El Laboratorio de Nudos y Afectos une la ciencia con el arte
A lo largo del trabajo realizado en este espacio del Instituto de Matemáticas comprobamos que es posible atraer a más personas con una pieza artística o una exposición que mediante una charla académica: Darío Alatorre Guzmán

El Laboratorio Nudos y Afectos, creado por el Instituto de Matemáticas (IM), es una forma innovadora de relacionar esta ciencia con el arte y acercar a las personas de distintas comunidades a ambas disciplinas, aseguró Darío Alatorre Guzmán, académico y divulgador de esa entidad universitaria.
“A lo largo del trabajo hemos comprobado que es posible atraer a más personas con una pieza artística o una exposición que mediante una charla académica”, resaltó.
Abundó que el arte funciona como “un primer gancho” para despertar el interés por las matemáticas, pero también estas pueden ser parte de una experiencia estética al funcionar como fuente de recursos poéticos presentes en la vida cotidiana.
En este sentido, pormenorizó, los nudos aparecen como figuras familiares, con fuerte carga simbólica e histórica que permiten interpretaciones e investigaciones desde diversas disciplinas tanto científicas como artísticas. De esa manera, la matemática y el arte ofrecen lecturas complementarias de dichos objetos.
Por ejemplo, la topología, rama de las matemáticas, estudia los nudos usando conceptos como “invariantes” y “transformaciones espaciales”, mientras que en el arte pueden interpretarse como metáforas de afectos, relaciones humanas y redes sociales, agregó Alatorre Guzmán.
Un pretexto poético
El Laboratorio Nudos y Afectos es un proyecto de investigación interdisciplinario y un espacio creativo, cuya primera experiencia concluyó con un mural colectivo de 32 piezas cerámicas en forma de nudos, creadas por estudiantes durante los festejos por el Día Internacional de las Mujeres en las Matemáticas que se celebra el 12 de mayo, mismo que se instaló de forma permanente en la fachada del IM.
El matemático universitario detalló que esa actividad fue codirigida por Rocío Guerrero Marín, artista, educadora y colaboradora del proyecto.
Durante el taller se introdujo a los participantes en el estudio de los nudos matemáticos, que no pueden deshacerse sin cortar sus extremos. Además, se explicaron nociones básicas sobre su estructura y las razones por las cuales despiertan interés en la topología y otras disciplinas.
En ese sentido, Rocío Guerrero subrayó que el Laboratorio es una obra participativa. El nudo conecta matemáticas, arte y afectos. Ayuda a pensar en las relaciones entre cuerpos y vínculos, además de abrir un espacio de creación compartida.
Estas figuras, precisó, han sido estudiadas por las matemáticas –en particular en la rama de la topología–, pero también están presentes en otras ciencias, así como en la historia y en la cultura.
“La tomamos como un punto de encuentro entre las personas que participan en el taller y, de alguna manera, empieza a generarse una red entre ellas”, remarcó.
A decir de Guerrero Marín, esta iniciativa es un encuentro interdisciplinario entre arte y ciencia, un proyecto para divulgar las matemáticas; constituye una obra de arte de carácter participativo porque ofrece una metodología que invita a integrarse al proceso de creación colectiva.
Recordó que el nudo abre la puerta, más allá de lo que las matemáticas ofrecen, a diversas lecturas en contextos cotidianos y en numerosos ámbitos del arte, la poesía, la artesanía, etcétera.
En tanto, Darío Alatorre destacó que el Laboratorio ha tenido una recepción positiva entre comunidades artísticas y matemáticas, por lo que ha recibido invitaciones para replicar la experiencia.
Por ello, en 2026 se realizarán talleres en Oaxaca donde repetiremos la experiencia (taller de cerámica y obra colectiva) en la Unidad Oaxaca del IM, y en la Maison Poincaré, museo de matemáticas del Instituto Henri Poincaré en París.