Son parte medular de un modelo exitoso

Distinguen a profesores del Sistema Incorporado

Sus docentes son el puente sensible entre la educación del más alto nivel y la visión de justicia en los problemas sociales del país: Patricia Dávila, secretaria general de la UNAM

Arturo Ríos Díaz y María Cecilia Mena Pantoja, por 50 años de servicio. Foto: Francisco Parra.

La educación es una pieza clave que permite marcar el rumbo del alumnado hacia el saber, bienestar, respeto y anhelo de ser mejor, y la principal medicina contra la delincuencia, las adicciones y la violencia, entre otros lastres que afectan a la humanidad, afirmó la secretaria general de la UNAM, Patricia Dolores Dávila Aranda.

Durante la Ceremonia de Entrega de Reconocimientos a los Profesores del Sistema Incorporado (SI), con 15 y hasta 50 años de labor docente, correspondiente al ciclo escolar 2024-2025, dijo que los profesores de ese sistema son el puente sensible entre la educación del más alto nivel y la visión de justicia en los problemas sociales del país.

“Es el trabajo de excelencia que ustedes realizan dentro y fuera del aula lo que hace de todas y todos ustedes una parte medular de un modelo educativo exitoso, igualitario, justo y fuerte que busca formar hombres y mujeres de bien en un país que los necesita desesperadamente, ustedes son parte de este cambio y por esto las y los felicito”.

Señaló que para la Universidad el desempeño de más de 8 mil 300 hombres y mujeres que conforman la plantilla docente del SI tiene un papel determinante, no sólo en las aulas, también en todos los espacios en los que maestras y maestros están y conviven con sus alumnas y alumnos.

Asimismo, continuó, en la contribución del bienestar y la justicia social de cerca de 70 mil estudiantes de bachillerato y licenciatura, a lo largo y ancho del país. “Ustedes realizan la cobertura educativa del SI en 25 estados de la República, incluso fuera de nuestras fronteras en las 324 sedes, siempre respaldados por 389 instituciones escuelas que transmiten el paradigma de nuestra máxima casa de estudios”.

En la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario, dijo que con esta ceremonia la UNAM reconoce no sólo la contribución de los galardonados al desarrollo del país, sino también por enaltecer y visibilizar su vocación e influencia en los diferentes ámbitos de desarrollo de esta gran profesión que desempeñan.

Manola Giral de Lozano, directora general de Incorporación y Revalidación de Estudios (DGIRE), agradeció a las profesoras y profesores distinguidos por su ejemplo y años de servicio, “pero, más que nada, por su resiliencia en la adaptación a un mundo que cada vez pide más al maestro porque este lo entrega todo”.

Señaló que hoy, con el avance tecnológico, los estudiantes tienen acceso a una gran cantidad de recursos en línea, libros electrónicos, videos educativos, pódcasts, plataformas digitales y la posverdad. Sin embargo, las maestras y los maestros siguen enseñando porque promueven la pedagogía activa con métodos participativos e interactivos como el aprendizaje basado en proyectos, el trabajo en equipo y la ramificación.

Consideró que el profesorado se ha transformado en un facilitador, más que un guía o un mentor, y su papel es acompañar y motivar a los estudiantes en su propio proceso de aprendizaje; la memorización fue suplantada por el pensamiento crítico, la resolución de problemas y el desarrollo de habilidades sociales y emocionales.

En la actualidad enseñamos en un mundo un poco más equitativo, con atención a la diversidad y a la inclusión. “Se reconoce y valora la diversidad del alumnado, incluyendo las necesidades especiales buscando que tengan mayores oportunidades; ustedes fomentan el desarrollo de las competencias y habilidades que hagan posible que el estudiante siga aprendiendo en la vida”.

Vocación

En representación de los galardonados, el profesor Arturo Ríos Díaz del Colegio Oparin, quien recibió reconocimiento por 50 años de labor docente, mencionó que en cada aula del Sistema Incorporado late una historia, la de los docentes, que con su vocación hicieron posible que la UNAM llegara a rincones que parecían inalcanzables.

La educación, recalcó, es más que una profesión, es una vocación que exige entrega, paciencia y esperanza. “Vivimos una época de transformaciones vertiginosas: la revolución digital, la inteligencia artificial y el acceso inmediato a la información, todo ello nos plantea grandes riesgos. No obstante, frente al avance tecnológico, no puede perderse la conexión humana, el vínculo que nos une como maestros y alumnos”.

En la ceremonia también estuvieron Alejandro Ruiz, subdirector de Incorporación de la DGIRE, y la profesora María Cecilia Mena Pantoja, también homenajeada por 50 años de actividad docente.

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