González Iñárritu, primer cineasta en El Colegio Nacional
“Este reconocimiento valida desde la academia al cine como arte”
Roberto Fiesco, académico de la ENAC, destacó que la trayectoria del director de Amores perros representa un referente para las nuevas generaciones

El director mexicano, ganador de cinco premios Óscar y doctor honoris causa por la UNAM, recibió este reconocimiento por su amplia labor en la cinematografía contemporánea.
Sobre la importancia de este nombramiento, el cineasta Roberto Fiesco, académico de la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas (ENAC) de la UNAM, consideró relevante que Alejandro González Iñárritu forme parte de El Colegio Nacional porque no había ninguna figura del cine que hubiera pertenecido a esta institución, en sus más de ocho décadas de historia. “Que reconozcan a un cineasta, es validar desde la academia al cine como arte”.
Para el académico, Alejandro González Iñárritu representa una suerte de aspiración para muchos jóvenes cineastas: un creador que no se formó en una escuela de cine, sino que llegó desde la publicidad, la música para cine y la radio, donde destacó como uno de los creativos más importantes del país.
“Durante ese recorrido estrenó en el año 2000 Amores perros, una película que se volvió emblemática para el cine mexicano al marcar un parteaguas: una producción de la iniciativa privada, realizada fuera de los apoyos públicos tradicionales, pero con una clara ambición artística, que terminó influyendo en toda una generación de cineastas”, refirió Fiesco.
Subrayó que la “aspiración” en la obra de Iñárritu se refleja en su trayectoria internacional, marcada por su llegada a Hollywood, su trabajo con actores de distintas nacionalidades y el reconocimiento de los premios Óscar como una forma de validación para el público mexicano.
Tras realizar proyectos en el extranjero y coproducciones con México, añadió el académico, el realizador regresó con Bardo, filmada prácticamente en su totalidad en el país, contando ya con una carrera de más de dos décadas de éxitos comerciales y artísticos.
El trabajo cinematográfico de Alejandro González Iñárritu también se caracteriza por una narrativa con un “perfil shocking”, en la que “algo extraordinario le ocurre a los personajes”. En ese sentido, sus películas suelen construirse a partir de situaciones límite: un choque en Amores perros, un “accidentadísimo periplo” en The Revenant, o cuestionamientos profundos y en ocasiones autobiográficos en Bardo.
En conjunto, su obra articula grandes conflictos humanos y éticos, donde los personajes se enfrentan a situaciones extremas y a la relación con “el otro”, entendido incluso como “ese otro que es un peligro porque no es occidental”, como ocurre en Babel. Para el director, estos choques narrativos atraviesan de manera constante su filmografía y definen su forma de construir el relato cinematográfico.
Acto de ingreso
Durante la ceremonia con motivo de su ingreso realizada a El Colegio Nacional el 26 de mayo de 2026, el director mexicano ofreció la lección inaugural “La alucinación consensuada”, una reflexión sobre el cine, la memoria, la migración, la experiencia humana y los desafíos contemporáneos de la imagen.
En el evento, el arquitecto Felipe Leal, presidente en turno de El Colegio Nacional, destacó la relevancia del nombramiento. “Hoy ingresa a El Colegio Nacional Alejandro González Iñárritu, primer cineasta en su historia que forma parte de este claustro, tarea pendiente que se tenía con una disciplina artística y que ha aportado tanto a la cultura mexicana y universal”, afirmó.
Sus palabras
Con evidente emoción, González Iñárritu rememoró el proceso de reflexión que lo llevó a aceptar la invitación para integrarse a El Colegio Nacional, y compartió que ese reconocimiento tiene para él un significado especial. “Su invitación para formar parte de este honorable Colegio Nacional no sólo me honra, me conmueve profundamente”, expresó.
Asimismo, el cineasta aseguró que su incorporación representa también un reconocimiento al cine mexicano y a las generaciones de creadores que construyeron una tradición cinematográfica nacional. Durante su participación, recordó a figuras como Salvador Toscano, Emilio Fernández, Luis Buñuel, Arturo Ripstein, Felipe Cazals y Jorge Fons, así como a cineastas contemporáneos como Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro, Tatiana Huezo y Carlos Reygadas.
Al final de su conferencia, Alejandro González Iñárritu cerró con una defensa del cine como una experiencia profundamente humana: “Sigamos humanos haciendo cine con humanos, para humanos”.