Wastelands, obra comisionada por el MUAC

El paisaje sonoro posapocalíptico de Tim Hecker

El compositor canadiense presenta una pieza que profundiza su exploración entre ambient, drone y minimalismo, incorporando registros de contextos ecológicos degradados para crear una experiencia sensorial de melancolía y belleza inquietante

Foto: MUAC.

Conocido por sus combinaciones de ambient, ruido digital, drone y minimalismo influidas por su reciente conversión al budismo, el músico canadiense de electrónica Tim Hecker (Vancouver, 1974) presenta desde el pasado 25 de abril y hasta el 27 de septiembre, Wastelands, en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), una pieza compuesta y comisionada exprofeso para el Espacio de Experimentación Sonora (EES).

Esta obra extiende las exploraciones del artista presentes en álbumes como Harmony in Ultraviolet, Ravedeath, 1972 o el más reciente Shards. De esta manera, Wastelands se convierte en una experiencia envolvente que exige la participación sensorial del escucha.

Una creación exprofeso para el EES

Esta nueva pieza de Tim Hecker representa el cauce natural de más de 25 años de carrera y, al mismo tiempo, un interesante giro estilístico en su obra. A su célebre mezcla de ambient experimental, ruido, microsonidos, glitches y patrones rítmicos asociados con el posminimalismo, se suman los sonidos de grabaciones de campo en diversos ecosistemas abandonados y desolados en Estados Unidos. De desiertos a humedales, los contextos ecológicos fuertemente afectados por procesos humanos informan y modifican los sonidos de Wastelands, con resultados tan melancólicos como siniestros.

Para comprender mejor esta obra, comentó el curador Guillermo García, vale la pena regresar a los inicios de la carrera de Hecker, no sólo a Haunt Me, su álbum clásico de 2001, sino un poco antes, a sus dos LP publicados bajo el alias Jetone: Autumnmonia (2000) y Ultramarin (2001). “Hay un evidente salto estético entre los trabajos firmados con su alias y los presentados con su nombre, principalmente en lo que se refiere a la complejidad rítmica y el uso de los beats: los ritmos de inicios de su carrera, más marcados e intrincados, son especialmente cercanos a los terrenos del techno y el IDM (música electrónica de baile, por sus siglas en inglés). Esta telaraña rítmica da una sensación de mayor celeridad, fragmentación y menor progresión armónica, en clara resonancia con obras electrónicas finiseculares como las de Aphex Twin, Boards of Canada, Autechre o Fizzarum”, señaló el curador.

En contraste, con los álbumes que publicó durante las dos primeras décadas de este siglo, ya bajo su nombre –Haunt Me (2001), Radio Amor (2003) y Harmony in Ultraviolet (2006) hasta llegar a Ravedeath, 1972 (2011), Konoyo (2018) y, el más reciente, Shards (2025)–, Hecker abandona una red de seguridad en forma de rejilla rítmica y se coloca frente a los abismos de las texturas, los timbres y los armónicos, y a las paletas cromáticas del ambient y el noise.

Un campo entero de experimentación se abre, y con él todo un imaginario que atraviesa una docena de álbumes hasta llegar a Wastelands. Desde entonces, se podría decir que el imaginario de Hecker oscila entre lo natural (fuegos, auroras boreales, hielo, tundras) y lo espectral (los fantasmas, los lugares vacíos de la modernidad, el tiempo suspendido).

Esta nueva composición, indicó Guillermo García, se coloca precisamente en la coyuntura donde los despojos del paisaje desprenden una melancolía de gran belleza, acentuando aún más sus elementos posapocalípticos: los cantos casi desesperados de los animales, las vibraciones furiosas que pronto entran en sordina y los momentos donde los sonidos electrónicos se tensan.

“Al capturar estos entornos, Hecker se desprende de las paletas cromáticas que llenaban por completo el espacio de su obra y parece colocarse frente a frente con un momento de particular desolación planetaria, no sólo a nivel ambiental, sino social, político y aural”, concluyó el curador.

Como parte de la inauguración se llevó a cabo una charla en la que participaron Tim Hecker, Concepción Huerta y Guillermo García, en el Auditorio MUAC.

Semblanza

Tim Hecker es un músico canadiense de electrónica. Grabó sus primeras producciones bajo el apodo de Jetone, pero es más conocido por sus trabajos lanzados a través de las discográficas Kranky, Mille Plateaux, Alien8, ForceInc, Staalplaat y Fat Cat, con su propio nombre.

Sus obras más célebres se caracterizan por una mezcla de ambient experimental, ruido, microsonidos, glitches y patrones rítmicos asociados con el posminimalismo. Los más elogiados por la crítica han sido Haunt Me, Ravedeath, 1972, Virgins y Konoyo.

Ha actuado en festivales como Sónar (Barcelona), Mutek (Montreal, Ciudad de México), Impakt Festival (Utrecht), IDEAL (Nantes), Vancouver New Music Festival (Vancouver), y el club Transmediale (Berlín).

Sus aportaciones musicales incluyen bandas sonoras como las de la miniserie de televisión de la BBC The North Water o la película Infinity Pool, de Brandon Cronenberg.

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