Ceremonia del Paso de la Luz

Enfermería, al cuidado de la sociedad

El conocimiento, la escucha, la evidencia al servicio de la salud y el humanismo son sus poderes: Rosa Amarilis Zárate, titular de la FENO

Fotos: Víctor Hugo Sánchez.
El poder de la Enfermería es real, integral, infalible y debe ser reconocido, afirmó Rosa Amarilis Zárate Grajales, directora de la Facultad de Enfermería y Obstetricia (FENO) de la UNAM.

“Es hora de que la profesión se haga cargo de su poder para salvar vidas y que nosotros dediquemos tiempo y talento para mejorar su formación teórica, clínica y comunitaria”, expresó ante 439 egresadas y egresados de la 58 generación de la licenciatura en Enfermería y Obstetricia (222 jóvenes) y la 17 generación de la licenciatura en Enfermería (217), organizados como un ejército blanco listo para asistir a personas enfermas.

En el Centro de Exposiciones y Congresos de la UNAM, la funcionaria encabezó, por última ocasión en su administración, la emotiva y solemne ceremonia del Paso de la Luz, un singular acto de graduación en el que las y los estudiantes salientes reciben de sus docentes una flama en una vela o en una lámpara como símbolo de transmisión de conocimiento, compromiso ético y legado humanitario de su profesión.

Entre los poderes de esa disciplina, Zárate Grajales destacó el del conocimiento, de la escucha, del humanismo y de la evidencia al servicio del cuidado de la salud. Invitó a las y los jóvenes a ser la generación de líderes que el país necesita para cambiar el futuro de la salud. “Sientan orgullo por su profesión”, les dijo.

Teresa Sánchez Estrada, profesora de la FENO, ofreció una detallada semblanza de Florence Nightingale, enfermera británica en quien se inspira el Paso de la Luz, mientras cada uno de los egresados pasaba a recibir la luz y asumir el compromiso que conlleva su carrera.

Sánchez Estrada recordó que la “Dama de la Lámpara”, famosa por atender a soldados en la guerra de Crimea, es la pionera de la enfermería moderna. Por ello, una efigie con su rostro encabezó el ritual donde profesoras, vestidas a la usanza de las enfermeras del siglo XIX, fueron pasando la luz de sus velas a cada uno de las y los 439 egresados.

Recordó que Florence transformó el caos y la guerra en un sistema de orden y de vida. La compasión que ofreció no era pasiva, era una fuerza activa. Comprendió que para salvar vidas se necesitaba ventilación para combatir el aire que contagiaba y mataba; que se requería higiene y buena alimentación para salvar a la gente.

“Ustedes, generación 2023-2026, son herederos de ese legado. Su responsabilidad será seguir siendo valientes, con una labor humanizada y profesional”.

Terminado el ritual de las flamas, la egresada Alexa Jimena Romero Mireles, realizó el juramento en el que todos los alumnos salientes se comprometieron a ejercer la enfermería como profesión humanística del cuidado a la salud de la persona, la familia y la sociedad en su conjunto.

“Ejerceré el cuidado con base en los valores fundamentales de la ética profesional, los derechos humanos y las normas jurídicas y sociales que garanticen una sociedad más justa, a través del trabajo autónomo, responsable y creativo en vías de lograr mejores niveles de vida, bienestar y salud de la sociedad mexicana”.

Por último, la egresada Diana Naomi Mosqueda Limón dio un mensaje de despedida en el que agradeció a las familias, docentes, así como a sus compañeros.

“Llegar aquí no fue sencillo, pero hoy podemos decir con certeza que lo logramos. Y a partir de ahora el camino continúa. Vendrán nuevos retos, el servicio social, especialidades, nuevos lugares; pero donde sea que estemos, recordemos quiénes somos y de dónde venimos”.

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