Continúa el homenaje al historiador
El legado intelectual de Enrique Semo, clave para comprender el presente
México en una encrucijada histórica, marcada por transformaciones globales y decisiones con efectos duraderos en su desarrollo, coincidieron especialistas

En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, reconfiguraciones económicas y crecientes disputas por la hegemonía global, se llevó a cabo la conferencia “México frente a los desafíos y riesgos globales”, en el Aula Magna Alonso de la Vera Cruz de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL).
El encuentro, que forma parte de los homenajes dedicados al historiador Enrique Semo, reunió a los académicos John M. Ackerman, director del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS); Marcela Amaro Rosales, directora del Instituto de Investigaciones Sociales; Ambrosio Velasco Gómez, coordinador del Seminario Universitario de Problemas Científicos y Filosóficos (SPCF); Axel Didriksson, investigador del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE); Elvira Concheiro Bórquez, subsecretaria de Igualdad Sustantiva en la primera Secretaría de las Mujeres, con la moderación de José Luis Ávila Martínez, profesor de la FFyL.
Durante la sesión, se discutieron los riesgos políticos, económicos y sociales que inciden en la posición de México en el mundo, así como las posibles rutas para fortalecer su soberanía y capacidad de respuesta frente a estos desafíos.
En su intervención, John M. Ackerman subrayó la vigencia del legado intelectual y político de Enrique Semo como una herramienta indispensable para comprender el presente. Desde el inicio, destacó la vigencia de su pensamiento en un contexto marcado por nuevas formas de dependencia y dominación global, al señalar que se trata de “un momento de dependencia, neoliberalismo y nuevas oligarquías globales”, en el que resulta fundamental defender la soberanía nacional.
Retomó las reflexiones de Semo sobre la historia como una herramienta crítica para comprender la realidad social, al destacar que “la historia aborda los pueblos en movimiento y no los reduce a héroes y villanos”. Desde esta perspectiva, insistió en la importancia de evitar visiones simplistas del pasado y del presente, y de analizar los procesos sociales en su complejidad, considerando las relaciones de poder, las clases sociales y las dinámicas estructurales que los configuran.
Cerró su intervención planteando que el mejor homenaje a Enrique Semo es mantener viva una tradición crítica, comprometida con la comprensión histórica y la transformación social, en un momento en que –como coincidieron los participantes de la mesa– se redefinen las condiciones globales que marcarán el futuro de México.
En esa misma línea, Ambrosio Velasco planteó el eje de la discusión al advertir que el país atraviesa una incertidumbre estructural derivada de los cambios globales. Señaló que se trata de un contexto difícil de interpretar, pues “apenas alcanzamos a percibir la magnitud de la situación que enfrentamos”, lo que exige abordarla con una mirada crítica e histórica. Propuso entender la coyuntura actual como una nueva encrucijada en procesos de larga duración, donde el humanismo mexicano –como una tradición intelectual comprometida con la justicia social, la autodeterminación y la crítica al poder– ofrece claves para interpretar y orientar el presente.
Elvira Concheiro sostuvo que se trata de “un momento de transición mundial aún no definido, en la que las políticas neoliberales han mostrado ya su agotamiento”, lo que abre paso a nuevas formas de proteccionismo, tensiones geopolíticas y reconfiguraciones del capitalismo. En este contexto, alertó sobre los riesgos de una escalada de conflictos al señalar que “es este un momento peligroso en el que se recurre a guerras de rapiña”, destacando que las transformaciones económicas están estrechamente ligadas a disputas por el poder global.
Por su parte, Marcela Amaro Rosales llevó la discusión hacia el ámbito tecnológico, señalando que las desigualdades contemporáneas deben entenderse como parte de una reconfiguración estructural del capitalismo. Retomando la perspectiva de Enrique Semo, afirmó que “las desigualdades no son coyunturales, sino históricas. No son accidentales, sino estructurales”, y planteó que en la actualidad éstas se expresan en el acceso, control y uso de las tecnologías.
Finalmente, Axel Didriksson reflexionó sobre la necesidad de tomar decisiones estratégicas frente a desafíos como el cambio demográfico, la desigualdad estructural y las asimetrías en la producción de conocimiento. Desde su perspectiva, estos procesos exigen políticas de largo alcance, como una reforma fiscal redistributiva y una mayor inversión en ciencia y tecnología, capaces de sostener un proyecto nacional alternativo con bases democráticas, populares y humanistas.
En conjunto, las intervenciones coincidieron en que México se encuentra en una encrucijada histórica definida por transformaciones globales profundas, donde las decisiones del presente tendrán efectos duraderos en su desarrollo. En este marco, el legado de Enrique Semo emergió como un referente central para comprender las continuidades y rupturas del capitalismo, así como para pensar críticamente las posibilidades de una transformación orientada a la justicia social y la soberanía nacional.