Reciclar, reusar y mantener productos materiales por el mayor tiempo posible

Esencial, incluir a la sociedad civil en la economía circular

Su adecuado funcionamiento requiere un engranaje de cuatro hélices: gobierno, academia, empresas y ciudadanía: Juan Humberto Luna, de la FCPyS

Para pasar del actual modelo económico lineal, basado en usar y tirar, a uno circular que recicle, reúse y mantenga productos, materiales y recursos en la economía por el mayor tiempo posible, es necesaria la participación de la ciudadanía, afirmó Juan Humberto Luna Sandoval, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM.

“El adecuado funcionamiento de la economía circular requiere un engranaje de cuatro hélices: gobierno, academia, empresas y ciudadanía”, planteó en una conferencia sobre el tema ofrecida en el Aula Magna Jesús Silva Herzog de la Facultad de Economía (FE).

Ante Karina Caballero Güendulain, tutora de maestría en el Posgrado en Economía que fungió como moderadora, el economista Luna Sandoval detalló que el gobierno debe tener diseño de políticas, modelos regulatorios y una Estrategia Nacional de Economía Circular; mientras que la academia necesita generar conocimiento teórico sobre este modelo, contar con producción científica y generar negocios circulares.

En tanto, las empresas requieren rediseñar productos y modelos de negocios, tener una gestión eficiente de materiales y recursos; innovar y adoptar nuevas tecnologías; y la ciudadanía necesita consumir menos y mejor, separar adecuadamente los residuos, prolongar la vida útil de los productos y reducir la huella energética e hídrica.

Otro diseño

En su intervención, Caballero Güendulain señaló que la economía lineal que conocemos extrae recursos naturales que luego se procesan, distribuyen y consumen, produciendo residuos que se van a tiraderos, sin darles una reutilización a los productos intermedios.

“La economía circular requiere cambiar la forma en la que producimos y consumimos; implica otro diseño de los bienes y servicios, el uso colectivo de algunos electrodomésticos como las lavadoras, y el diseño de partes que sean sustituibles e intercambiables para que los bienes duren más”, explicó.

Como ejemplos, la especialista añadió que el cascajo que se produce en las construcciones (una de las industrias más contaminantes) se puede aprovechar para desarrollar nuevos materiales sustentables en vez de extraer más arena de la naturaleza; y se pueden aprovechar las cáscaras de naranja y de otras frutas provenientes de la industria de jugos para formar biomasa y generar energía.

Al continuar con su ponencia, Luna Sandoval dijo que es importante el reciclaje de las baterías, pues una pila AA puede contaminar hasta 3 mil litros de agua, mientras que una de botón (del tamaño de una pequeña moneda y que se usa en relojes, calculadoras y controles remotos) puede llegar a contaminar hasta 600 mil litros de agua, equivalentes al consumo de 11 personas durante toda su vida.

“La economía circular implica rediseñar, remanufacturar, restaurar, reparar, reutilizar, reducir, recuperar, rechazar y reciclar; son las nueve R de este modelo”, enfatizó.

Para fomentar entre la ciudadanía este modelo, Luna Sandoval colabora en el Observatorio Ciudadano Integral de Tlacopac, en la alcaldía Álvaro Obregón de Ciudad de México. Se trata de una organización civil formada en 2020 constituida por ciudadanos de esa demarcación para conocer, cuidar y mejorar su entorno.

“Los observatorios ciudadanos promueven y canalizan la reflexión, el análisis y la construcción de propuestas en torno a las diferentes políticas y temas de la vida pública”, comentó.

Entre sus tareas están vigilar, recopilar, analizar y difundir información sobre planeación, transparencia, seguridad ciudadana, salud y cultura, entre otras. “Es un esfuerzo de democracia participativa”, resumió.

Algunas de las barreras y desafíos de este modelo económico, a decir del experto, son la fragmentación institucional y la ausencia de agendas compartidas; el financiamiento insuficiente; el déficit de datos y métricas; y la informalidad, pues muchos de los recicladores no siempre están integrados formalmente.

“Ningún sector, por talentoso o poderoso que sea, puede resolver solo los desafíos ambientales de México. La economía circular únicamente florece cuando sus cuatro hélices dejan de caminar en paralelo y comienzan a entrelazarse”, finalizó.

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