Economía fortalece la reflexión universitaria sobre la cultura de paz

En el marco de la Segunda Semana Nacional de Cultura de Paz de la UNAM 2026, la Facultad de Economía abrió un espacio de análisis y reflexión sobre uno de los fenómenos que actualmente inciden en la convivencia democrática: la utilización del odio como discurso y estrategia política.

En el Aula Magna Jesús Silva Herzog, Manuel Torres Aguilar, director de la Cátedra UNESCO de Resolución de Conflictos de la Universidad de Córdoba, España, impartió la conferencia magistral “El odio: discurso y estrategia política”, en la que examinó los mecanismos mediante los cuales los prejuicios, la discriminación y los discursos de exclusión pueden escalar hasta expresiones de violencia colectiva.

Durante su exposición, el académico explicó que el odio no constituye únicamente una reacción individual, sino que puede construirse y alimentarse socialmente a partir de sentimientos como la humillación, la frustración, el agravio y el resentimiento. En este proceso, señaló, la memoria y los relatos colectivos adquieren especial relevancia, pues permiten recrear o manipular acontecimientos del pasado para consolidar identidades enfrentadas y justificar acciones contra quienes son presentados como una amenaza.

Torres Aguilar abordó también el concepto de discurso de odio y destacó la necesidad de diferenciarlo de expresiones meramente ofensivas, así como del denominado delito de odio. Como recurso para comprender su progresión, presentó la “pirámide del odio”, modelo que muestra cómo los prejuicios y estereotipos pueden normalizarse y avanzar hacia actos de discriminación, violencia y, en su expresión extrema, genocidio.

Uno de los principales focos de atención fue el papel de los medios de comunicación y, particularmente, de las redes sociales. El especialista señaló que las nuevas tecnologías han transformado la manera en que estos discursos circulan, al permitir segmentar mensajes de acuerdo con los temores, creencias y frustraciones de grupos específicos. La desinformación, el anonimato, las cuentas falsas y los sistemas automatizados pueden contribuir así a reforzar prejuicios y profundizar la polarización social.

El académico subrayó que el fenómeno debe analizarse también desde una perspectiva histórica, económica, política y social, pues detrás de la deshumanización de determinados colectivos pueden existir intereses relacionados con el poder, la exclusión y el control de recursos.

En el diálogo posterior, la directora de la Facultad de Economía, Lorena Rodríguez León, destacó la pertinencia de abordar estas problemáticas desde la Universidad y, particularmente, desde las ciencias económicas. Señaló que los procesos de violencia y exclusión tienen dimensiones estructurales que requieren ser estudiadas de manera interdisciplinaria, al tiempo que resaltó a la universidad pública como un espacio de resistencia, pensamiento crítico y construcción de alternativas.

Por su parte, Leticia Cano Soriano, directora del Programa Universitario de Cultura de Paz de la UNAM, destacó la importancia de generar espacios de diálogo con las juventudes universitarias y no únicamente sobre ellas. Enfatizó que la cultura de paz requiere participación comunitaria, análisis crítico y compromiso colectivo frente a los escenarios de violencia y polarización contemporáneos.

Alicia Cabezudo, profesora de la Universidad de Rosario en Argentina y especialista en educación para la paz, coincidió en que la construcción de una cultura de paz demanda una perspectiva interdisciplinaria y el fortalecimiento de valores como la solidaridad, la cooperación, la empatía y el respeto.

La actividad concluyó con un llamado a reconocer que, frente a los discursos que buscan dividir y deshumanizar, las instituciones educativas tienen una responsabilidad fundamental: generar conocimiento, fortalecer el pensamiento crítico y formar comunidades capaces de construir sociedades más justas, solidarias y pacíficas.

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