Programa de capacitación acreditado por la UNAM y el gobierno de CdMx

Egresa tercera generación del Diplomado de Ética de la Salud

Foto: Víctor Hugo Sánchez.

Un grupo de profesionales que trabajan en el ámbito de la salud, especialmente en los comités hospitalarios de bioética en nosocomios de la capital del país, egresaron de la tercera generación del Diplomado de Ética de la Salud de la Ciudad de México.

Gracias a una colaboración entre la coordinación de Humanidades de la UNAM, a través del Programa Universitario de Bioética (PUB), y la Secretaría de Salud capitalina, se logró capacitar durante un año a 102 personas que se graduaron de este programa especializado y recibieron su diploma en una ceremonia de clausura.

“En estos momentos en los que las incertidumbres prevalecen y los marcos analíticos cambian con rapidez, es de la mayor importancia no perder de vista los fundamentos de nuestra vida social que competen a los gobiernos, pero que requieren de la atención y reflexión de otros agentes, entre ellos de la academia y la sociedad civil”, destacó Miguel Armando López Leyva, coordinador de Humanidades de la UNAM.

Al dar la bienvenida al evento celebrado en el Auditorio Jorge Carpizo de la entidad, afirmó que la ética y la bioética son ejes transversales de nuestra acción en todos los ámbitos, y deben ser valoradas como parte integrante de nuestras actividades, más si éstas son parte de la esfera pública.

“Justo por ello, es de resaltarse el ejercicio de colaboración de este Diplomado de Ética de la Salud, un programa gratuito y virtual, organizado e implementado por la Comisión de Bioética de Ciudad de México, acreditado por la Secretaría de Salud y avalado por el PUB de esta universidad”, señaló.

“La ética en salud es un principio vivo que orienta nuestras decisiones cotidianas, especialmente cuando nos enfrentamos a dilemas difíciles, a contextos desiguales y situaciones complejas”, comentó Nadine Flora Gasman Zylbermann, secretaria de Salud de Ciudad de México.

Aseguró que el diplomado es resultado de una valiosa colaboración interinstitucional entre universidades e instituciones de salud de nuestra ciudad. “Su enfoque crítico, laico, con perspectiva de género y sensibilidad multicultural no sólo lo distingue, sino también lo convierte en una propuesta formativa profundamente pertinente y transformadora, acorde con los momentos históricos que estamos viviendo en nuestro país y en esta ciudad”, consideró.

Dijo que colaborar con la UNAM permite reflexionar sobre este quehacer ético que apuesta por profesionalizar los fundamentos que orientan nuestras decisiones en salud.

Jennifer Hincapie Sanchez, directora del PUB de la UNAM, felicitó a los egresados porque elegir ética de la salud en un contexto como el actual no es una elección menor. “Implica interrogar lo que damos por sentado, abrir espacio a la duda, al desacuerdo respetuoso y al compromiso activo con la transformación de las prácticas sanitarias. Hoy no sólo reconocemos el compromiso académico de ustedes que concluyen este diplomado, celebramos también una apuesta por una práctica de la salud más consciente, más justa y más humilde. Porque formarse en ética no es simplemente aprender conceptos o teorías, es asumir una responsabilidad pública, la de actuar con integridad, de promover el respeto por la autonomía de las personas, de enfrentar desigualdades estructurales en salud y de cuidar con dignidad a quienes confían en los servicios que ustedes les ofrecen”, resaltó.

Añadió que capacitarse en esta disciplina no es aprender recetas morales, ni replicar discursos vacíos de crítica, es la invitación a mirar la complejidad que nos habita en los hospitales y en los centros de salud, en los comités de ética y en las políticas públicas, pero también a la vida cotidiana de quienes habitan este sistema sanitario: pacientes, familia, personal y comunidades.

En su oportunidad, David Benítez Valladares, secretario técnico de la Comisión de Bioética de Ciudad de México, informó que esta tercera generación es la que más egresados tiene, 102 en total. Sumando las tres ediciones de este programa, cuentan 230 egresados.

Patricio Santillán Doherty, comisionado Nacional de Bioética, consideró que la tecnociencia y la biomedicina necesitan de controles. “Lo que hacemos en biomedicina sustenta el conocimiento científico que se produce de manera continua y que permanentemente se está valorando y reestableciendo sus parámetros de utilidad. Eso es lo que hacemos para cumplir con los objetivos de la medicina”, explicó.

En nombre de los egresados, Berenice Velázquez Torres, mencionó que el diplomado no sólo les brindó conocimientos y metodologías nuevas, sino también los enriqueció como seres humanos y como profesionales de la salud y de la investigación.

“Este diplomado, impartido por expertos en bioética, tanto hospitalaria como de investigación y primer nivel de atención, nos ha abierto los ojos a conceptos fundamentales que guían nuestra práctica diaria. Nos ha enseñado a reflexionar, a cuestionar y a actuar con responsabilidad, empatía y ética en cada decisión que tomamos, en cada atención que brindamos y en cada investigación que emprendemos”, reconoció.

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