Expertos analizan escenarios de desarrollo al 2030

El mundo tiende a la desaceleración económica

En la mesa 5 del Diálogo Nacional por un México Social se abordó el panorama del crecimiento mundial y del gasto público

Enrique Provencio Durazo / José Nabor Cruz Marcelo. Fotos: Víctor Hugo Sánchez.

Las tendencias de la presente década, y al menos para las próximas cuatro, apuntan a una desaceleración de la expansión económica, aunque con grados diferenciados para los grupos de países y regiones, afirmó Enrique Provencio Durazo, coordinador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED) de la UNAM.

“Este proceso ya había cobrado forma antes de la emergencia sanitaria del 2020 por la pandemia del coronavirus, se manifestó después de la crisis de 2008-2009. Aunque los escenarios de comportamiento económico probable muestran una gran variabilidad, tienden a confluir en que hacia el periodo 2050-2060 el crecimiento global rondará el 2 % anual, que contrasta con el 4 % de los primeros años del siglo XXI”.

Esto señaló Provencio Durazo al participar en la Mesa 5 “Del plan al presupuesto, escenarios de desarrollo al 2030”, del Diálogo Nacional por un México Social. Momento y Perspectivas del Desarrollo, organizado por el PUED y la Facultad de Economía (FE).

En el Auditorio Narciso Bassols de la FE, y ante la moderadora Sara María Ochoa León, profesora de esa entidad, opinó que la desaceleración se debe a que los propulsores del crecimiento potencial se están debilitando: la inversión, la productividad y el comercio mundial han perdido impulso por un periodo largo y, debido al efecto de la transición demográfica, la fuerza de trabajo aumenta menos. “A esto se agregan recesiones, conflictos bélicos, desastres y alteraciones en los mercados petrolero y de alimentos”.

Consideró que, en el caso de México, los factores más relevantes que podrían obstaculizar la actividad económica en los próximos seis meses son la inseguridad y los problemas del Estado de derecho.

Se priorizan programas

En su oportunidad, José Nabor Cruz Marcelo, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc), se refirió al gasto social en México como el desembolso del sector público que financia las acciones, servicios, programas, proyectos y transferencias que tienen el objetivo de atender el desarrollo y bienestar de las personas en pleno ejercicio de sus derechos.

Cruz Marcelo detalló cómo la composición del gasto social se ha modificado en diferentes sexenios, siempre considerando rubros como salud, educación, seguridad social, desarrollo regional y urbano, vivienda y, más reciente, la protección ambiental.

Explicó que a partir de 2018 y en el primer semestre de 2019 (en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador), hubo cambios en el paradigma social, pues se buscó la cuasiuniversalización de los programas sociales, bajo la figura de programas prioritarios.

A partir de 2021, el programa Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores de la Secretaría de Bienestar ha crecido de 10.9 % en 2019 a 26.7 % en 2024.

En tanto, el Presupuesto de Egresos de la Federación 2025 destinó 835 mil millones de pesos a los Programas para el Bienestar, incluyendo pensiones, becas y otros apoyos sociales.

El especialista destacó que los principales retos en el financiamiento de programas sociales son la insuficiencia de ingresos públicos, el aumento del gasto público en otros rubros como infraestructura y deuda, y una base tributaria que no ha crecido lo suficiente.

“Para enfrentar estos desafíos se busca aumentar la recaudación a través de una mejor fiscalización y la revisión de exenciones fiscales, pero también es necesario optimizar la eficacia de los propios programas y atacar las causas estructurales de la pobreza y desigualdad para no depender únicamente de transferencias monetarias”, finalizó.

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