Relevo en el gobierno de La Habana

En Cuba, cambio generacional y continuidad del proceso revolucionario

El presidente, Miguel Díaz-Canel, se desempeñará en un contexto multipolar con una visión proactiva de las relaciones internacionales y la educación como el gran capital social

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En Cuba hubo una elección institucional, porque es un país donde funcionan sus organismos mediante el Poder Popular, consideró Pablo Maríñez Álvarez, investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS).

“Hablar de una democracia en esa nación parecería un desacierto, una barbaridad, una locura, porque la etiqueta que se ha construido de la isla es de una dictadura; pero la Constitución y el sistema político cubanos sí se refieren a una democracia, aunque no democracia representativa”, dijo el académico.

Los electores proponen

El exdocente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú, y la Universidad Central de Chile aseguró que allá sí eligen a sus representantes a la Asamblea Nacional del Poder Popular, máximo organismo con facultades legislativas y constituyentes.

“¿Quién propone a los candidatos? Los propios electores. El Partido Comunista no es el que los designa, porque tiene otras funciones, que no son trabajos electorales. La democracia no nace y culmina en el sistema electoral, porque se debe incorporar lo social, la educación, la salud y el trabajo para todos.”

Como reflexión, continuó, en la mayoría de los países de América Latina estamos muy inconformes con los partidos políticos, hay un descrédito y falta de liderazgo, pero aun así nos aferramos a la democracia, pensamos que ese es el mejor sistema. Ocurre que los políticos están exentos de decir la verdad, pueden proponer cosas que no cumplirán, es un sistema en el que se consagra la mentira.

“Ni siquiera se habla o se informa de cómo funciona esa presunta dictadura en Cuba. ¿Quién se queja del sistema parlamentario monárquico, de que hay un rey, ¿quién lo eligió? Si les funciona a otras naciones, perfecto. ¿Por qué tenemos que tener todos el mismo formato de gobierno?”, preguntó.

En el sistema político cubano no se hace propaganda, no hay inversión, no hay una relación entre el dinero y la política. Todos los gastos en materia electoral los asume el presupuesto del Estado. Los representantes no ganan un centavo, es un trabajo más, no tienen privilegios, agregó.

“Hablar de una democracia en esa nación parecería un desacierto, una barbaridad, una locura… pero la Constitución y el sistema político cubanos sí se refieren a una democracia”

Pablo Maríñez
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales

Continuidad y cambio

Cuando Raúl Castro levantó el brazo del nuevo presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, no sólo se cumplió el protocolo del traspaso del poder político en la isla, sino también un cambio generacional y la continuación del proceso revolucionario, pero éste, acorde con las transformaciones internacionales, con visión proactiva, señaló el exembajador de República Dominicana en México y Chile.

Precisó que la no claudicación de Cuba a su proyecto político “no significa quedarse décadas atrás”; los jóvenes tendrán una visión clara y con iniciativa en el mundo, en un contexto ya multipolar, muy disímil al de la Guerra Fría.

“Las revoluciones se miden por los resultados, Cuba ha conseguido lo que muchos países no han logrado en 150 años: la alfabetización de la gran mayoría de su población; y no sólo eso, la educación, una nación letrada, de lectores, de instrucción superior, de posgraduados, ése es un gran capital. Mientras otros países siguen una política extractivista, Cuba intercambia profesionales, maestros y sobre todo médicos”, concluyó Maríñez.

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