Conferencia en la Facultad de Ciencias
El envejecimiento puede verse como una oportunidad de mejorar la salud
Gertrudis Hortensia González, académica de la FC, realiza una investigación para saber cómo evolucionan los índices cardiovasculares en esta etapa de la vida

Es posible ver el envejecimiento como un proceso de “remodelación” continuo y dinámico, con oportunidades de mantener o mejorar la salud, a fin de que ocurra de manera más ventajosa para cada persona, consideró la profesora de la Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM, Gertrudis Hortensia González Gómez.
Debemos dejar de percibirlo como una fatalidad, un horror o un curso (letal) de enfermedades crónicas o la pérdida irremediable de capacidades funcionales; por el contrario, es parte de un proceso natural, señaló en el Seminario del Departamento de Física de esa entidad académica.
Al abordar el tema “Cómo evolucionan los índices cardiovasculares en el envejecimiento saludable”, la también responsable del Laboratorio de Biofísica Funcional de la FC, mencionó que en la investigación que lleva a cabo con su equipo de personas científicas, trabajan con electrocardiogramas y señales de presión arterial sanguínea, es decir, en cómo interactúan la señal eléctrica –que contrae el corazón– con la mecánica –que distribuye la sangre por el organismo–.
En este caso, el sistema nervioso central (SNC) recibe información de variables como oxígeno, temperatura o emociones, y se canaliza vía el sistema nervioso simpático (que libera adrenalina) o parasimpático (que libera acetilcolina y reduce la frecuencia cardiaca). Estos dos neurotransmisores van directo al corazón e intervienen en la frecuencia de latidos y el diámetro de los vasos sanguíneos, ajustando la presión sanguínea.
Gertrudis González indicó que analizan la variabilidad de esas señales; la hipótesis es que ahí hay datos sobre los ajustes dinámicos e integrales que realiza el sistema. Para ello, emplean un enfoque no invasivo, con maniobras fisiológicas como el cambio de postura (recostados o de pie), en personas de 18 a 69 años.
Las investigaciones se enfocan en el envejecimiento en personas sanas. “Para estudiar las interacciones entre dos procesos diferentes –la frecuencia cardiaca y la presión arterial– medimos cuánto se parecen a sus estados pasados”. Se encontró que, en condiciones de estrés, ejercicio o deshidratación, o en las etapas de mayor edad, los ajustes entre la frecuencia cardiaca y la presión sanguínea reducen su flexibilidad, es decir, pueden no darse de inmediato o mantenerse elevados por un tiempo mayor, abundó.
Sus funciones
A decir de González Gómez, hoy en día se conocen nuevos conceptos metabólicos e índices fisiológicos que buscan integrar enfoques actuales. La idea es estudiar la fisiología de forma dinámica, considerando sus componentes no lineales y sus interacciones complejas. Como es el caso del Análisis de Gráficas de Recurrencia.
El sistema nervioso autónomo está organizado en cuatro sistemas: el simpático y el parasimpático, distribuidos en todos los órganos viscerales, responsables de nuestras funciones autónomas, en las que casi no incidimos y tampoco somos conscientes, como la cardiovascular, explicó.
Uno más es el sistema nervioso entérico, relacionado con los intestinos, el cual cuenta con somas y terminaciones nerviosas formando redes neuronales, donde ocurren procesos de aprendizaje y memoria. Se integra con las vías simpáticas y parasimpáticas a través de neurotransmisores, señales bidireccionales, secreción de enzimas, etcétera; incluso, ha sido llamado el “segundo cerebro”, abundó.
Asimismo, continuó, existe el sistema nervioso intrínseco cardiaco, que también tiene una red neuronal, de tal manera que ese órgano es capaz de un cierto nivel de integración de sus respuestas sin la intervención del sistema nervioso autónomo (SNA).
Finalmente González Gómez detalló que el SNA regula numerosas funciones, entre ellas la presión sanguínea; las frecuencias cardíaca y respiratoria; la temperatura corporal; la digestión; la respuesta sexual (erección, eyaculación y orgasmo); el balance hídrico y salino; la producción de fluidos (saliva, sudor, lágrimas); y la gestación. Más recientemente se reconoce una interacción muy importante entre las respuestas inmunes y ese sistema.