Estudiante de la FaM triunfa en concurso latinoamericano de piano

Valentina Cedillo Cuevas, pasante de la Facultad de Música (FaM), ganó la quinta edición del Concurso Latinoamericano de Pianistas Jóvenes, celebrado en Pasto, Colombia.
Desde muy pequeña, Valentina Cedillo Cuevas, pasante de la carrera de Piano en la FaM, sintió nacer en su interior la certeza de que su vida estaría dedicada por completo a este instrumento. Con apenas cinco o seis años, alentada por sus padres, descubrió un amor natural por el piano. Así comenzó a tejerse una relación profunda que, con el tiempo, se consolidaría como parte esencial de su identidad.
A los diez años, sus padres la inscribieron en el Ciclo de Iniciación Musical de la FaM. Su facilidad con el instrumento era evidente y, poco después, ingresó al curso propedéutico. Fue entonces cuando comprendió que el piano no era sólo una pasión, sino una forma de vida. Por eso, al momento de elegir carrera, no tuvo dudas: quería ser pianista.
Durante su formación en la FaM, y con el apoyo de sus profesores y compañeros, fue trazando su camino y fortaleciendo su técnica. Esto le permitió participar en distintos concursos, experiencias que consolidaron su aprendizaje. “La Universidad te da las herramientas para buscar lo que necesitas; uno tiene que tener hambre y ambición por lo que quiere”.
Participar y ganar en un concurso internacional de piano no es tarea sencilla. Valentina decidió competir en la categoría de adultos –la más alta del certamen–, enfrentándose a nueve pianistas de distintos países latinoamericanos. Aunque viajó sola a Colombia, lo hizo con la intención de concentrarse plenamente en su interpretación, evitando distracciones y enfocándose en el objetivo que había preparado durante dos años.
El proceso fue exigente: tuvo que adaptarse a un entorno nuevo, con poco tiempo para practicar y la presión de tocar en escenarios desconocidos. Aun así, logró mantener la calma y confiar en su preparación. Para ella, la clave estuvo en el enfoque mental y la disciplina, incluso en momentos sin instrumento, estudiando partituras y concentrándose en la música desde la mente.
Su dedicación se vio recompensada con el primer lugar, una noticia que la sorprendió profundamente.