Estimula el ICAT vocaciones científicas entre los jóvenes

Más de cuarenta estudiantes del CCH y la Preparatoria trabajaron proyectos en las instalaciones del Instituto

Foto: Francisco Parra.
Brazos robóticos educativos, sistemas láser para enseñanza o de química computacional, son algunos de los proyectos desarrollados por jóvenes estudiantes del bachillerato en el Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnología (ICAT), los cuales fueron reconocidos por dicha entidad.

María Herlinda Montiel Sánchez, directora del Instituto, comentó que si bien desde hace algunos años se han recibido practicantes en la entidad educativa con más de 40 alumnos, esta es la generación más amplia de jóvenes provenientes del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) y la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) que trabajan en proyectos en sus instalaciones.

Por ello, esta es la primera ocasión en que se realiza la ceremonia de entrega de constancias en reconocimiento a la participación de estudiantes adscritos a los programas Jóvenes hacia la Investigación (25) y Prácticas Profesionales Técnicas (18).

Este tipo de acercamientos, detalló, es importante porque los muchachos están en un punto significativo de su formación, y las prácticas realizadas en los laboratorios altamente especializados del ICAT les permiten acercarlos más a la investigación.

Montiel Sánchez detalló: “Los chicos vienen a una práctica en un laboratorio y se les asigna una tarea para que usen los equipos de investigación. Se integran al reto de resolver una pregunta, enfrentarse a resolverla mediante lo experimental o el modelado –dependiendo del área– y realizar una conclusión. Esto es integrarlo a la investigación, sobre todo en las áreas que nosotros manejamos, que son energía, educación y tecnología”.

Esta experiencia, añadió, los anima a decidir si desean dedicarse a la investigación o elegir alguna otra profesión, lo cual es muy importante porque muchas veces en el bachillerato se tiene la duda de a dónde dirigir la carrera y no se tiene una idea de cómo será el entorno. Las prácticas en el ICAT son una importante experiencia.

El hecho “de que vengan estos jóvenes para nosotros es un reto, porque es llevar el campo de conocimiento a un nivel más accesible para ellos, y a nosotros nos enseña a cómo transmitir el conocimiento, y por eso esa parte se agradece: porque actualiza a los profesores-investigadores”. De ahí que también se otorgaron reconocimientos a 12 tutores que acompañaron a los jóvenes en sus prácticas.

Los chicos vienen a una práctica en un laboratorio y se les asigna una tarea para que usen los equipos de investigación”

María Herlinda Montiel

¡Otro nivel!

Óscar Uriel Guevara González, estudiante de la ENP 6 y de reciente ingreso a la Facultad de Ciencias, comentó que con algunos de sus compañeros que participaron en las prácticas en el ICAT y el apoyo de Ricardo Damián crearon un brazo robótico con fines didácticos, para enseñar a personas que no están familiarizadas con la electrónica a aprender cómo funcionan estas máquinas.

Rememoró: “Le pusimos La Oruga Mecánica porque la vestimos como si fuera un gusano, para hacerlo más llamativo a todos los niveles educativos y que llame más la atención, esperando que se interesen después en estudiar ciencias”.

Miguel Ángel Moreno Herrera, estudiante del CCH Oriente y ahora de reciente ingreso en la Facultad de Ingeniería, es otro de los jóvenes que hicieron prácticas en el ICAT. Desarrolló una serie de equipos didácticos utilizando el sistema Arduino.

Explicó: “Hicimos una especie de mano que cuando acercabas el brazo se cerraba, como si fuera una planta piraña, y cuando la alejabas se abría; lo segundo que hicimos tuvo un fin más didáctico porque era para mostrar la refracción de la luz y medir el recorrido de los rayos”.

Finalmente, Axel Omar Orozco Ramírez, todavía estudiante del CCH Oriente, explicó que como tenía conocimientos de programación su trabajo estuvo más dirigido a la química computacional, por lo que elaboró un toroide y realizó cálculos específicos.

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