de cada plano, material especificado y decisión de diseño, hay personas, historias y formas de vida.”

También podría gustarte