Va dirigida a quienes no tienen VIH, pero enfrentan una posible exposición al virús

Estrategia UNAM-IMSS para disponer de terapia antirretroviral preventiva a quien lo requiera

Esta acción garantiza que quien lo requiera cuente con atención cerca de CU; además, se sumarán vacunas para evitar hepatitis A y B, así como VPH

Los avances científicos han permitido reducir el número de nuevos diagnósticos de VIH (virus de inmunodeficiencia humana) en el mundo por medio de métodos preventivos como los tratamientos profilaxis preexposición (PrEP) y postexposición (PEP).

Garantizar a las juventudes el acceso a estos recursos ha sido uno de los objetivos que ha perseguido Luis Adrián Quiroz, fundador y coordinador de Derechohabientes Viviendo con VIH-SIDA del IMSS (DVVIMSS). Para ello, impulsó una estrategia entre la UNAM y el Instituto Mexicano del Seguro Social para que la comunidad puma disponga de PrEP y PEP cerca de Ciudad Universitaria (CU).

“Llevamos décadas escuchando que las acciones de prevención son prioritarias entre estudiantes, pero no había cómo llegar a las escuelas”.

Jorge Baruch Díaz, jefe de la Clínica de Atención Preventiva del Viajero (CAPV), señaló que una de las metas de la iniciativa es llegar a otros campus de la zona metropolitana e interior del país. “Buscamos que la gente se desplace lo menos posible para eliminar así una barrera de acceso a la salud”.

Las personas al centro

Desde los ocho años, Adrián comenzó a defender los derechos humanos, en especial los de las niñeces, como integrante de la Unión Nacional Infantil. En el 2000, a los 32, se le detectó el virus de inmunodeficiencia humana y, al acudir a los servicios de salud, lo discriminaron.

“Es difícil defenderte en ese momento porque estás en un contexto de vulnerabilidad y, en consecuencia, no puedes hacer nada. El Frente de Personas Afectadas por el VIH/SIDA me ayudó en esa situación”.

En 2003, como consecuencia de dicha situación, formó DVVIMSS, organización encargada de interpretar la ley y el marco normativo del IMSS para evitar que los servicios sean negados a los solicitantes. Años después comenzó a representar a la población con VIH en la elaboración de lineamientos nacionales para el sector salud a fin de asegurar que la medicina se centre en las personas.

“Quienes vivimos con diferentes enfermedades debemos estar donde se toman las decisiones”, subrayó.

Parte importante de su activismo ha sido propiciar acciones en favor de una vida sexual plena, placentera y segura para las juventudes. Por ello, desde hace más de una década trabaja en conjunto con la CAPV para garantizar el suministro anticipado de tratamiento antirretroviral (TAR) al estudiantado que se va de movilidad al extranjero y así evitar que frenen su proyecto académico por no poder llevar su medicamento.

El TAR es un fármaco para las personas diagnosticadas con VIH. “Éste se toma continuamente y evita el progreso de la enfermedad. Disminuye al mínimo la replicación viral y la posible transmisión, es decir, se vuelve indetectable, lo cual equivale a intransmisible”, apuntó Baruch Díaz.

“Siempre nos han hecho responsables de la salud de los demás. Yo me responsabilizo de la mía. No tengo por qué decirle a todo mundo que vivo con VIH para tener relaciones sexuales, así como alguien con diabetes, cáncer o hepatitis no lo comenta. Si me cuido, ¿por qué tendría algún tipo de interacción infecciosa con otros?”, dijo Quiroz.

En México, se registran entre 14 mil y 18 mil nuevos diagnósticos al año. Hasta julio de 2025 se reportaron 9 mil 46. De 2014 al año en curso, la mayor cantidad se ubica en los grupos etarios de 20 a 34

Disminución de casos

La PrEP es una terapia antirretroviral dirigida a quienes no tienen VIH, pero enfrentan una posible exposición al virus. Se toma a diario u horas antes de una situación con riesgo de transmisión. Según la Organización Panamericana de la Salud, el tratamiento tiene una eficacia del 99 % si se siguen las indicaciones de uso de forma correcta. En contraste, la PEP se usa después de una posible exposición y reduce la probabilidad de desarrollar la infección en más del 80 %.

