Aniversario 55 de Educación Continua y a Distancia de Ingeniería
El reto es aprender a distinguir las transformaciones relevantes
La formación profesional se somete constantemente a la prueba de la realidad: Tamara Martínez Ruiz

En la ceremonia conmemorativa del 55 aniversario de la División de Educación Continua y a Distancia (DECyD) de la Facultad de Ingeniería (FI), afirmó estar convencida de que actualizarse no significa perseguir cada novedad. El reto es aprender a distinguir qué transformaciones son relevantes, comprender sus consecuencias y saber cómo ponerlas al servicio de la sociedad.
Esa es una de las grandes aportaciones de la Facultad de Ingeniería: haber entendido que la formación profesional se somete constantemente a la prueba de la realidad, señaló en el patio del Palacio de Minería, sede de la DECyD de la FI.
Celebrar estos 55 años significa reconocer una trayectoria construida por muchas generaciones. Ninguna institución alcanza una permanencia así por la fuerza de un solo proyecto, sino gracias a las personas que enseñan, coordinan, investigan, administran, acompañan y revisan críticamente su trabajo para mantenerlo vigente. “A todas ellas debemos reconocerlas y mostrarles nuestra gratitud”.
Recordó que hace más de cinco décadas, el exrector Pablo González Casanova –quien estableció formalmente el primer Centro de Educación Continua de la UNAM en la FI–, comprendió que la Universidad debía estar a la altura de su tiempo. “Honrar hoy esa visión implica algo más exigente: hacer que la Universidad esté a la altura de un tiempo que todavía no terminamos de comprender, pero que sin duda significa ampliar el alcance de la institución y sus valores”.
Asimismo, dijo, exige que la educación continua esté más articulada, accesible e interdisciplinaria, demostrando una sólida capacidad para anticipar las necesidades del país. Sabemos que una universidad pública no puede limitarse a preparar para el mundo actual; su misión es formar personas capaces de comprender el entorno emergente e intervenir en él con conocimiento, imaginación, ética y responsabilidad.
Este proceso de aprendizaje permite a la Universidad llegar a quienes no siempre pueden incorporarse a los modelos educativos tradicionales y, al hacerlo, no reduce la exigencia académica, sino que amplía las formas de acceder a ella.
José Antonio Hernández Espriú, director de la Facultad de Ingeniería, indicó que, por más de dos siglos, las paredes del Palacio de Minería han sido testigo de la enseñanza, la ciencia y la técnica, así como de la formación de numerosas generaciones de ingenieras e ingenieros. La conmemoración de este aniversario coincide, además, con la celebración de los 475 años de la fundación de la Universidad de México.
En presencia de Víctor Manuel Rivera Romay, jefe de la DECyD; de Anabell Branch Ramos, secretaria académica de esa área, así como de Víctor Hugo Anaya Muñoz, coordinador de la Red de Educación Continua y de la comunidad de la FI, señaló que “esta larga historia universitaria, de la cual somos herederos y continuadores, nos invita a reconocer la permanencia de una misión: generar conocimiento, formar personas y servir a la sociedad”.
Mencionó que hace 55 años, en 1971, la FI volvió a ser pionera, comprendió algo que hoy es más evidente que nunca: la formación profesional no concluye al terminar los estudios universitarios. En muchos sentidos, apenas comienza. El conocimiento, la ingeniería y las tecnologías cambian, pero también se transforman las necesidades de la sociedad y los grandes desafíos que enfrentamos como país.
Por ello, el aprendizaje a lo largo de la vida ha dejado de ser una aspiración para convertirse en una necesidad. Durante más de medio siglo, la División ha impulsado la formación y actualización de miles de profesionales; además de incorporar nuevas modalidades educativas. Asimismo, ha establecido vínculos con instituciones, empresas y organismos públicos, respondiendo con firmeza a las constantes transformaciones de la ingeniería y de la sociedad.
Al término de la ceremonia se develó una placa que dejó constancia de estos primeros 55 años de la DECyD y reconoce a quienes lo hicieron posible, así como a los que continuarán con esta labor.