Emergencia. Arte desde los márgenes cuestiona quién tiene derecho a ser artista

País a la deriva. Autor: Alejandro Sandria intervenida por colectivo reintega. Foto: Cortesía Cultura UNAM.

«¿Quiénes tienen derecho a ser reconocidos como artistas?», plantea Paola Zavala, curadora de Emergencia. Arte desde los márgenes, exposición que hasta julio de 2026 presenta en el Espacio Excéntrico del Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT) de la UNAM el trabajo de 20 creadores que por criterios curatoriales (a menudo discriminatorios) no encuentran espacios para exponer.

La muestra reúne obra de personas en prisión, en situación de calle e integrantes de la comunidad LGBTQ+ que habitan los márgenes de la sociedad, poniendo sobre la mesa una pregunta incómoda para el sistema del arte: ¿quién tiene la autoridad para decidir qué es arte y quién puede llamarse artista?

«Una persona en situación de calle que es reconocida socialmente como persona en situación de calle, un día se considera a sí mismo artista. El cambio en ellos, en su identidad, en sus posibilidades, en todo, es brutal», afirma Zavala, quien, como directora de Vinculación y Comunidades del CCUT, y desde los Laboratorios de Paz, ha desarrollado durante siete años metodologías para generar ciencia social de la prevención de la violencia a partir del arte y la cultura.

La apuesta de Emergencia va más allá de mostrar obra: busca transformar identidades y abrir un debate público sobre las exclusiones del mundo artístico institucional.

La exposición nació de un proceso que involucró talleres con personas en situación de calle, mujeres presas en el penal de Escobedo en Nuevo León, adolescentes en conflicto con la ley y una comunidad LGBTQ+ queer atravesada por otras interseccionalidades como la migración y la pobreza extrema. Zavala propuso cinco núcleos temáticos (ternura, cuidados, libertad, justicia e identidad) y desarrolló talleres sobre art brut, “ese arte sin academia que nace de lo visceral”.

«Cualquier persona que exprese sus emociones mediante una bella arte es artista para nosotros», sostiene la curadora. Para Emergencia, trabajó con organizaciones civiles que ya tenían confianzas ganadas con las poblaciones, como lo hizo en proyectos previos con trabajadoras sexuales a través de la Alianza Mexicaana de Trabajadorxs Sexuales (AMETS) o niños en situación de calle con la Fundación Pro Niños. Este método garantiza que las personas no se sientan usadas, sino que tomen los espacios como propios.

«Los criterios curatoriales de qué hace que estas personas ocupen espacios públicos y privados del arte están llevados por criterios que yo a veces considero discriminatorios», señala Zavala al referirse a la exigencia de carpetas, lenguaje especializado y educación artística formal como requisitos para exponer.

Entre las piezas destacadas figura el mural monumental de Duek Glez, artista urbano cuya hermana fue desaparecida hace siete años. Su obra integra esculturas y realidad virtual: la cara de su hermana se convierte en otros cuerpos volando, y al ponerse los lentes de realidad virtual, el espectador ve rostros de otros desaparecidos con sus fichas de búsqueda. No es un artista que habla sobre los desaparecidos, es un hermano que habla sobre su hermana, precisa Zavala, marcando la diferencia radical entre la experiencia vivida y la representación distante.

También destacan las obras de Alejandro Sandria, quien estuvo en prisión y ahora es tallerista con adolescentes que salieron de la cárcel, y las pinturas de identidad realizadas por mujeres presas que reflexionan sobre sus rostros y sus vidas. El resultado es una colección de obra que provocó llanto en muchos visitantes durante la inauguración, confirmando que cuando algo mueve las emociones profundamente, la teorización sobra.

«Si alguna vez una persona, un hombre blanco, rico, dijo que un urinario invertido era arte, ¿por qué nosotros no podemos decir que lo que estas personas hacen también es arte?», cuestiona Zavala en referencia directa a Marcel Duchamp y la consagración institucional de lo que se considera arte contemporáneo.

La curadora insiste en que si el arte contemporáneo es el arte de nuestros días, entonces debe incluir las voces de quienes son medulares en lo que sucede en México: migrantes, víctimas, personas de los márgenes.

«Creemos que el arte actualmente también se hace desde los márgenes y también se hace comunitariamente», afirma la curadora al explicar por qué nombra esta muestra como arte contemporáneo, desafiando la noción de «arte emergente» que tradicionalmente se refiere a relevo generacional dentro del mismo sistema, sin relevo discursivo real.

El nombre Emergencia juega con dos sentidos contrapuestos: la crisis y su posibilidad de ser superada de manera colectiva y creativa. Para Zavala, permitir que una persona en situación de calle cobre por una obra que podría estar en galerías comerciales le cambia la vida concretamente, más allá del simbolismo.

«Si el arte es una ficción, ¿por qué no lo usamos también para impactar a estas poblaciones que tanto lo necesitan?», concluye la curadora, quien llevó a uno de los adolescentes participantes a una entrevista en Milenio.

Ver a un joven cuya cara estaba asociada a la delincuencia aparecer en televisión como artista, con sus padres llorando de orgullo, confirma que algo fundamental puede cambiar cuando se desplazan las etiquetas sociales.

Emergencia. Arte desde los márgenes estará abierta de miércoles a domingo de 11:00 a 17:00 horas en el Centro Cultural Tlatelolco hasta julio de 2026.

También podría gustarte