Eduardo Cerdán obtiene el Premio Bellas Artes de Novela José Rubén Romero

Foto: Pascual Borzelli Iglesias.
Eduardo Cerdán, coordinador de la Escuela de Escritura de la Dirección de Literatura y Fomento a la Lectura de la UNAM, obtuvo el Premio Bellas Artes de Novela José Rubén Romero 2025, con la obra El pánico fue un cachorro dormido.

El reconocimiento consta de un estímulo económico y es organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, con apoyo de la Secretaría de Cultura de Michoacán, de donde fue originario José Rubén Romero.

Cerdán reconoció que fue una sorpresa porque estaba inseguro con este género literario luego que él venía del cuento, y el “largo aliento” le costaba plasmarlo. Además, la novela tiene una forma “extraña”, tanto en contenido como en estructura. “Tenía muchas dudas y estaba buscando lectura que me dijeran si valía la pena ese riesgo o un replanteamiento de la obra o de la historia. Todo fue muy bueno ya que me dio la calma de que por lo menos el jurado opinó que sí valía la pena”, recordó el maestro en Literatura Comparada de la Facultad de Filosofía y Letras.

El escritor detalló que la obra nació como un cuento breve titulado “Había un perro bajo la cama”, que forma parte de una serie de relatos sobre personajes extraños vinculados con perros. Sin embargo, expuso, la narración se transformó en algo mayor.

“La historia surgió del germen de un hombre que pudiera fugarse al bosque de niebla, que abandonara la vida civilizada y humana para animalizarse. Yo soy de Xalapa, así que pensaba en ese bosque, inevitablemente”, relató.

Dijo que se dio cuenta que la historia daba para más. “No tenía la forma de cuento como yo lo entiendo. Entonces, pensé que esto podría convertirse en una narración más extensa”.

Al hablar de su experiencia impartiendo talleres y cursos en la UNAM, describió los retos y oportunidades encontrados con el acompañamiento de nuevas generaciones de narradores.

“Es una gran experiencia. Con la pandemia todo se agudizó y potenció, porque el proyecto en el que ahora estoy, el Diplomado en Escritura Creativa, no habría sido posible sin esa apertura hacia lo digital, y eso es fundamental, ya que permite socializar el proceso”. Advirtió que como comunidad literaria estamos en una época en la que ya no se habla de enseñanza, sino de acompañamiento, y eso es lo que ocurre en estos espacios.

Con 30 años de edad, Eduardo está consciente que a veces, quienes escriben se sienten solos en el proceso, no saben si van en la dirección correcta, si lo que hacen funciona. “Pero, sí tienen talento para escribir, estos espacios sirven muchísimo para socializar el proceso creativo y, por supuesto, para compartir conocimientos”, finalizó.

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