Tiene un amplio potencial en farmacocinética y bioseguridad
El sebo podría ser fuente de información sobre tu salud
Esta compleja mezcla de lípidos naturales es capaz de reflejar el estado metabólico y bioquímico del cuerpo humano: Eden Morales, del Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada de la UNAM
Aunque solemos asociarlo sólo con piel grasa, acné o brillo indeseado, el sebo humano es mucho más que una sustancia oleosa producida por nuestra piel, a la cual protege. Cumple funciones esenciales: previene la deshidratación y actúa como barrera frente a bacterias y contaminantes.
Pero, ¿y si dicho fluido biológico pudiera ofrecer pistas valiosas sobre lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo? Recientes estudios realizados por instituciones como el Instituto Dermatológico San Gallicano (Roma) y las universidades de Kansas, de Mánchester y de Ámsterdam han comenzado a explorar su potencial como fuente de información biomolecular no invasiva. Esto abre la puerta a nuevas formas de diagnóstico y monitoreo de la salud sin necesidad de agujas ni procedimientos complejos.
Con el respaldo de Eden Morales Narváez, investigador del Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada (CFATA) de la UNAM –quien ha destacado el potencial del sebo como fuente para el desarrollo de tecnologías biomédicas emergentes en la reconocida revista Trends in Biotechnology (https://doi.org/10.1016/j.tibtech.2025.03.015)– exploraremos por qué esta compleja mezcla de lípidos naturales podría convertirse en una herramienta clave para la medicina del futuro.
Participante de diversos procesos biológicos
Los lípidos presentes en el sebo no sólo forman parte de la estructura cutánea, sino que también participan en procesos biológicos como el transporte de proteínas, la señalización celular y el almacenamiento de energía.
Aunado a lo anterior, la composición lipídica de ese fluido biológico puede reflejar el estado metabólico y bioquímico del cuerpo humano, ya que las glándulas sebáceas tienen la capacidad de captar lípidos directamente del torrente sanguíneo a través de receptores específicos.
Con base en lo anterior, Morales Narváez indicó que se ha demostrado que el análisis lipídico de ese fluido biológico permite identificar biomarcadores relacionados con enfermedades neurodegenerativas como la de párkinson y la de alzhéimer, así como con otras condiciones como la diabetes tipo 2, la Covid-19 y el consumo de alcohol.
Por ejemplo, con el título “Diagnóstico de la enfermedad de Parkinson (EP) mediante espectrometría de movilidad iónica con pulverización de papel aplicada al análisis de sebo”, investigadores de la Universidad de Mánchester desarrollaron un método rápido y no invasivo para analizar sebo humano mediante espectrometría de movilidad iónica con pulverización de papel. A partir de muestras recolectadas de pacientes con dicho padecimiento y de controles sanos, identificaron diferencias significativas en los perfiles lipídicos, particularmente en triacilglicéridos (TG), diglicéridos (DG) y especies de alto peso molecular no reportadas previamente en humanos.
Además, se observaron variaciones en la longitud y saturación de las cadenas de ácidos grasos, incluyendo especies con ácidos grasos de cadena impar, que han sido asociadas con la disfunción mitocondrial y podrían estar implicadas en la patogénesis de la EP. Este enfoque analítico demostró ser reproducible, sensible y considerablemente más rápido que las técnicas convencionales, lo que posiciona al sebo como una herramienta diagnóstica prometedora.
Aparte de su utilidad para el diagnóstico de padecimientos neurodegenerativos, como explicó el investigador del CFATA, el sebo también contiene otras moléculas de interés biomédico, como feromonas, ácidos grasos libres, hormonas y citocinas inflamatorias. Dichos compuestos podrían emplearse para evaluar estados inflamatorios del organismo, e incluso para monitorear el consumo de sustancias como la cocaína o la codeína, lo que amplía significativamente el potencial de este fluido biológico en aplicaciones clínicas y forenses.
