Conocedor de la tradición y las vanguardias
El Premio Internacional Rubén Bonifaz Nuño a Evodio Escalante
Le fue entregado por Miguel Armando López Leyva, coordinador de Humanidades, quien evocó una premisa del galardonado: “Todo gran poeta es un crítico”
Elegante, siempre de impecable traje y corbata, que lucía refulgentes chalecos y una leontina de la que colgaba uno de los antiguos relojes de bolsillo que usaban los caballeros, así evocó el poeta Evodio Escalante Betancourt a Rubén Bonifaz Nuño (12 noviembre, 1923 / 31 enero, 2013); “universitario hasta la médula de los huesos”, quien lleva el nombre del Premio Internacional de Poesía, que la UNAM entregó al primero “por ser uno de los críticos más reconocidos y más agudos de este país”.
En el Aula Magna del Instituto de Investigaciones Filológicas (IIFl), Miguel Armando López Leyva, coordinador de Humanidades, entregó el galardón a Escalante sobre quien dijo: “Como poeta, es un conocedor de la tradición, de las vanguardias, de la música, pero también es constructor de sus propias herejías, iconoclasta, a decir de Marco Antonio Campos”.
En “El destinatario desconocido”, uno de sus estudios sobre la poesía de Rubén Bonifaz, hace la siguiente afirmación: “No se poetiza desde la nada o desde algún limbo abstracto que podría desligarse del entorno histórico social. Toda poetización es una respuesta compleja y muchas veces hasta contradictoria a una situación o un conjunto de situaciones económicas o culturales en las que se ve involucrado un escritor”, continuó el funcionario.
Sobre lo anterior, agregó, él sostiene: “Todo gran poeta es un crítico, la poesía es un diálogo sostenido y está conectada con muchas ramas del saber humano”, y dicho sea de paso, en su obra poética hay también reflexiones sobre el tiempo, la existencia, la vida y sus procesos.
Antes, Lilián Álvarez Arellano, directora del IIFl, recordó que el Premio Internacional de Poesía Rubén Bonifaz Nuño se entregó por primera vez en noviembre de 2022; en aquella ocasión se le concedió al poeta Francisco Hernández, y desde entonces lo han recibido Pedro Tapia Zúñiga (2023) y Martha Ilia Nájera (2024).
El reconocimiento, dijo, es parte de las actividades de la Cátedra Extraordinaria Rubén Bonifaz Nuño, dependiente de la Coordinación de Humanidades. Se otorga anualmente en alguna de las siguientes categorías: poesía, traducción de textos clásicos grecolatinos y estudios mesoamericanos.
Bonifaz Nuño, al fundar el IIFl, recogió la tradición humanística mexicana de varios siglos. Se identificó como universitario. Lo que recibió de esta casa de estudios, solía decir, lo hizo mexicano cabal. Para él no había título más honroso que el de maestro universitario ni gratitud más grande que la que le debía a la UNAM. Poeta laureado, investigador y creador emérito, concibió el trabajo universitario en la multiplicidad de tareas que requiere el florecimiento de la educación superior, como su más alto deber y como un honor que debe ganarse cada día”, detalló.
Rememorar
En su oportunidad, Evodio Escalante agradeció el reconocimiento y evocó: “En una época en el que la UNAM parecía asolada por constantes movimientos estudiantiles que ocasionaban paros y una que otra huelga, a veces de no corta duración, Bonifaz Nuño acuñó una frase que lo define como universitario, lo cito: ‘Lo bueno de la lucha de clases es que la vamos ganando’”.
Recordó en octubre de 1977, un célebre recital de poesía que tuvo lugar en el Palacio de Minería y que había sido convocado por la Dirección General de Difusión Cultural de la UNAM, dirigida entonces por Hugo Gutiérrez Vega, “se leyeron textos en esa reunión inusitada de Tomás Segovia, Rubén Bonifaz Nuño, Jaime García Terrés, del propio Gutiérrez Vega, Efraín Huerta, Isabel Fraire, Eduardo Lizalde, Marco Antonio Montes de Oca, José Emilio Pacheco y Octavio Paz. Me tocó ser testigo de este acto histórico que no se ha repetido”.
Años después, “dentro de mis trabajos de crítica literaria, tuve el gusto de dar a las prensas un libro que titulé Cinco Cumbres de la Poesía Mexicana. Me ocupo en este libro de quienes considero que son algunos de los poetas más decisivos de nuestra tradición. Ahí están, en orden cronológico: Manuel Acuña, Manuel José Othón, José Gorostiza, Jaime Sabines y Rubén Bonifaz Nuño, finalizó.
Estuvieron también el poeta José Ángel Leyva, integrante del jurado, y Marco Antonio Campos, investigador del Centro de Estudios Literarios del IIF.
