“Del aula a la cancha”, proyecto en Estéticas

Estudian participación de las mujeres en el juego de pelota

Información iconográfica, histórica y el trabajo de campo las muestra como practicantes en el México antiguo, y aún en la actualidad figuran en su desarrollo

Foto: Francisco Parra.
La mujer ha tenido un papel relevante en la práctica del juego de pelota de hule. La información iconográfica, histórica y el trabajo de campo la muestran como jugadora y generadora de la práctica en el México antiguo, y aún en la actualidad figura en su desarrollo.

Así lo indican los resultados del proyecto “Del aula a la cancha”, que encabeza Emilie Ana Carreón Blaine, investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) y presidenta de la Asociación Deportiva de Juegos de Pelota de Hule, Ulama y Pok Ta Pok, de la Dirección General del Deporte Universitario.

Las conclusiones, testimonios, hallazgos arqueológicos de figurillas de barro en El Opeño, Jalisco, y Xochipala, Guerrero, la escultura monumental de la región la Huasteca y las escenas en los códices prehispánicos desafían la visión masculina del juego de pelota y confirman la participación de mujeres.

Antiguamente, además de jugar, cumplían diferentes roles como facilitadoras del hule que se había de usar para las pelotas. En los rituales relacionados con la edificación de la cancha, figura una diosa rodeada de artefactos para tejer, como el tzotzopaztli, huso y malacate, así como implementos de cocina que eran evocados por los que jugaban.

Aunque es complejo determinar su labor como proveedoras y facilitadoras en la época prehispánica, es pertinente abundar sobre su intervención en el desarrollo de la práctica contemporánea del ulama, como jugadoras y en la manufactura de las pelotas de hule en el noroeste mexicano, donde el juego se perpetuó pasada la conquista militar y espiritual, llegando a nuestros días.

Al investigar por más de tres décadas los usos del hule, la maestra en Historia del Arte por la UNAM y doctora en Antropología Histórica por la École des Hautes Études en Sciences Sociales, Francia, en los últimos años ha hecho hincapié en la factura de la pelota y la práctica del juego. Ello originó el proyecto “Del aula a la cancha”, para el cual se realiza un seminario los viernes, a fin de hablar sobre el tema.

Como parte de las investigaciones se ha establecido que es relevante la imaginería de los sacrificios humanos relacionada con el juego. Problematizar acerca del tema y situar la práctica en el tiempo mesoamericano mostró que no tenía un sentido ritual permanente, es decir, también era ejercicio, entretenimiento y diversión. “Hay registros de que el tlatoani Moctezuma II, o el señor de Texcoco, Nezahualcóyotl, participaban, incluso se apostaban territorios. En esos casos, nadie moría al finalizar el partido. No había sacrificio humano todo el tiempo”.

En la región mesoamericana se han registrado más de tres mil canchas arqueológicas, que diferían de lugar en lugar y de época en época; por lo mismo, el número de canchas con restos de sacrificio es muy pequeño, limitado a ciertas zonas y temporalidades; esto es evidencia de que el juego y las prácticas rituales ligadas cambiaron con el paso de los siglos.

Adentrarse en su estudio

En este proyecto, financiado por la Dirección General de Asuntos del Personal Académico, mediante el Programa de Apoyo a Proyectos para Innovar y Mejorar la Educación, destacan además los rubros deportivo y social. Como parte de las acciones, se formó un equipo de estudiantes de disciplinas como geografía, historia, letras, química y arquitectura que practican el ulama de cadera. Los grupos varonil y femenil compiten nacional e internacionalmente, como ocurrió recientemente en Honduras, donde ellas obtuvieron el tercer lugar, reflejo de las prácticas deportivas que desarrollan tres veces por semana en Ciudad Universitaria (CU).

Los entrenamientos ocurren en distintos puntos de CU, como los frontones, la zona deportiva de Odontología y, recientemente, el Museo Universitario Arte Contemporáneo, lo que refleja la búsqueda de espacios para realizar esa práctica, razón por la cual “sería más favorecedor disponer de un tlachco adecuado en nuestra Universidad”.

Por el lado del compromiso social, las y los jóvenes, acotó, también han trabajado en comunidades de alto índice de marginación, por ejemplo, en la sierra mazateca, en Oaxaca, donde además de exhibiciones del juego ofrecen pláticas y talleres sobre el tema. También se llevan estas acciones en escuelas de nivel básico en Ciudad de México y en el Estado de México.

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