El análisis de ese fluido biológico permite identificar biomarcadores relacionados con enfermedades neurodegenerativas –la de párkinson y la de alzhéimer–, así como con otras condiciones, entre ellas la diabetes tipo 2, la Covid-19 y el consumo de alcohol
Los retos de tenerlo como aliado
Aunque esa sustancia oleosa se perfila como una herramienta prometedora para el desarrollo de técnicas de diagnóstico no invasivas, personalizadas y sostenibles, los métodos analíticos utilizados para su estudio suelen requerir equipos costosos y personal especializado. Por ello, Morales Narváez considera poco probable que los estudios del sebo sustituyan por completo a los que se hacen en sangre u orina; no obstante, dejó claro que estas propuestas podrían complementarse de forma significativa.
A pesar de que su método de recolección es sencillo, utilizando parches como Sebutape, la naturaleza hidrofóbica y viscosa de esta compleja mezcla de lípidos naturales plantea retos importantes para su análisis con técnicas tradicionales, muchas de las cuales están diseñadas para muestras líquidas no viscosas.
Frente a estas limitaciones, las técnicas ópticas espectroscópicas, como la espectroscopía Raman y la espectroscopía Raman mejorada por superficie (SERS, por sus siglas en inglés), han demostrado gran potencial; permiten el análisis directo del sebo sin necesidad de procesamiento, identificando moléculas por medio de sus modos vibracionales característicos.
Actualmente, el grupo de Morales Narváez desarrolla sustratos SERS especializados que buscan mejorar la sensibilidad, la reproducibilidad y la integración homogénea del sebo en el análisis. De hecho, ya ha demostrado la viabilidad de realizar análisis directamente en estos sustratos tras ser frotados en la piel de voluntarios, sin necesidad de tratar previamente la muestra.
No obstante, a medida que se profundiza en el estudio de esa sustancia oleosa, surgen interrogantes fundamentales acerca de cómo factores como el método de muestreo, la zona del cuerpo, el tipo de disolvente, las condiciones de almacenamiento o el tiempo transcurrido desde la recolección afectan los resultados analíticos. Para avanzar, será clave estandarizar estos procesos y diseñar herramientas que aseguren la reproducibilidad y calidad de los datos.
“Más allá de los retos tecnológicos de trabajar el sebo, también se debe contemplar cómo medirlo y abordarlo. Porque el que tengo en la frente puede ser diferente al del cuello. Esto se debe a que su producción no es la misma en todas las partes del cuerpo. Su cantidad y composición podrían variar significativamente según la región, con mayor concentración en la cara, espalda y pecho”, manifestó Morales Narváez.
Otros alcances
Aparte del diagnóstico clínico, el científico compartió que el análisis del sebo presenta un amplio potencial en áreas como la farmacocinética, la bioseguridad, la determinación de la edad biológica o el monitoreo de terapias. Incluso se vislumbra la posibilidad de integrar estas técnicas con IA para lograr una monitorización continua y dinámica de la salud, permitiendo detectar enfermedades de forma temprana, personalizar tratamientos o estudiar la respuesta del cuerpo a factores ambientales y emocionales.
El sebo humano, tradicionalmente visto como un simple subproducto cutáneo, está cobrando una nueva relevancia científica al revelarse como una ventana rica y accesible hacia el estado interno del organismo. Gracias a sus propiedades bioquímicas y su capacidad para reflejar procesos metabólicos y fisiológicos, esta sustancia se perfila como una herramienta prometedora para el desarrollo de métodos diagnósticos no invasivos, sostenibles y personalizados.
Si bien aún enfrenta importantes retos tecnológicos y metodológicos, el avance en técnicas analíticas como la espectroscopía y el desarrollo de dispositivos especializados podrían abrir el camino hacia su integración en la medicina del futuro. Con una visión interdisciplinaria y el apoyo de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, podría convertirse en un aliado clave para el monitoreo dinámico de la salud y la prevención temprana de enfermedades.