“Debe suministrarse dentro de las 72 horas siguientes si hubo relaciones sexuales y se rompió el condón, no se usó protección o PrEP, casos de violación o cuando equipo médico tuvo contacto con sangre y se desconoce el estado serológico del paciente”, manifestó Baruch Díaz.

Dichos métodos influyen en la disminución de nuevos casos de VIH en el ámbito mundial, los cuales de 2010 a 2024 bajaron un 40 % (de 2.2 millones a 1.3), de acuerdo con cifras de ONUSIDA.

En México, se registran entre 14 mil y 18 mil nuevos diagnósticos al año. Hasta julio de 2025 se reportaron 9 mil 46. De 2014 al año en curso, la mayor cantidad se ubica en los grupos etarios de 20 a 34, como refiere el Informe histórico de VIH del 2º trimestre del 2025.

Las instituciones de seguridad social proporcionan PrEP y PEP de forma gratuita a sus afiliadas y afiliados. El alumnado de la UNAM, como derechohabiente del IMSS, puede solicitarlos. Sin embargo, Adrián identificó que la distancia entre la clínica asignada y el lugar de estudio, limita el acceso a dichos métodos.

“A quien vive en Ecatepec le corresponde el centro más cercano a su casa. Si entra a clases a las 8 de la mañana y tiene cita a las 9, ¿qué hace?”. Esto lo motivó a plantear una estrategia y trabajar en conjunto con la CAPV, la Dirección General de Atención a la Salud de la UNAM y el IMSS para garantizar el PrEP y PEP a quien lo requiera.

“Tenemos un módulo especializado para estudiantes cercano a CU, en el Hospital General de Zona 8. Se trata de una decisión acertada porque en los jóvenes inicia la exposición a riesgos de salud sexual y vemos que los nuevos casos se concentran en esta población”, añadió Díaz.

Por su parte, el activista expuso que fue indispensable capacitar al personal médico que ofrece el servicio. “Había que educarles para que entendieran la diversidad sexual y de prácticas que se realizan, y así lograr que el lugar de intervención esté libre de estigma y discriminación”.

El módulo de atención fue abierto en junio (mes de la diversidad sexual). De esta forma, la UNAM contribuye a reconocer el libre ejercicio de la sexualidad de su alumnado, sin sesgos y protegiendo en todo momento que ellas, ellos y elles decidan cómo prevenirse, contando con los medios cerca de su centro educativo, agregó Adrián.

Modelo integral

El esfuerzo busca ampliarse para alcanzar a toda la comunidad puma. “Estamos involucrando al IMSS Bienestar para cubrir a estudiantes que, por alguna circunstancia, no tengan seguridad social, y a quienes brinden servicios por honorarios. También hicimos lo mismo con el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado para abarcar a las, los y les trabajadores de la UNAM. Es una estrategia 360”.

Para que este modelo sea integral, se sumarán vacunas para prevenir hepatitis A y B, así como VPH. Asimismo, se proporcionará doxy-PEP (fármaco que disminuye la probabilidad de contraer infecciones de transmisión sexual como sífilis o gonorrea). Además, se integrará consejería en temas de salud reproductiva y sexual.

“Es un eje estructurado de prevención combinada. Imaginen que se convierta en un programa modelo. Estamos dándole un vuelco a la historia de la medicina en México y rompiendo mitos. Que la UNAM cuente con una estrategia así provocará un efecto dominó”, indicó Adrián.

En una segunda fase, el objetivo es llegar a las sedes universitarias en la zona metropolitana, luego a las entidades al interior del país y, finalmente, al alumnado del Colegio de Ciencias y Humanidades y de la Escuela Nacional Preparatoria.

Baruch Díaz celebró la colaboración entre la asociación DVVIMSS, el IMSS y la UNAM y expresó que un programa de tal envergadura es un mensaje para que las juventudes “se preocupen por prevenir y vivir de forma más plena y sana a través de la ciencia y tecnología. Es el primer programa entre una institución de seguridad social y una universidad tan grande como la nuestra en prácticamente toda América Latina”.

Para concluir, el activista enfatizó que, como organización, harán vigilancia ciudadana a fin de que todos los procesos de atención se lleven de la mejor manera y que los insumos, medicamentos y unidades estén libres de estigma y discriminación. “Es una estrategia tripartita en la que se involucra la academia, los sistemas de salud y la sociedad civil”.

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