Conferencia magistral de Juan Ramón de la Fuente

El sistema multilateral y el derecho internacional están rebasados

No hay condiciones para que el diálogo y la negociación avancen en la búsqueda de soluciones diplomáticas de fondo, únicas capaces de resolver problemas como la ruptura de la paz y la seguridad global: excanciller

Enrique Semo fue reconocido durante un congreso internacional en el que participó el exrector de la UNAM. Foto: Víctor Hugo Sánchez.
Entre los principios fundamentales para avanzar en la actual encrucijada global son indispensables el respeto mutuo y recuperar la confianza en los interlocutores; responsabilidad compartida y diferenciada; cooperación sin subordinación, y respeto irrestricto a la soberanía e integridad territorial de todos los países, afirmó el exrector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente.

Durante su participación en el Congreso Internacional “México en la encrucijada global. Reconocimiento a Enrique Semo”, realizado en esta casa de estudios, el excanciller señaló que el sistema multilateral está impedido, por la vía de los hechos, a ser eficiente como antes lo fue. Es urgente una reforma al sistema de las Naciones Unidas, ya que ha quedado de manifiesto en varias ocasiones que, en las condiciones actuales, sus resoluciones no tienen impacto.

Eso resulta preocupante, y hay que pensar en cómo volver a establecer reglas del juego en la convivencia internacional que sean respetadas por todos los actores, desde las grandes potencias hasta los pequeños Estados insulares, detalló en el Auditorio Jorge Carpizo de la Coordinación de Humanidades.

En su conferencia magistral, De la Fuente dijo que otra parte preocupante es constatar que las herramientas tradicionales de la diplomacia, de las cuales disponíamos para prevenir y contener los problemas, hoy no están funcionando. El sistema multilateral y el derecho internacional están rebasados, y el diálogo, la negociación, la mediación, la conciliación y el arbitraje parecen ser insuficientes o no estar bien aplicados por quienes los ejecutan.

Ante el homenajeado, Enrique Semo, De la Fuente consideró que cuando vemos el mundo, hay que reconocer que la situación de México es privilegiada en muchos aspectos, “lo cual no quiere decir que debamos cerrar los ojos ante nuestros problemas”.

Pero, aclaró, conviene tener ese referente y darnos cuenta que esa condición es posible porque el país “ha logrado fortalecer su sistema democrático interno, iniciar una transformación profunda en la vida pública nacional, y enfrentar los problemas con una visión propia que le ha permitido sortear situaciones de enorme complejidad, con costos proporcionalmente mucho más bajos de los que se han tenido en otras latitudes”.

México, fiel a sus principios constitucionales que rigen su política exterior, ha participado en el ámbito internacional en la medida de sus posibilidades, destacando su vocación pacifista, su compromiso con la ayuda humanitaria de poblaciones civiles en situación de vulnerabilidad y su disposición a ofrecer, cuando se requiere, su capacidad mediadora de encontrar, a través del diálogo, soluciones pacíficas a las controversias.

“Nuestra nación no es una gran potencia económica, ni militar, pero somos un país confiable porque tenemos un sistema democrático robusto, liderazgos con un enorme respaldo popular, y una participación en foros internacionales que nos permiten tratar de contribuir a restaurar la paz donde se ha fracturado”, sostuvo.

De la Fuente recordó que para entender la encrucijada actual, el punto de arranque debe ser la pandemia de Covid-19, sus consecuencias y lo que desde entonces a la fecha ha ocurrido: la versión moderna de la Guerra Fría, que es una guerra comercial entre las dos grandes potencias económicas: “Una de ellas de enorme penetración semisilenciosa en los mercados internacionales, y la otra, que al sentirse rebasada, dispara una respuesta arancelaria brutal”.

Esta respuesta pone en jaque la estructura y la gobernanza comercial que existía, las reglas sobre las cuales se llevaba, más o menos de manera ordenada, y el desarrollo comercial globalizado de los últimos 20 años, advirtió.

El otro problema, más grave todavía, es la ruptura de la paz y la seguridad internacionales, reiteró. El quebrantamiento del orden legal internacional es total; el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas quedan totalmente rebasados. Hay una parálisis del Consejo de Seguridad de la ONU e incapacidad de los sistemas regionales y multilaterales para contener y contender con las potencias bélicas que violentan toda norma y cometen crímenes de agresión contra otros países, “con lo cual no podemos estar de acuerdo”.

No hay en estos momentos consideraciones serias para tratar de rescatar el sistema multilateral como estaba antes de la pandemia, elemento disruptivo que trastocó dos de los grandes ejes de la convivencia: la paz y seguridad internacionales, y las reglas del juego dentro del ámbito del comercio y la economía mundiales. Tampoco hay condiciones para que el diálogo y la negociación avancen en la búsqueda de soluciones diplomáticas de fondo, únicas capaces de resolver los problemas, concluyó el exrector.

También podría gustarte