El guardián de la capa de ozono, cuyo corazón residía en la UNAM…

El reconocimiento internacional se debió a sus investigaciones sobre la química atmosférica y los daños resultantes como consecuencia de la emisión de ciertos gases industriales, los clorofluorocarbonos (CFCs)

Imagen: Reuters.

El doctor Mario Molina fue un universitario excepcional que vistió de gloria a la ciencia mexicana, y es uno de los pocos científicos que han logrado que sus investigaciones se traduzcan en políticas públicas globales.

José Mario Molina-Pasquel y Henríquez (Ciudad de México, 1943-2020) fue un ingeniero químico mexicano egresado de la Facultad de Química de la UNAM y destacado por ser uno de los descubridores de las causas del agujero de ozono antártico.

El 11 de octubre de 1995 le fue concedido el Premio Nobel de Química. El 10 de diciembre de ese año se convirtió en el tercer mexicano egresado de la UNAM en recibir el reconocimiento (los otros dos fueron Octavio Paz y Alfonso García Robles), por sus investigaciones sobre la química atmosférica y la predicción del adelgazamiento de la capa de ozono como consecuencia de la emisión de ciertos gases industriales, los clorofluorocarbonos (CFCs).

Molina recibió el Nobel ese año junto a su colega de la Universidad de California-Irvine, Frank Sherwood Rowland, y el holandés Paul J. Crutzen.

Como consecuencia, su muy destacada investigación y publicaciones sobre el tema de los CFCs condujeron al Protocolo de Montreal de las Naciones Unidas, siendo el primer tratado internacional que ha enfrentado con efectividad un problema ambiental mundial de origen antropogénico.

Molina, Rowland y Crutzen fueron premiados, además, por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) por su contribución a la protección de la capa de ozono.

A lo largo de su muy exitosa y brillante trayectoria recibió 105 premios, condecoraciones y reconocimientos, entre los que se cuentan 39 doctorados honoris causa. Fue miembro de al menos 70 academias científicas, asociaciones de profesionistas, colegios, consejos y comités.

En el ámbito universitario se desempeñó como profesor, catedrático e investigador en ocho de las más prestigiadas universidades e institutos del mundo, entre las que se destacan la Universidad Nacional Autónoma de México y el Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Escribió varios libros y publicó alrededor de 200 trabajos especializados. También colaboró con capítulos para al menos ocho libros. Impartió más de 500 conferencias selectas e innumerables pláticas en las que de manera generosa compartió su vasto conocimiento.

Fue doctor honoris causa por la Universidad Nacional desde 1996, y designado profesor extraordinario a partir de 2014; hay en CU un edificio que lleva su nombre

Corazón de puma

Pese a su larga y productiva carrera en Estados Unidos, Mario Molina siempre mantuvo su corazón en la UNAM, donde fue doctor honoris causa desde 1996 y designado profesor extraordinario a partir de 2014. Como homenaje, su alma mater, la Facultad de Química de la UNAM, inauguró en 2015 el Edificio Mario Molina en Ciudad Universitaria, un espacio que vincula la investigación entre esa entidad académica y la industria.

El edificio fue construido como parte de la celebración de los cien años de la Facultad de Química y está orientado a dar soluciones a problemas relacionados con la protección ambiental, el uso de la energía y la prevención del cambio climático.

Siempre se mantuvo cerca de su alma mater y estuvo presente en conferencias, congresos y como profesor extraordinario, cargo que combinó con su liderazgo en el Centro Mario Molina para Estudios Estratégicos sobre Energía y Medio Ambiente.

En Estados Unidos Molina fue asesor del equipo de transición del expresidente Barack Obama para cuestiones del medio ambiente en noviembre de 2008, y desde 2011 fue uno de los 21 científicos que formaron parte del Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología de Obama.

Recibió múltiples distinciones, como el Premio Tyler para Logro Ambiental (1983), la NASA Exceptional Scientific Achievement Medal (1989) y el ingreso a El Colegio Nacional (2003). Fue uno de los científicos internacionales que ha logrado salir de sus publicaciones especializadas para escalar a las decisiones políticas de la ONU en favor del medio ambiente.

perfil publicado originalmente en
gaceta unam el 8 de octubre de 2020,
cuando el científico falleció

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