Congreso Internacional en la Escuela Nacional de Trabajo Social

Especialistas analizan intervenciones para el fortalecimiento de la humanidad

El conocimiento compartido es una forma de cuidar al mundo: la titular de la ENTS

Carmen Miguel, Carmen Casas, María Ángeles Medina y Bill Cope. Foto: Francisco Parra.

La Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM fue sede del XXVI Congreso Internacional sobre Diversidad en Organizaciones, Comunidades y Naciones, coorganizado por esta entidad universitaria y la Red de Investigación de Diversidad en Organizaciones, Comunidades y Naciones, y que en esta edición tuvo como lema “Geopolítica e impacto social: Intervenciones para el fortalecimiento de la humanidad”.

En la apertura del encuentro híbrido –desarrollado del 27 al 29 de mayo– los participantes advirtieron que vivimos en un contexto de incertidumbre global, un momento en el que el futuro de las comunidades locales se define en los espacios donde se toman las decisiones globales.

Carmen Casas Ratia, directora de la ENTS, consideró que la academia tiene la responsabilidad de nombrar lo que ocurre, de proponer lo que es posible y de articular las voces de quienes más necesitan ser escuchadas y escuchados.

La UNAM abre sus puertas al mundo y lo hace desde la ENTS, una de sus entidades académicas con más arraigo en la vida social del país, y que tiene como tarea formar profesionales que estén en contacto directo con las realidades más complejas de México.

La Escuela, próxima a convertirse en facultad, hoy recibe a investigadoras e investigadores de 17 países: Alemania, Arabia Saudita, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Dinamarca, Ecuador, España, Estados Unidos, Indonesia, Israel, Jamaica, México, Paraguay, Perú y Polonia, “unidos por la convicción de que el conocimiento compartido es una forma de cuidar al mundo. No tomamos a la ligera la confianza depositada en la UNAM como sede internacional de este Congreso”, expresó.

Destacó que la Universidad Nacional es la institución de educación superior más importante de México y una de las más reconocidas de América Latina. “Su autonomía, pluralidad y compromiso permanente con las ciencias, las artes y las humanidades, sumados a su vocación de ser patrimonio del pueblo mexicano, la convierten en el espacio especial y apropiado para este encuentro”.

Carmen Miguel Vicente, copresidenta de la Red de Investigación de Diversidad en Organizaciones, Comunidades y Naciones, puntualizó que en este encuentro “queremos trabajar desde la esperanza y la humanidad, teniendo en cuenta los factores geopolíticos en los que nos encontramos”.

El Congreso busca identificar intervenciones y modelos de convivencia transformadores por medio del intercambio de conocimientos y la práctica basada en la evidencia. “Esta actividad académica se perfila como un espacio ideal para compartir investigaciones y experiencias significativas de las diferentes culturas”, señaló.

Además, dijo, se busca impulsar medidas innovadoras alineadas con los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), aportando soluciones locales con una mirada global ante las situaciones críticas del planeta. El volumen de contribuciones recibidas refleja el interés de la diversidad dentro de las comunidades, organizaciones y naciones. Esto refuerza nuestra convicción de que es posible construir un nuevo escenario geopolítico basado en el compromiso y la esperanza.

María Ángeles Medina Sánchez, copresidenta de la Red de Investigación de Diversidad en Organizaciones, Comunidades y Naciones, señaló que vivimos un momento polarizado, donde la sociopolítica no vela por la pobreza. Una sociedad con menos pobreza y mayor acceso a derechos puede integrarse mejor en el mercado laboral.

Por ello, la academia debe influir de forma importante porque conecta el conocimiento con la toma de decisiones públicas, económicas y sociales. En el caso de México, contribuye a entender cómo la geopolítica, la geoeconomía y la política social pueden convertirse en estrategia nacional de desarrollo para conseguir, entre otras cosas, los ODS.

La educación superior y la investigación son parte de la estrategia geopolítica de México, “es necesario formar talento nacional para desarrollar tecnología propia y no quedarse sólo en un país maquilador”. Necesitamos personas críticas que analicen los datos, que valoren las consecuencias de cada una de las acciones propuestas. El trabajo social tiene un papel clave, pues vincula los grandes temas geopolíticos y geoeconómicos con la política social, la vida cotidiana de las personas y, sobre todo, con las comunidades”.

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