Entrega la CEIDE constancias a 77 profesores de diplomado en evaluación
Por una práctica docente con un sentido más crítico, ético y creativo: Melchor Sánchez

La Coordinación de Evaluación, Innovación y Desarrollo Educativos (CEIDE) hizo entrega de constancias a 77 docentes que concluyeron el Diplomado en Evaluación del y para el Aprendizaje, el cual fue impartido en línea, en sesiones únicas semanales de cuatro horas de enero a junio del presente año.
El Diplomado está dirigido al personal académico vinculado con procesos de enseñanza-aprendizaje formales en la docencia, con el objetivo de fortalecer sus competencias metodológicas para diseñar e instrumentar programas, estrategias y acciones válidas, pertinentes y objetivas de evaluación del y para el aprendizaje.
En ceremonia realizada en el Centro de Formación y Profesionalización Docente de la UNAM, Melchor Sánchez Mendiola, titular de la CEIDE, manifestó que la Universidad necesita profesoras y profesores que se atrevan a hacer de la evaluación un motor más que un obstáculo.
“Nos hemos dado cuenta que la evaluación es un proceso extraordinariamente complejo y pocas veces reconocido, y que está reflejado en muchas situaciones, en los sistemas de incentivos y recompensas de las universidades de todo el mundo, en la cantidad de actividades de formación docente, de capacitación sobre el tema”.
Recordó que en el Plan de Desarrollo Institucional 2023-2027 de la Universidad Nacional existe un proyecto que se denomina “Mejorar la evaluación educativa en la institución en todos los niveles educativos”, por lo que este diplomado forma parte de ese conjunto de actividades.
Sánchez Mendiola compartió que “la evaluación del estudiante como un ser humano completo sigue siendo un reto a cumplir”, porque “nos centramos demasiado en la parte cognitiva, aunque obviamente tenemos que formularla desde los aspectos cognitivo, técnico, psicomotriz, de habilidades y competencias”.
Al ofrecer un mensaje a los nuevos diplomados, enfatizó: “Han llegado a la meta con éxito, han demostrado no sólo el compromiso, sino también pasión por mejorar la educación de nuestra Universidad. La evaluación no es sólo un espejo que refleja lo que los estudiantes han hecho, como les hemos dicho muchas veces, sino es ese faro que ilumina de dónde viene uno, en dónde está y a dónde se puede ir”.
Quienes concluyeron el diplomado, continuó, “se convierten en una especie de guías que portan una lámpara, que hay que tener prendida todo el tiempo, y no sólo encenderla al final, sino también en el transcurso longitudinal de todos los eventos educativos”.
Con sus decisiones, con sus prácticas, con su modelo de rol, “marcan la diferencia entre un aprendizaje superficial y un aprendizaje profundo, entre la rutina y la transformación”, destacó.
Esto, atajó, porque es muy fácil caer en el espejismo de la ilusión del aprendizaje, de sentir que se aprende. Se dice: “Qué bien me explicó el profesor la clase, ya lo aprendí”. Pero “a la hora que lo evalúas de manera objetiva, formal, resulta que es sólo un espejismo”.
En realidad, abundó, “hay muchos huecos, lagunas y hasta océanos de falta de comprensión conceptual, de aplicación y de transferencia de los conceptos que enseñamos en nuestras carreras, pero al final del día esperamos que ustedes ya no sean simples aplicadores de exámenes, de pruebas, calificadores, sino que se conviertan en arquitectos y artistas de oportunidades de aprendizaje”.
Que se apliquen “todos esos conceptos abstractos que vimos en algunas de las sesiones, porque el diseño de instrumentos, la evaluación de programas y las tendencias emergentes como la inteligencia artificial les da la posibilidad de rediseñar su práctica docente con un sentido más crítico, más ético y más creativo”.
Momentos antes, José Asz Sigall, profesor de la Facultad de Medicina y egresado de dicho Diplomado, comentó: “Uno de los mayores logros de esta actividad fue ayudarnos a comprender que la evaluación puede y debe ser un medio para favorecer aprendizajes más significativos, más equitativos y humanos. Nos llevamos el convencimiento de que evaluar es también un acto de responsabilidad ética y social que impacta directamente en la vida de nuestros estudiantes”.